L D (EFE)
Al término del partido y mientras que se festejaba la victoria por 3-1 ante el Milán, aparecieron en el césped Raúl y Redondo. Ambos habían sido sustituidos y habían recibido las mayores ovaciones de la noche.
Tras el clamor inicial, los aplausos y vítores fueron in crescendo , mientras ambos jugadores se encaminaban hacia el fondo sur. Raúl haciendo de perfecto anfitrión dejó a su amigo a mitad del camino y se retiró hacía la banda. Pocos jugadores han tenido el reconocimiento que se le tributó en el estadio al argentino.
Redondo se emocionó y pasados unos instantes, se marchó hacia los vestuarios con el Bernabéu en pleno rendido a sus pies. Allí se abrazó con Raúl, su amigo del alma, y ambos desaparecieron camino de los vestuarios.
Tras el clamor inicial, los aplausos y vítores fueron in crescendo , mientras ambos jugadores se encaminaban hacia el fondo sur. Raúl haciendo de perfecto anfitrión dejó a su amigo a mitad del camino y se retiró hacía la banda. Pocos jugadores han tenido el reconocimiento que se le tributó en el estadio al argentino.
Redondo se emocionó y pasados unos instantes, se marchó hacia los vestuarios con el Bernabéu en pleno rendido a sus pies. Allí se abrazó con Raúl, su amigo del alma, y ambos desaparecieron camino de los vestuarios.
