La selección española de balonmano pondrá esta tarde (18:15 horas / Teledeporte) a prueba su condición de aspirante ante el rival más cualificado posible, la temible Francia, la vigente campeona olímpica, mundial y continental, en un duelo que determinará las auténticas posibilidades de España en un Europeo en el que sólo le vale el oro. Y es que los de Valero Rivera han viajado a Serbia con un único objetivo, lograr la clasificación olímpica, algo que únicamente tendría garantizado de proclamarse campeón, o bien si llegase a la gran final, siempre que el rival fuese la selección francesa.
Un duelo en el que España se aferra a los últimos precedentes, para tratar de volver a sorprender al todopoderoso conjunto galo, que ha encontrado en la selección española uno de los pocos rivales capaces de entorpecer su camino hacia la leyenda. Tal y como confirman los tres empates con los que se han saldado los tres últimos enfrentamientos entre ambos equipos, todo un "éxito", como señala el seleccionador español, cuando enfrente se encuentra el "campeón de todo"
Pero el ambicioso conjunto español no se contenta ya con más empates, máxime cuando un tropiezo ante los de Claude Onesta dejaría a la selección sin margen de error en una durísima primera fase en la que además de con Francia, la selección se medirá con potencias de la talla de Hungría y Rusia. Un triunfo que la selección española confía en lograr gracias a su solvente defensa, la faceta donde más se nota la labor de Rivera, y que deberá rozar la perfección, si quiere contener el variadísimo juego ofensivo de conjunto francés.
Una selección que dispone de todas las armas posibles, desde los más temibles cañoneros como William Accambray, que ya se encuentra perfectamente de las molestias que arrastraba en un dedo de la mano derecha, o Daniel Narcisse, a los más sutiles artistas como el pivote Bertrand Gille. Sin olvidar, cómo no, la presencia del central Nikola Karabatic, el jugador total, que une a sus infinitos recursos ofensivos una fiereza defensiva, que le convierte, sin ninguna duda, en el mejor jugador mundial.
Una fiereza defensiva que también caracteriza al resto del equipo francés, que debe gran parte de sus éxitos a la infranqueable muralla que ha construido delante de Thierry Omeyer, al que sólo el español Arpad Sterbik, ausente en el Europeo, es capaz discutir el título de mejor portero mundial. Defensa en la que Onesta no sabrá hasta esta noche si podrá contar con el barcelonista Cedric Sorhaindo, aquejado de unas molestias en los isquiotibiales, que han obligado al seleccionador francés a desplazar hasta serbia a diecisiete jugadores, por si el pivote azulgrana no está listo para el debut.
Por lo que a España no le bastará si quiere derrotar en el Spens Arena de Novi Sad al gigante francés con defender, y deberá sacar el máximo rendimiento a su polivalente primera línea, en la que destaca el buen momento de forma por el que atraviesa el central Raúl Entrerríos. Lo mismo que el pivote Julen Aginagalde al que el seleccionador español, Valero Rivera, no duda en señalar como una de las posibles sensaciones del campeonato, si los colegiados le "respetan" como la gran estrella que ya es.
