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Champions League

Un gran Sorloth empuja al Atlético a octavos

El noruego, en estado de gracia, firma un hat-trick ante un Brujas que fue de más a menos. Los colchoneros se medirán al Liverpool o Tottenham.

El noruego, en estado de gracia, firma un hat-trick ante un Brujas que fue de más a menos. Los colchoneros se medirán al Liverpool o Tottenham.
Alex Sorloth (c) celebra uno de sus tres goles al Brujas en el Metropolitano. | EFE

Así es el Atlético de Madrid, un equipo capaz de caminar sobre el alambre durante una hora y, de repente, descerrajar la eliminatoria a martillazos. Lo sufrió esta noche el Brujas, valiente hasta la temeridad en el Riyadh Air Metropolitano, pero finalmente arrollado por la pegada salvaje de Alexander Sorloth. Hat-trick del noruego, que está instalado en una nube: 4-1 final y, después del 3-3 de la ida en Bélgica, billete a octavos de la Champions. Liverpool o Tottenham asoman ya en el horizonte.

A pesar de la goleada, no fue ni mucho menos un paseo militar de los colchoneros. Y es que los del Cholo Simeone vivieron en el filo durante muchos minutos. Pero cuando este Atlético huele la sangre, no suele perdonar. Y ahora tiene un nueve que no negocia el gol.

Un gol en nueve segundos y un error que lo cambia todo

El arranque fue espeso, incómodo, con el Brujas enseñando los dientes. Un derechazo lejano de Tzolis, un aviso de Vetlesen y la sensación de que el cuadro belga no había venido a Madrid a especular. El Atlético, en cambio, sufría en la circulación. Koke y Johnny Cardoso se veían superados por momentos, Álex Baena aparecía a ráfagas y Ruggeri se veía muy exigido por las diagonales de Forbs.

Hasta que apareció Sorloth. Minuto 23. Saque largo de Jan Oblak —más diseñado que improvisado— y duelo aéreo con Mechele. Dos botes, cuerpo a cuerpo, control con el muslo y zurdazo seco. Mignolet colaboró con un bote traicionero que se le escurrió bajo el cuerpo. Del área propia al gol en nueve segundos. Pegada pura.

El 1-0 no calmó del todo al Atlético. Apenas unos minutos de autoridad antes de que el Brujas volviera a imponer su ritmo. Y encontró premio en su especialidad: el balón parado. Córner al primer palo, peinada de Mechele y Joel Ordóñez, libre de marca, empujando casi sobre la línea. 1-1 y silencio inquietante en el Metropolitano.

Oblak sostiene, el Brujas aprieta

El empate no fue una anécdota. Fue la confirmación de que el partido estaba más cerca de lo que quería el Brujas que de lo que había planificado Simeone. Vetlesen volvió a colarse entre líneas y obligó a Oblak a sacar una mano prodigiosa bajo el larguero. Parada de portero grande en noche grande.

El Atlético se sentía amenazado. Julián Álvarez y Sorloth estaban desasistidos, Baena seguía apagado y la medular colchonera estaba siendo superada por la velocidad belga. El descanso fue un alivio. La eliminatoria, en el aire. Obligación o fracaso, sin término medio.

Cardoso golpea cuando más duele

El paso por vestuarios aclaró ideas. Y, sobre todo, afinó la puntería. El 2-1 nació de una segunda jugada, de esas que resumen la fe competitiva del Atlético. Córner, balón suelto y Johnny Cardoso, control y derechazo cruzado entre un bosque de piernas. Poco ortodoxo, sí; imposible para Mignolet, también. Segundo remate entre palos, segundo gol.

El tanto cambió el paisaje. El Metropolitano rugió, el Brujas dudó por primera vez y el Atlético empezó a sentirse dueño del partido. Simeone movió ficha: fuera Julián, dentro Antoine Griezmann, más centro del campo que ataque. Un mensaje claro: controlar antes que desbocarse. Aun así, el equipo rojiblanco siguió viviendo de momentos. Y en esos momentos, Sorloth fue devastador.

El contragolpe perfecto y la sentencia

El 3-1 fue una obra coral y un manifiesto de lo que quiere ser este Atlético. Salida desde campo propio, Giuliano Simeone lanzando la transición, Marcos Llorente filtrando un balón medido al espacio. Sorloth, siempre Sorloth, aguantando, abriendo hacia la izquierda para Ademola Lookman. Pared con Griezmann y devolución al corazón del área. Allí, el noruego no perdona. Remate a bocajarro y comunión con la grada.

El Brujas, tan animoso como en la ida, se desmoronó. Lookman, volcánico en cada recorte, fue el factor diferencial en el tramo final. Y el 4-1 llegó como una consecuencia lógica. Centro de Ruggeri, desajuste defensivo y Sorloth, otra vez en el área pequeña, firmando su tercer tanto de la noche. Hat-trick impredecible para algunos, pero confirmación para otros. Quince goles ya en la temporada, diez en 2026. El delantero noruego ha adelantado por la derecha a Julián Álvarez en la jerarquía del gol. Hoy por hoy, es la solución más fiable del Atlético.

Pudo llegar el repóker en el añadido, pero Llorente, generoso hasta entonces, quiso su cuota de protagonismo y cruzó en exceso su disparo. No hizo falta más. El Brujas, valiente pero superado por la pegada, bajó los brazos. El 4-1 final fue más contundente en el marcador que en el césped durante muchos minutos. El Atlético fue un equipo de momentos, sostenido por Oblak cuando tocó sufrir y desatado por Sorloth cuando llegó la hora de matar.


Ficha técnica

Atlético de Madrid, 4: Oblak; Llorente, Pubill, Hancko, Ruggeri; Giuliano (Giménez, m. 81), Johnny (Rodrigo Mendoza, m. 81), Koke (Molina, m. 69), Baena (Lookman, m. 69); Julián Alvarez (Griezmann, m. 58) y Sorloth
Brujas, 1: Mignolet; Sabbe, Ordóñez, Mechele, Seys (Lemarechal, m. 81); Stankovic; Forbs, Vetlesen (Diakhon, m. 65), Vanaken, Tziolis (Nilsson, m. 81); Tresoldi (Vermant, m. 65)

Goles: 1-0, m.23: Sorloth; 1-1, m.36: Ordóñez; 2-1, m.48: Cardoso; 3-1, m.76: Sorloth; 4-1, m.86: Sorloth
Árbitro: Clement Turpin (Francia). Amonestó con tarjeta amarilla a los visitantes Ordóñez (m. 40) y Vermant (m. 85)
Incidencias: Partido de vuelta de la ronda previa a los octavos de final de la Liga de Campeones, disputado en el estado Riyahd Air Metropolitano ante 66.756 espectadores

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