
Los lectores de Libertad Digital recordarán el nombre de Loris Karius. Cómo olvidarlo. Cómo olvidar su final de la Copa de Europa ante el Real Madrid en 2018. Cómo olvidar sus dos errores de bulto, en el primer y tercer tanto madrididistas, que forman parte inexorable de la decimotercera.
Como si de nada hubieran servido sus grandes actuaciones para llevar al Liverpool a aquella final, su mala actuación en Kiev condenó su carrera desde entonces. Lo que iba a ser el partido soñado por cualquier futbolista, terminó por convertirse en su peor pesadilla.
A partir de ahí, de esa fatídica noche, su trayectoria sólo ha ido en retroceso. Primero, en Turquía, donde no terminó de cuajar en un Besiktas tan inestable como la cabeza del guardameta en Kiev. Terminó saliendo por la puerta de atrás, muy criticado por sus errores.
Regresó a Alemania, donde todo había empezado, pero apenas jugó en el Unión Berlín. Su último encuentro data de hace justo dos años, el 28 de febrero de 2021, en un empate a uno ante el Hoffenheim. Desde entonces, no ha disputado ni un minuto.
El pasado verano recaló en el Newcastle. Tras desembolsar 15 millones por el que probablemente sea el mejor portero en lo que llevamos de temporada en Inglaterra, Nick Pope, Karius llegaba gratis tras la lesión de larga duración del otro portero del equipo, Karl Darlow. Su papel, evidentemente, iba a ser secundario.
El regreso de Martin Dubravka en el mercado invernal, tras su fallida cesión al Manchester United, y la recuperación de Darlow, dejaban al guardameta alemán en una situación muy comprometida. Sin embargo, se decidió extender su contrato hasta final de temporada, y dar salida a Darlow rumbo al Hull City.
Y ahora, a cuatro días de que se dispute la final de la Copa de la Liga, su situación ha dado un vuelco radical.
Pope vio la tarjeta roja directa en el último encuentro liguero, ante el Liverpool. Por tanto, no podrá disputar la final que enfrentará este domingo al Newcastle ante el Manchester United. Un partido en el que las urracas pueden volver a conquistar un título nacional 68 años después.
Lo lógico sería que en su lugar entrara Dubravka. Pero el portero eslovaco ya disputó dos encuentros de la competición durante su cesión en Manchester, por lo que no está permitida su participación con el Newcastle. Curioso caso sucede también con Dubravka: necesitará que su equipo actual pierda la final, para proclamarse campeón.
Así que todo indica que será Loris Karius -también existe la opción de Mark Gillespie- quien juegue de titular en Wembley. Se presenta ante el portero alemán la oportunidad perfecta para la redención.
Han pasado casi cinco años del partido más triste de su carrera. Del partido que jamás podrá olvidar y que le dejaría marcado para el resto de sus días. Ahora, la vida le da a Karius una oportunidad para limpiar su nombre. Para hacer restituir aquella imagen que le asocia con un portero que comete un error garrafal, por la de un guardameta que se levanta y conquista un título cuando ya nadie contaba con él. Probablemente, ni él mismo.

