
No intenten encontrar una explicación racional porque no la hay. Lo del Real Madrid en la Champions y en el Santiago Bernabéu es un misterio insondable hasta para los agentes Mulder y Scully. Da igual que sea el Manchester City, el Chelsea, el París Saint-Germain o el Lucero del Alba. Cualquiera que se enfrente a los blancos en su feudo, y en la máxima competición continental, lo va a pagar caro. Y el Bayern de Múnich en esta ocasión no iba a ser menos.
Se las prometían felices los bávaros en el 67’ con el golazo de Alphonso Davies, deshaciendo así el empate en la eliminatoria tras el 2-2 de la ida, pero en los últimos minutos del tiempo reglamentario apareció un héroe inesperado, Joselu Mato, con un doblete en apenas tres minutos, los que fueron del 87 al 90. Primero el gallego se aprovechó de una cantada de Neuer en el primer palo para establecer el 1-1 y, a continuación, remató a placer un centro desde la izquierda de Rüdiger —otro que a priori no aparecía en las quinielas para ejercer de salvador— culminando así la remontada y provocando el delirio blanco (2-1).
Con el aliento de su público, con la magia del Bernabéu. Y con Joselu llevando a los suyos en volandas. Al Bayern, como le ha pasado a otros gigantes europeos, también se le quedó cara de tonto para claudicar ante este Real Madrid eterno, que el próximo 1 de junio, en el londinense estadio de Wembley, peleará por su decimoquinta Copa de Europa, que se dice pronto. Lo hará frente al Borussia Dortmund, verdugo el martes del Paris Saint-Germain de un Kylian Mbappé que la próxima temporada vestirá de blanco.
Carlo Ancelotti pide eneryía a los suyos, que empezaron saliendo a por todas tras unos primeros minutos de respeto hacia el rival. El Real Madrid le puso más ganas al inicio y también controló el balón. Vinícius, que fue una pesadilla para Kimmich, no tardó en hacer de las suyas y a los 13 minutos, después de un buen pase de Carvajal, gozó de su primera ocasión clara con un disparo fuerte y cruzado que se estrelló contra el palo. El rechace le cayó a Rodrygo, pero el brasileño, casi con todo a favor, remató muy centrado y a las manos de un Neuer que parecía superado.
Neuer haciéndose gigante en el Bernabéu.
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Da igual cuándo lo leas.#UCL#LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/IVCP2313IE
Gnabry se lesionó antes de la media hora y Thomas Tuchel cambió su plan metiendo en el campo a Alphonso Davies para doblar el costado izquierdo. El Bayern estaba dormido pero Harry Kane se encargó de despertarlo con una gran volea desde la frontal ante la que se lució Lunin con una buena estirada. El partido había empezado con una especie de pacto de no agresión entre los dos equipos, pero las hostilidades se fueron sucediendo, especialmente en la segunda parte. Antes, Vinícius volvió a llevar mucho peligro con un centro lateral que se envenenó y que Neuer despejó con una mano prodigiosa.
No hubo goles al descanso y a la vuelta de vestuarios, como en el inicio, el Madrid salió con el cuchillo entre los dientes merced al enésimo intento por la izquierda de Vini, llegando a línea de fondo y poniendo el balón al área pequeña, otra vez sin rematador. Aunque era un quebradero de cabeza para Kimmich, el brasileño no conseguía sacar partido de ninguna de sus arrancadas. Ni siquiera en la más clara, otra vez con Rodrygo como protagonista, aunque el remate del 11 merengue, a pase de Vini, se fue lamiendo el poste.
Los blancos iban a por el 1-0, sin fortuna, mientras el Bayern seguía su plan de buscar a un Kane que daba mucho trabajo a la defensa madridista. Rodrygo volvió a intentarlo con un gran lanzamiento de falta, desviado por Neuer, y con una buena jugada de Vinícius con disparo potente incluido dentro del área, pero también se topó con Manuel Neuer. El Bernabéu se lamentaba viendo cómo los suyos perdonaban a un Bayern que, aunque no esté atravesando su mejor momento, siempre es un equipo peligrosísimo.
Incansable.
Incontrolable.
Impredecible.Vinicius va en moto.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/tcWg8uok5C
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Musiala lo intentó con un disparo que repelió un atento Lunin en lo que fue el preludio del 0-1. Davies, el más activo en la segunda parte en las filas germanas, recibió por la izquierda, recortó a Rüdiger dentro del área y fusiló al ucraniano con un tremendo disparo sencillamente imparable. Golazo que volvía a desnivelar la eliminatoria, pero con tiempo para la reacción.
Ancelotti introdujo en el campo a Modric y Camavinga, y el Madrid logró empatar el partido por medio de Nacho. Pero Marciniak anuló acertadamente el gol porque el central blanco había empujado previamente a Kimmich. Kane, aprovechando el descontrol, pudo hacer el segundo, pero mandó su disparo al lateral de la red. Y Tuchel creyó entonces oportuno meter en el campo a Kim Min-jae, uno de los señalados en el duelo de ida en el Allianz Arena, para cambiar de formación a tres centrales, también con el fin de protegerse de un Vinícius on fire.
El gol anulado al Real Madrid.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/Fnc4hojEBi
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Los alemanes comenzaron a estar cómodos y llegaron a estrellar un remate al larguero en un córner, aunque en fuera de juego. Sólo Vini creaba peligro, pero con la pólvora mojada. Ancelotti se la jugó con la entrada al campo de Brahim y Joselu, y el Madrid iba ya a tumba abierta. Consiguió no sólo empatar el partido, sino remontarlo, haciendo realidad ese mítico meme en el que Pep Guardiola, advirtiendo a Jürgen Klopp, le dice: "No les marques, que es una trampa".
Y el Bayern también cayó en la "trampa" del Bernabéu, rendido a su magia. Con un héroe inesperado como Joselu. El 14 madridista enganchó un balón suelto después de que Neuer, hasta entonces imperial, fallara en la recepción y cantara de forma absolutamente inesperada. Chamartín enloqueció y llevó a su equipo a la remontada sin necesidad de ir a la prórroga. Con Joselu, de nuevo, como protagonista.
𝐄𝐒 𝐄𝐋 𝐑𝐄𝐀𝐋 𝐌𝐀𝐃𝐑𝐈𝐃.
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Y NADA MÁS.#UCL#LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/UMsHWGDZtP
El delantero confirmó que estaba inspirado y, en una jugada con varios rebotes, remató un pase de la muerte de Rüdiger. Tras la incertidumbre del VAR, el madridismo estalló de júbilo. Los más de diez minutos de añadido que dio Szymon Marciniak fueron eternos. Los bávaros se fueron indignados al anularse un gol de Mathijs De Ligt en el que se había pitado previamente fuera de juego, pero no había nada que revisar porque la acción ya estaba anulada.
Ancelotti y los suyos han vuelto a hacerlo: el Madrid jugará la final de la Champions, su competición fetiche donde está prohibido tirar de raciocinio. Llámenlo ‘magia', llámenlo ‘milagro’, o llámenlo como quieran: lo de los blancos con la Champions y el Bernabéu no tiene explicación racional. Otra final más de Copa de Europa para este Real Madrid, y ya van dieciocho...
Ficha técnica
Real Madrid, 2: Lunin; Carvajal, Nacho, Rüdiger, Mendy; Tchouaméni (Camavinga, m.70), Kroos (Modric, m.70), Fede Valverde (Joselu, m.81), Bellingham (Militao, m.98); Vinícius y Rodrygo (Brahim, m.81).
Bayern de Múnich, 1: Neuer; Kimmich, Dier, De Ligt, Mazraoui; Laimer, Pavlovic; Sané (Kim, m.76), Musiala (Choupo-Moting, m.85), Gnabry (Davies, m.28); y Kane (Müller, m.85)
Goles: 0-1, m.67: Davies; 1-1, m.87: Joselu; 2-1, m.90: Joselu
Árbitro: Szymon Marciniak (Polonia). Amonestó a Camavinga (m.101), del Real Madrid
Incidencias: Partido de vuelta de semifinales de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu, lleno ante 83.186 espectadores. Hubo unos 4.000 seguidores del Bayern

