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Así jugó Alemania

Khedira y Philipp Lahm, los únicos que se salvan de la quema.

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Neuer (1). Como a lo largo de toda la competición, no se mostró demasiado seguro y en ningún momento dio sensación de solidez. Eso sí, no tiene nada de culpa en los goles encajados.

Boateng (0). Su banda fue un coladero. Cassano hizo lo que quiso por ahí. Si por lo menos hubiera subido... pero ni eso. Fatal
   71’ Muller (0) No apareció. Es evidente que ha llegado en un mal momento de forma a la Eurocopa. Ya no tendrá tiempo de reaccionar.

Hummels (1). Se mostró tan contundente y tan correcto como siempre, pero el error que cometió en el primer tanto italiano resultó decisivo. Falló en el momento clave.

Badstuber (0). Error garrafal en el segundo gol. Se la comió. Ya no pudo hacer más. Se le vio lento y desbordado durante todo el encuentro.

Lahm (2). El único que dio la talla en la zaga. Defendió bien, y atacó aún mejor. Tuvo varias oportunidades de gol, aunque sus remates estuvieron faltos de puntería.

Schwensteiger (0). El peor. Irreconocible. Es increíble que un jugador de su talla y su calidad haya disputado un partido como el realizado. No dio una. Increíble que Löw le contara con él de inicio con sus problemas musculares, pero peor aún fue que le mantuviera durante los noventa minutos.

Khedira (2). El mejor de Alemania. En su selección goza de una libertad de la que no dispone en el Real Madrid, y corresponde con una amplitud de recorrido inmensa y unas llegadas de mucha calidad.

Kroos (1). Lo intentó sobre todo en los primeros minutos. Rebosa calidad por todos los costados, pero le faltó algo de constancia.

Özil (1). No anduvo demasiado fino, pero no se le podrá achacar que se escondiera. Dio la cara y de él nacieron algunas de las mejores ocasiones alemanas. Desde el punto de penalti, acortó distancias. Pero ya era demasiado tardo.

Podolski (0). Totalmente desaparecido. No aportó nada. Balzaretti, un jugador que estaba fuera de su lugar habitual, se lo comió. Tuvo que ser sustituido en el descanso.
   45’ Reus (1). Entró muy enchufado en la segunda mitad, aunque se fue desvaneciendo con el paso de los minutos. Dejó muy grandes destellos.

Mario Gómez (1). Está para rematar, y no remató ni una. Aún así, se peleó con sus centrales y buscó alguna pared interesante. Poca cosa para el máximo goleador de la competición.
   45’ Klose (1). Entró en el lugar del delantero de origen español, pero tampoco pudo aportar mucho más que movilidad. No sorprendió nunca a la zaga italiana.

 

Löw (0). Desde el primer minuto su homólogo italiano le ganó la partida, y nunca supo reaccionar. Ni con los cambios en el descanso mejoró la cosa. Le faltó ambición tras el 2-0.

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