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McIlroy y Tiger, números uno con grandes diferencias

Los paralelismo con Tiger Woods son evidentes. Al norirlandés, flamante número uno, aún le queda trabajo por delante.

AGUSTÍN OLALLA
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Los paralelismo con Tiger Woods son evidentes. Al norirlandés, flamante número uno, aún le queda trabajo por delante.
El golfista norirlandés Rory McIlroy. | Archivo

Con futuro y con un presente excelente, el joven norirlandés Rory McIlroy, profesional hace sólo algo más de cuatro años (2007), ha conseguido uno de los retos de esta temporada, y eso que como quien dice ésta no ha hecho más que empezar: ya es número uno del mundo.

Este fin de semana, al adjudicarse el Honda Classic, se ha convertido en el jugador más joven de la historia en situarse al frente de la clasificación del ranking mundial. A sus 22 años y 9 meses, ha desbancado en este record al que fue durante mucho tiempo número uno y sensación del golf mundial Tiger Woods, que accedió a ese privilegio con 23 años. Corta diferencia de edad, pero suficiente.

Grandes diferencias

Las diferencias entre ambos jugadores actualmente son notorias. Mientras Tiger atesora 38 títulos como profesional, con una carrera, ya no solo impresionante, sino también muy difícil de igualar, a McIlroy le adornan hasta el momento tres títulos.

Tiger tiene en su poder, con respecto a los denominados Majors, tres títulos del US Open (2000, 2002 y 2008), dos títulos del US PGA Open (2006 y 2007), tres títulos del Open Británico (2000, 2005 y 2006) y cuatro Masters (1997, 2001. 2002 y 2005). Mientras, Rory McIlroy atesora un título en estos campeonatos: el US Open del año pasado.

Por otro lado, Tiger Woods acaparó la supremacía del golf mundial desde 1999 hasta hace dos años, momento histórico, en el que por unos incidentes y escándalos personales, cayó estrepitosamente, no solo su fama, sino también su juego y por ende su golf. Hasta la fecha, a pesar de los cambios efectuados, incluido su swing, no ha vuelto a recuperar sensaciones.

Por su parte, el joven norirlandés Rory McIlroy lleva dos años como número dos Europeo. En el último año, además, ha luchado con el inglés Luke Donald por la supremacía mundial, hecho que no ha conseguido hasta este fin de semana, aunque bien es cierto que ha tenido varias oportunidades.

Pero si analizamos, también ha influido en alcanzar el número uno mundial la poca actividad del inglés Donald en este inicio de temporada debido por encima de todo a su paternidad, a la cual se ha dedicado, ralentizando en gran medida su actividad golfística, lo que ha propiciado su estancamiento y el ascenso de McIlroy.

Las características

McIlroy es un enorme jugador, con una proyección fuera de toda duda, con una gran pegada, con un juego excelente con los hierros, pero tiene que mejorar con el putt, su calvario particular, donde podemos verle materializando putt increíbles y, a su vez, fallando putt realmente factibles.

Los datos son significativos. Como gran pegador que es, los fallos también son gigantescos. Valga como ejemplo el pasado Honda Classic. McIlroy alcanzó una media de 297,60 yardas con el drive, pero la seguridad en el mismo fue del 60,7%, mientras Tiger alcanzaba una media de 310 yardas, y su seguridad se incrementaba hasta el 72,09%.

McIlroy, sin embargo mantiene mejores estadísticas en el golpe entre 100 y 125 yardas, donde es el mejor a nivel mundial, al igual que en los putt entre 5 y 10 pies, mientras Tiger es mejor en los golpes entre 75 y 100 yardas y en los putt de 3 a 5 pies.

Diferencias, que se hacen más notorias, teniendo en cuenta que Tiger acaba de reformar su swing y, aunque bastante asentado, aún no está ni cercano al 85% de su efectividad.

Resumiendo, Tiger es una figura del golf mundial que difícilmente podrá repetirse, al que veremos ganar de nuevo, pero bastante alejado de lo que fue. Mientras, McIlroy, aunque asentado, está aún en ciernes.

El norirlandés debe dar mucho mas de sí por su juventud, por su experiencia -a pesar de su corta edad- y porque parece haber asentado sus nervios, que le traicionaban de manera habitual hasta hace muy poco tiempo cada vez que se veía con serias posibilidades de victoria. Valga el ejemplo del pasado Masters, donde desperdició en inmejorables condiciones una ventaja en la última Jornada.

McIlroy, obviamente, también destaca por su golf, realmente excelente, pero no es el Tiger que hemos conocido años atrás. La supremacía contrastada es prácticamente irrepetible.

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