
Las autoridades de Japón han dado luz verde este viernes a unas cuentas históricas que buscan potenciar las capacidades de combate de la nación. El incremento del 9,4 por ciento respecto al año anterior responde directamente al clima de tensión creciente en la región.
El Ejecutivo ha fijado en 8,8 billones de yenes (unos 47.800 millones de euros) la partida para impulsar el programa balístico y militar japonés. La primera ministra, Sanae Takaichi, apuesta decididamente por fortalecer la defensa nacional frente al expansionismo de Pekín.
Cumpliendo con lo prometido en campaña por el Partido Liberal Democrático (PLD), el objetivo es elevar el gasto militar al 2 por ciento del PIB antes de lo previsto. El Parlamento deberá ratificar este presupuesto el próximo mes de marzo, adelantando los plazos fijados inicialmente para 2027.
La medida es coherente con la postura firme de Takaichi, quien advirtió el pasado mes de noviembre que Japón tomaría medidas "contundentes" en caso de que el régimen comunista decidiera atacar Taiwán.
China ha reaccionado con hostilidad a los planes de su vecino. El Ministerio de Exteriores de la dictadura asiática ha acusado a Tokio de acelerar su "expansión armamentística" y de alejarse de la vía del "desarrollo pacífico".
