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Champions League

El Calderón se despide en el derbi del orgullo

Duelo de pancartas y sentimientos entre Atlético de Madrid y Real Madrid en el último derbi que se jugará en el Manzanares. 

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El Calderón se despide en el derbi del orgullo
Thomas en una acción frente al Real Madrid | EFE

Una pregunta en la ida: "Decime qué se siente" Una respuesta en la vuelta: "Orgullo de no ser como vosotros". Es un duelo normal entre dos aficiones que, deportivamente, se tienen muchas ganas. Cada una desde su modo de ver las cosas y con sus puntos a favor y sus puntos en contra. La afición del Real Madrid se siente orgullosa y presume de títulos. La del Atlético de Madrid responde anteponiendo los sentimientos al palmarés. En el Calderón se pudo ver ese enfrentamiento en su punto más álgido.

El choque acabó con 2-1 en el marcador y con 4-2 en la eliminatoria para el Real Madrid. Cardiff espera a los blancos aunque la ciudad galesa no supo a qué equipo iba a recibir junto a la Juventus hasta que Isco marcó el gol del conjunto de Zidane. El Calderón no recibió la despedida europea deseada, pero sí la merecida porque un estadio como el rojiblanco necesitaba de la última noche épica en el viejo continente.

Para desgracia del Atlético, la ribera del Manzanares vivió en 90 minutos lo que su equipo ha vivido históricamente en la Champions ante su eterno rival. Ese quiero y no puedo que hace que la orejona se vea tan cerca y tan lejos a la vez, en menos de lo que un aficionado colchonero abre y cierra los ojos. El Real Madrid, sin quererlo, dio alas a su rival nuevamente para cortárselas en el momento en el que echaba a volar. Misma historia aunque diferente escenario.

Tras una segunda parte insulsa por la falta de tiempo y recursos para el milagro, el partido se llevó definitivamente a la grada. La afición blanca tiró de repertorio con la Décima y la Undécima siempre en el recuerdo. A eso añadió la ironía para pedir la continuidad del Cholo y puso la nota musical con su clásico argentino basado en el "Decime qué se siente". El Atlético se entregó por su parte a la maldita locura del que no gana, pero se siente feliz de estar en el lado que le hace más feliz. Son dos formas de ver una afición y a las dos partes les hace felices ser como son. No parece tan difícil entenderlo y, sobre todo, respetarlo.

La lluvia que cayó sobre el Vicente Calderón sirvió para cerrar un gran capítulo en la historia de los derbis madrileños. Algunos hasta se llevaron su butaca para recordarlo. Un equipo celebró la victoria, el otro no se deprimió por su derrota. Eso sí, metafóricamente, el cielo de Madrid sí lloró para despedirse del estadio rojiblanco.

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