Marco Materazzi vivió en San Siro una de las últimas noches en las que volvió a ser protagonista como futbolista. En la época de Mourinho, el central era pieza clave dentro del vestuario -prueba de ello eran las lágrimas cuando el luso abandonó el Inter-, pero apenas contaba en lo deportivo.
Pero Rafa Benítez tuvo que echar mano de él en el derbi de Milán debido a las numerosas bajas que sufre el Inter. Seguro que el técnico madrileño se arrepintió a los tres minutos, cuando Materazzi barrió dentro del área a Ibrahimovic y el árbitro señaló el claro penalti.
A la hora de juego, Ibrahimovic -entre cuyas aficiones figura el taekwondo- hizo gala de su sabiduría en artes marciales propinándole un codazo en plena cara, que retiró al defensa italiano, que pasó, incluso, por el hospital. El sueco vio únicamente la amarilla en una entrada que estremeció a todo San Siro.
Marco Materazzi se hizo célebre en la final del Mundial de Alemania de 2006 cuando provocó a Zinedine Zidane, que le propinó un cabezazo en el pecho, en la que sería la última acción como profesional del genial francés.
