
(Libertad Digital) Jugó mal el Real Madrid y con excesiva ansiedad. Gana pero no convence. El conjunto de Vanderlei Luxemburgo sumaba tres puntos en medio de un ambiente hostil de su afición, que está tan despistada que no sabe ya si silbar o aplaudir para ilustrar el estado de ánimo de su equipo. A los blancos les tembló el pulso en el primer tiempo. Parece increíble que a jugadores curtidos en mil batallas, ese latiguillo de la presión les afecte, pero así fue. El Madrid fue un flan, pendiente cada jugada del veredicto de la grada, que recibió a los suyos con pitos y los despidió al descanso con una bronca de mayor calado.
El equipo local salió demasiado agarrotado y nervioso. Ha olvidado la fluidez, el vértigo y todo lo que hace es previsible. Si el Málaga no mandó a su rival a la lona es porque nunca creyó en la gesta. Tiene Antonio Tapia en el equipo de la Costa del Sol a jugadores que han pasado por la fábrica de la Ciudad Deportiva. Todos ellos son potables, como Gerardo, Fernando Sanz, César Navas y Valcarce. Pero donde tiene el Málaga un cañón es en Miguel Ángel. A él le tocó lidiar con Beckham y Guti, dos pesos pesados, y salió airoso, aunque le faltó decisión para mandar a Fernando Baiano y a Edgar a ganar el partido. Se encontraron los jugadores del Real Madrid como si estuvieran en un pasillo esperando la guillotina, mirando al tendido para ver si el público enseñaba el pulgar para abajo como para mandarlos a los leones.
Luxemburgo cambió su dibujo y olvidó el rombo. Mandó a Figo a la banda derecha y el doble pivote Beckham-Guti asumió el mando. No reaccionó tampoco con esa nueva receta. De entrada, porque todo el plantel de Luxe anda indeciso en el campo. Juega con muchas dudas, le da dos vueltas a su cerebro en sus acciones antes de soltar el balón y así la capacidad de sorpresa es nula. El Madrid no apareció ante el portal de Arnau hasta el minuto 29 cuando un tímido disparo de Ronaldo llegó a sus cercanías sin veneno alguno. Otro balón cruzado de Zidane a los 37 fue de lo poco que enseñó arriba. Poca historia hasta llegar al descanso. Y sólo los ataques de raza en Míchel Salgado, que regresaba antes de tiempo tras su lesión, parecían invitar a abandonar el pesimismo y la atmósfera de tragedia que se cernía sobre el Bernabéu.
La leve mejoría del Real Madrid en el segundo tramo dio resultado. Fue entrar en acción un poco más Figo para que el Madrid llegara, sin mucho ruido, pero con algo más de presencia al área de Arnau. De hecho se vieron dos remates de cabeza de Ronaldo y Raúl, algo que no ocurría desde que se marchó Morientes del Santiago Bernabéu. El Málaga, con un Real Madrid tan deteriorado, defraudó. Nunca tendrá una ocasión más evidente de tumbar al Madrid. Pero el equipo de Luxemburgo tiró de amor propio para reconducir un partido que caminaba hacia el desastre y que al final acabó con un justo triunfo.
El gol de Roberto Carlos no hizo mas que firmar el afán del Madrid por salir del pozo. Tras marcar el tanto, el brasileño se fue con rabia hacia el Fondo Norte a celebrarlo y pidió con gestos más apoyo del personal, que se había mostrado inflexible a la hora de enjuiciar con pitos a él y a sus compañeros. Aunque Fernando Sanz tuvo el 1-1 en un remate de cabeza en plancha que se fue fuera, el Málaga nunca creyó en sacar nada positivo ante el Madrid más renqueante del año. En pleno carrusel de cambios, Luxemburgo quitó a Míchel Salgado, que hizo un gran esfuerzo por estar de titular, y terminó como en su día Carlos Queiroz, utilizando en su lugar a Celades de lateral derecho improvisado. El andorrano, en un arreón, mandó un balón al palo. Los últimos minutos, ya con Solari y Owen en el campo en sustitución de Raúl y Ronaldo, sólo sirvieron para escuchar los gritos de los Ultras Sur contra el nueve madridista, totalmente desangelado en estas lides de temporada.
El equipo local salió demasiado agarrotado y nervioso. Ha olvidado la fluidez, el vértigo y todo lo que hace es previsible. Si el Málaga no mandó a su rival a la lona es porque nunca creyó en la gesta. Tiene Antonio Tapia en el equipo de la Costa del Sol a jugadores que han pasado por la fábrica de la Ciudad Deportiva. Todos ellos son potables, como Gerardo, Fernando Sanz, César Navas y Valcarce. Pero donde tiene el Málaga un cañón es en Miguel Ángel. A él le tocó lidiar con Beckham y Guti, dos pesos pesados, y salió airoso, aunque le faltó decisión para mandar a Fernando Baiano y a Edgar a ganar el partido. Se encontraron los jugadores del Real Madrid como si estuvieran en un pasillo esperando la guillotina, mirando al tendido para ver si el público enseñaba el pulgar para abajo como para mandarlos a los leones.
Luxemburgo cambió su dibujo y olvidó el rombo. Mandó a Figo a la banda derecha y el doble pivote Beckham-Guti asumió el mando. No reaccionó tampoco con esa nueva receta. De entrada, porque todo el plantel de Luxe anda indeciso en el campo. Juega con muchas dudas, le da dos vueltas a su cerebro en sus acciones antes de soltar el balón y así la capacidad de sorpresa es nula. El Madrid no apareció ante el portal de Arnau hasta el minuto 29 cuando un tímido disparo de Ronaldo llegó a sus cercanías sin veneno alguno. Otro balón cruzado de Zidane a los 37 fue de lo poco que enseñó arriba. Poca historia hasta llegar al descanso. Y sólo los ataques de raza en Míchel Salgado, que regresaba antes de tiempo tras su lesión, parecían invitar a abandonar el pesimismo y la atmósfera de tragedia que se cernía sobre el Bernabéu.
La leve mejoría del Real Madrid en el segundo tramo dio resultado. Fue entrar en acción un poco más Figo para que el Madrid llegara, sin mucho ruido, pero con algo más de presencia al área de Arnau. De hecho se vieron dos remates de cabeza de Ronaldo y Raúl, algo que no ocurría desde que se marchó Morientes del Santiago Bernabéu. El Málaga, con un Real Madrid tan deteriorado, defraudó. Nunca tendrá una ocasión más evidente de tumbar al Madrid. Pero el equipo de Luxemburgo tiró de amor propio para reconducir un partido que caminaba hacia el desastre y que al final acabó con un justo triunfo.
El gol de Roberto Carlos no hizo mas que firmar el afán del Madrid por salir del pozo. Tras marcar el tanto, el brasileño se fue con rabia hacia el Fondo Norte a celebrarlo y pidió con gestos más apoyo del personal, que se había mostrado inflexible a la hora de enjuiciar con pitos a él y a sus compañeros. Aunque Fernando Sanz tuvo el 1-1 en un remate de cabeza en plancha que se fue fuera, el Málaga nunca creyó en sacar nada positivo ante el Madrid más renqueante del año. En pleno carrusel de cambios, Luxemburgo quitó a Míchel Salgado, que hizo un gran esfuerzo por estar de titular, y terminó como en su día Carlos Queiroz, utilizando en su lugar a Celades de lateral derecho improvisado. El andorrano, en un arreón, mandó un balón al palo. Los últimos minutos, ya con Solari y Owen en el campo en sustitución de Raúl y Ronaldo, sólo sirvieron para escuchar los gritos de los Ultras Sur contra el nueve madridista, totalmente desangelado en estas lides de temporada.
Ficha técnica del partido
Málaga, 0: Arnau; Alexis, Fernando Sanz, César Navas, Valcarce; Gerardo, Marcelo Romero (Iznata, m.74), Miguel Ángel, Duda; Edgar (Amoroso, m.65) y Fernando Baiano (Wanchope, m.80)
Gol: 1-0. m.61. Roberto Carlos, de tiro cruzado
Árbitro: Mejuto González (Comité asturiano). Mostró cartulina amarilla a Zidane (m.65), del Real Madrid
Incidencias: 75.000 espectadores llenaron el estadio Santiago Bernabéu. La grada castigó al equipo con una sonora pita cuando saltó al terreno de juego. En los últimos minutos, los Ultras Sur insultaron a coro a Ronaldo, que ya estaba en el banquillo tras ser sustituido, al grito de "mercenarios no, madridistas sí"