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Alejandro Sanz aborda la depresión en su nuevo documental: "No hay que estigmatizar cosas que son tan normales"

‘Cuando nadie me ve’, el nuevo documental de Alejandro Sanz en Movistar Plus+, aborda la depresión, el éxito y sus raíces flamencas.

El cantante Alejandro Sanz posa para los medios durante el pase gráfico del estreno de su serie documental "Cuando nadie me ve". | EFE

Alejandro Sanz se desnuda emocionalmente en Cuando nadie me ve, la nueva serie documental que Movistar Plus+ estrena este martes 27 de enero. Dirigida por Álvaro Ron y compuesta por tres episodios, la producción recorre la vida y la carrera del artista madrileño, que vuelve a abrirse sobre uno de los episodios más duros de su trayectoria: la depresión.

En declaraciones a Europa Press, el cantante defiende la importancia de hablar de salud mental, aunque subraya que no debe ser una imposición. "Yo soy de la opinión de que cada uno haga lo que considere, no es obligación. Pero creo que sería bueno normalizarlo", asegura. Una normalización que, recuerda, brillaba por su ausencia cuando comenzó en la música: "Yo recuerdo, cuando empezaba en esta profesión, que esto no existía, no se hablaba de eso. Entonces, nosotros nos teníamos que apañar con lo que fuera. Las depresiones se arreglaban tirando para adelante".

Ahora, con una mayor conciencia social, Sanz cree que el camino está más despejado. "Ahora que existe un poco más de conciencia sobre este tipo de cosas", considera que es "bueno que se normalice". Y advierte del daño que provoca el estigma: "No hay que estigmatizar cosas que son tan normales y que realmente necesitan de mucha normalización para poder curarse mejor".

Un documental con otro tono

Aunque no es la primera vez que su figura protagoniza un documental, el artista insiste en que este proyecto es muy diferente de trabajos anteriores como SANZ: Lo que fui es lo que soy o El mundo fuera. "Además era una cosa que me preocupaba, o sea, poder hacer un documental que no fuera repetir la experiencia de hacer exactamente lo mismo ni contar las mismas cosas", explica a Europa Press. En esta ocasión buscaba un enfoque distinto, con otra atmósfera: quería que "la voz" y "el ambiente" fueran diferentes.

El resultado incluye pinceladas de "humor" y la participación de numerosos compañeros de profesión —Rosalía, Juanes, Shakira, Luis Fonsi, Laura Pausini, Juan Luis Guerra o Nathy Peluso—, algo que Sanz valora especialmente "para ver las diferentes versiones". También destaca que se hable "mucho de música" y de "el porqué de las canciones".

A la hora de marcar límites sobre lo que contar, el cantante lo tiene claro: hay que escucharse a uno mismo. "Cuando algo te da vergüenza o cuando algo te parece un poco pornográfico emocionalmente, mejor no pasar de ahí", reflexiona. Aunque no tiene reparos en compartir su historia personal, reconoce que existen fronteras naturales: "O sea, yo no tengo ningún problema en contar mis cosas porque tampoco creo que tenga nada que ocultar en mi vida y además en mis canciones se cuentan muchas cosas. Pero también, bueno, pues eso, tienes que tener en cuenta lo que tu cuerpo te dice".

El precio del éxito

El documental también pone sobre la mesa el precio del éxito. Una factura que Sanz dice no saber calcular, pero que asegura que volvería a pagar sin dudar. "Habría pagado el doble", afirma. Y aunque reconoce que la fama tiene su lado incómodo —"si el precio del éxito es la fama, pues mira, sí es verdad que hay momentos que es incómoda y que molesta y todo eso"—, contrapone esa parte menos amable con lo esencial de su profesión: "la capacidad de poder trabajar en lo que te gusta, poder hacer música para vivir" y compartirla con seguidores "que están a miles de kilómetros y poder conectar con ellos", algo que, remarca, "no tiene precio".

Otro de los capítulos revisa sus raíces flamencas y la resistencia que encontró en su día para defender temas como Corazón Partío, en un contexto en el que el género estaba prácticamente vetado. "Se repudiaba directamente" el flamenco, recuerda. Hasta el punto de que "parecía que te iba a hacer mal decir que te gustaba el flamenco. O sea, me lo dijeron así abiertamente".

Hoy, sin embargo, considera que el flamenco atraviesa un momento delicado y necesita respaldo. "El flamenco ahora mismo es cuando más ayuda necesita" y, aunque insiste en que "realmente esa es una tarea de todos", pone como ejemplo el interés de artistas jóvenes: "el hecho de que a Rosalía, por ejemplo, le guste, es una cosa maravillosa, porque eso no puede hacer nada más que la gente se interese".

Prudencia ante el caso Julio Iglesias

Al margen del estreno del documental, Sanz también se ha pronunciado sobre las acusaciones contra Julio Iglesias. El cantante pide prudencia y respeto al proceso judicial. "Cuando haya un juicio podré dar mi opinión. Eso tiene un proceso que tiene que seguir su curso. Es muy difícil ponerse de un lado un otro. Yo conozco a Julio y a mí me cuesta mucho creer que pueda intentar abusar, pero hay que esperar a ver qué dice un juez", afirma a Europa Press.

En este sentido, insiste en que ahora mismo es pronto para sacar conclusiones y reclama cautela hasta "ver las pruebas y todo esto", ya que, según señala, "no tenemos nadie nada para tener una opinión formada y que sea definitiva". "Hay que esperar", recalca, antes de alertar sobre el daño del "juicio mediático" y la importancia de preservar la "presunción de inocencia".

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"Hay que tener mucho cuidado con este tipo de cosas. Por supuesto que hay que proteger a una mujer si hay un abuso y para eso existen los mecanismos judiciales y se deben seguir a rajatabla. Pero la presunción de inocencia también debe ir por delante porque ya hemos visto muchos casos en los que ha ocurrido esto y también es terrible", añade.

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