L D (EFE) El encuentro entre suecos y españoles fue igualado, a pesar de las muchas alternativas en el marcador. Numerosos empates y ventajas que no superaron los cuatro goles a favor de ambos contendientes. Fue un partido táctico, de mucho control, pues ambas selecciones se conocen a la perfección y por ello que tanto en ataque como en defensa el control fuera máximo y ello obligaba a hilvanar meticulosamente las acciones. Los españoles tuvieron bastantes problemas al comienzo del partido.
El técnico español César Argiles realizó numerosas rotaciones en el banquillo y comenzó a cambiar de táctica continuamente. Fue el revulsivo para que los españoles se metieran en el partido y dieran vida a un partido que estaba resultando poco vistoso debido a la perfecta sincronización de los suecos en su pases. El final del encuentro fue una especie de calco de las situaciones vividas por España ante Croacia y Francia. Un mal comienzo y muchos altibajos en el comienzo de la segunda mitad para volver a tomar el mando del partido en el tramo final.
Los suecos, que jugaron casi toda la segunda mitad con el marcador a su favor, no acertaron a frenar la reacción de los españoles y no tuvieron capacidad de reacción para superar, frenar, la avalancha de sus rivales, a pesar de los numerosos cambios tácticos de su técnico. Así un partido igualado en el cual los españoles sacaron a relucir su garra ante el frío y, generalmente, efectivo del juego de los nórdicos para lograr la victoria y con ello un puesto en el podio de la Supercopa, competición que ya ganó en la edición de 1991.
El técnico español César Argiles realizó numerosas rotaciones en el banquillo y comenzó a cambiar de táctica continuamente. Fue el revulsivo para que los españoles se metieran en el partido y dieran vida a un partido que estaba resultando poco vistoso debido a la perfecta sincronización de los suecos en su pases. El final del encuentro fue una especie de calco de las situaciones vividas por España ante Croacia y Francia. Un mal comienzo y muchos altibajos en el comienzo de la segunda mitad para volver a tomar el mando del partido en el tramo final.
Los suecos, que jugaron casi toda la segunda mitad con el marcador a su favor, no acertaron a frenar la reacción de los españoles y no tuvieron capacidad de reacción para superar, frenar, la avalancha de sus rivales, a pesar de los numerosos cambios tácticos de su técnico. Así un partido igualado en el cual los españoles sacaron a relucir su garra ante el frío y, generalmente, efectivo del juego de los nórdicos para lograr la victoria y con ello un puesto en el podio de la Supercopa, competición que ya ganó en la edición de 1991.
