
El Parkinson llegó a su vida justo cuando empezaba a ver color a sus años de esfuerzo. Patricio empezó a tocar, en 1999, en la mítica sala de conciertos madrileña Libertad 8. En la época, no había cantautor que se preciara que no pasara por el centenario café. Era un lugar de reunión habitual para los amantes de la música y la bohemia. En 2010, con más de 400 conciertos a sus espaldas, sacó su primer disco de la mano de Juan Luis Giménez (Presuntos Implicados).
Tan sólo dos años después autoeditó su segundo álbum y una de sus canciones aterrizó en la banda sonora de la película ‘Por un puñado de besos’ (dirigida por David Menkes y producida por José Frade). Su carrera empezaba a despuntar cuando llegaron las primeras señales de la enfermedad, que había llegado para quedarse. Apenas acababa de conseguir fichar por una discográfica de las grandes. La alegría duró poco. "En los conciertos, notaba cosas. Pequeños temblores y cierta dificultad", explica el artista durante la entrevista para Libertad Digital.
"No es de la noche a la mañana, es un proceso. En mi caso, fue muy poco a poco. Encuentro que fue muy similar al de Michael J. Fox. En su biografía cuenta que no se levantó un día y le temblaba la mano. Él iba notando que en los sets de rodaje pasaban cosas... A la hora de coger un vaso, por ejemplo". También fue así para él. Sentía que su motricidad no era la misma, que su cuerpo estaba cambiando. Y, para más INRI, durante varios años estuvo condenado a sufrir la crueldad de la incertidumbre.
"Cuando llega el diagnóstico, más o menos te lo hueles", señala, "llevaba mucho tiempo haciéndome pruebas, sin encontrar la solución". Como no podía ser de otra manera, fue un mazazo. "Pero hay que aferrarse a las cosas que te ayudan. En mi caso, a la música, los conciertos, los discos... A todo aquello que me permitía olvidarme de eso". La de Patricio es -sin duda- una historia de superación y esperanza. El párkinson le cambió el paso, estuvo a punto de trucar su carrera y su vida. Pero él se agarró a la música y encontró el camino de vuelta.
Con dificultad, con esfuerzo, con sufrimiento, con años de silencio (musical). Pero ha vuelto a componer, a tocar, a cantar y a lo que se proponga. Se sometió a una revolucionaria intervención quirúrgica y el resultado ha sido un éxito. La recuperación no ha sido total (nunca lo es), sin embargo sí ha sido lo suficientemente importante como para que Patricio haya podido retomar la mayoría de las cosas que se había visto obligado a abandonar, su carrera y hasta las actuaciones en Libertad 8.
El pasado 11 de octubre se estrenó "Por los pies", el primer single adelanto de su próximo disco, que verá la luz el próximo año. El 27 de noviembre salió el segundo avance, "Morir en la orilla". Eso sí, advierte, "hay días". "El cerebro es algo plástico y está vivo, como la música", explica. "Hay momentos en los que puedes estar muy bien, como ahora que llevo unos meses muy buenos. Pero hay que contar con que fluctúa. Hay fases", concluye.
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— Patricio (@patricio_musica) October 11, 2024
Adaptación y aprendizaje
Antes de la operación -nos explica- "tenía muchos problemas de motricidad, sobre todo de coordinación de movimientos finos, que son superimportantes para tocar el piano, la guitarra o el bajo". Pero el cantautor es capaz de sacar el lado positivo de la situación, incluso con esas limitaciones físicas y su falta de autonomía: el aprendizaje.
"Vas adaptando tu forma de trabajar. Si dejas de poder escribir (tú que eres periodista), pues tienes que encontrar otra forma de poder hacer tu trabajo. Yo componía en simultáneo, guitarra y boli en mano (o piano y boli). Cuando dejé de poder hacerlo, trabajaba con la memoria. Componía una melodía, la memorizaba y -sobre eso- iba grabando mi letra".
"Al final, todo tiene una cosa buena y una cosa mala", exclama. "Pruebas y vas encontrando tu forma. La técnica -digamos- cambia, pero se puede hacer. Ese es el mensaje. Hay momentos difíciles, algunos muy complicados, Me he visto en silla de ruedas. Pero siempre se puede hacer. Te das cuenta de que hay facetas tuyas que estaban subdesarrolladas, como puede ser la memoria, y las vas a afilando".
La operación
Él no quiere que nadie se lleve a engaño. La operación no es un milagro. "Son estadísticas. Hay gente a la que le va bien y gente a la que le va mal, depende de muchos factores", advierte. "En este sentido, he tenido suerte. Conozco a personas del otro grupo, al que pertenecen aquellas a las que no les ha ido bien". Innegablemente, antes de operarse, tenía ilusión. Pero era consciente de los riesgos.
"Es una operación larga, de más de 10 horas", explica. "El Parkinson es un tema de falta de dopamina en el cerebro, por la degeneración de las neuronas dopaminérgicas (que son las que la producen), así que es una intervención cerebral profunda, para llegar a la materia gris, en la que se encuentran los electrodos que regulan la actividad dopaminérgica".
Proyectos a la vista

A Patricio no le gusta regodearse en las dificultades por las que ha pasado. Prefiere poner el acento en que hay salida al final del túnel. Para empezar porque hay una operación con la que se se están consiguiendo resultados realmente esperanzadores, y para continuar porque está convencido de que agarrarse a aquello que más amamos puede hacernos el camino -como mínimo- más llevadero.
Él ya tiene grabado su nuevo disco entero (el título hay es un secreto), del que iremos conociendo temas poco a poco, con idea de publicarlo completo en septiembre del 2025. Eso sí, siempre que su enfermedad lo permita. "Volviendo un poco a lo que decía antes, aunque hable directamente de él, el disco y mis planes tienen mucha relación con el Parkinson".
"Yo puedo tener pensado que lo voy a hacer así pero la cosa puede ponerse mal, y entonces a lo mejor adelanto la salida del álbum", añade. "Voy viendo", señala con resignación. "Tengo una profesión artística y también tengo una enfermedad, tengo que cuadrar ambas cosas". Aunque -de momento- no menciona expresamente al Parkinson en sus trabajos.
Su música y el Parkinson
"No me ha dado por ahí", dice sonriendo. Sin embargo, como experiencia vital que ha marcado y ha impactado en su vida, considera que ha enriquecido su repertorio. Ahora aborda otros temas, que están íntimamente relacionado con la enfermedad. "El asunto, por ejemplo, de la falta de dopamina. Al final, genera una especie de falta de ánimo, decaimiento. Y tengo una canción que explica muy bien en qué consiste la tristeza y la melancolía. Creo que está muy bien parido".
"También hay una canción -por ejemplo- que canto con Diana Navarro, ‘Camino al hospital’, que habla de lo que siente una persona que está en esa situación", añade. "Si vamos al titular del Parkinson, la gente se queda ahí. Pero si hay alguien más curioso, que quiera profundizar o a quien le pueda ayudar en su día a día, va a encontrar ideas o propuestas interesantes que le pueden inspirar".
Regalo a una musa
Según nos avanza Patricio durante la entrevista, el próximo single adelanto de su disco es una canción dedicada a la modelo canaria Ariadne Artiles. "Es una historia interesante porque hace un tiempo conocí a la musa de Augusto Algueró en la canción ‘Noelia’ que cantaba Nino Bravo. Ella vive en Canarias y -a raíz de ahí- surgió la idea de hacerle una a ella.".
El tema, que es un bolero y saldrá en el mes de febrero, nació con la idea de hacerle un regalo. "Es muy bonito. Yo pensaba: tú estás en tu casa, con tu marido y con tus hijos, y empieza a sonar la canción. Me parece una maravilla", comenta. "Vuelvo al mensaje de fondo. Es importante que la gente vea que hay muchas maneras de hacer las cosas y que se puede hacer de todo teniendo enfermedades".
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