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El Real Madrid sigue sin tocar fondo (0-3)

La peor forma de cerrar la fase de grupos. Otra goleada en contra y ya van 8 derrotas esta temporada. Isco se encaró con la grada tras ser pitado.

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Un gol del CSKA. | EFE

Al nivel actual, el Real Madrid no opta a ningún título esta temporada. La segunda derrota de Solari no tiene consecuencias en la Champions League porque el Real Madrid se clasifica y como primero de grupo, pero sí puede alertar a aquellos que habían bajado las orejas por las engañosas victorias. El CSKA, a diferencia del Huesca hace tres días, sí aprovechó sus ocasiones para ponerse las botas en el Bernabéu y enseñar las costuras de un equipo vulnerable que acumula 8 derrotas en 24 partidos. ¿Qué va a ganar el Real Madrid con estos números? Cada partido de los blancos es una ruleta rusa.

Si Solari quiere sacar conclusiones de este partido, será para acentuar quienes son sus titulares y quienes sus suplentes. Gareth Bale, Benzema, Marcos Llorente y Marcelo utilizaron este encuentro de rodaje para disputar unos minutos. Isco y Asensio, de los que más se habla, jugaron el partido completo y por el resultado y, sobre todo, por la segunda mitad, decepcionaron en líneas generales. Ambos demostraron el delicado momento emocional que atraviesan. Asensio, tras una primera parte donde tuvo el gol en tres ocasiones, totalmente obcecado, e Isco, encarándose con la grada por una pitada de la afición tras una ocasión fallada. Lo que le faltaba a Isco. "¿Qué queréis?", parece que les echa en cara el futbolista. Pues que juegues mejor y te olvides de los que han ido al Bernabéu un miércoles a las 7 de la tarde, con restricciones de tráfico para ver un 0 a 3 ante el CSKA de Moscu. Lo que le faltaba a Isco.

Lo cierto es que no fue un partido de 0 a 3 pero es un 0 a 3 y eso es lo que cuenta. En dos meses dará igual este resultado pero esta noche Florentino Pérez dormirá enfadado, la afición preocupada por otro cante más en cuatro meses de competición y, de nuevo, el sábado con unas dudas perennes. La pitada de la afición, de los pocos que ya quedaban tras el final, es por la temporada y no por un resultado que no es esporádico.

Se hablará de Isco y Asensio porque son los que más galones tienen, pero esta noche hay otros jugadores que tampoco dieron la talla. Empezando por los dos centrales, Vallejo y Javi Sánchez. El primero tuvo que irse del Madrid hace tiempo y el segundo, con mucho margen de aprendizaje, vivió su peor noche y de la que seguramente más lecciones saque. Marcelo regresó exactamente igual que cuando se marchó por lesión. Sin ninguna concentración en defensa. Y la pareja Llorente-Valverde no funcionó en defensa, donde más se supone que deben rendir ya que ninguno destaca por sus características defensivas.

Pese al resultado y la negatividad en la crónica del partido, la primera parte del Madrid fue bastante positiva. Intentaron y consiguieron crear ocasiones. Fueron creativos. Dominaron y en el fondo, ilusionaron con su juego. Sin exagerar, pero sí fueron claros merecedores de un par de goles. Al margen claro de los habituales regalos defensivos, hecho que impide a cualquier equipo pelear por títulos, el juego del equipo fue dinámico. Asensio estrelló un balón al larguero, el propio Marco mandó a las manos del portero un disparo tras una formidable jugada de equipo que comandó el futbolista español con dos paredes y hubo mucha velocidad por las bandas con Odriozola y, sobre todo, con Vinicius. El brasileño hizo casi todo bien. Elige con acierto en sus decisiones. Es descarado con el balón pero generoso a la vez. Tiene velocidad y regate. Se le han visto ratos pero tiene pinta de que podría merecerse más minutos de los que está gozando. Si el Madrid no marcó no fue por su culpa. Más responsabilidad tiene Benzema que pasó sin pena ni gloria, otra vez, y eso que sólo jugó en la primera mitad donde brillaron en conjunto.

El primer tanto de los rusos, de Chalov, fue más mérito de los rusos que demérito del Madrid. Una jugada rápida y bien ejecutada. El segundo, de Schennikov, sí fue más demérito del Madrid. Quedaron retratados los dos jóvenes centrales como Marcelo a quien le hicieron un sombrero en la frontal del área.

Y de una primera parte buena del Madrid, injusta en el marcador, se pasó a una reprobable y lamentable segunda parte. Un infierno visual para los espectadores. No pasó casi nada y todo lo que sucedió fue negativo para los intereses del Real Madrid. Sin ganas, sin ocasiones, con el enfado de la grada con Isco que fue pitado cada vez que cogía la pelota y la casi lesión de Bale que acabó jugando de falso nueve. Y nunca mejor dicho eso de falso. Y por si no fuera suficiente, Sigurdsson marcó el tercero a falta de un cuarto de hora para el final. Seis defensas del Real Madrid ante dos atacantes rusos y estos son capaces de pasarse y disparar. Todos los de blanco mirando. Una segunda parte indigna de este club como la presente temporada que, salvo cambio drástico, es complicado que acabe con celebración en Cibeles.

Lo único en lo que tuvo suerte el Madrid y los jugadores en concreto, es que había tan poca afición en la grada que la pitada final no fue tan grotesca como hubiera sido con el estadio lleno. Esa es otra. Hubo sólo 51.636 espectadores. Gracias a la UEFA y a Carmena por todas las facilidades.

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