
El Clásico de la Supercopa de España no solo fue un despliegue de talento sobre el césped de Yeda, sino también un máster en gestión de la tensión arbitral. José Luis Munuera Montero, encargado de impartir justicia en la gran final que terminó llevándose el FC Barcelona (3-2), firmó una actuación que ha generado un intenso debate. Algunos consideran que actuó bien y otros no tanto… Aunque demostró personalidad para manejar un escenario de máximo voltaje, varias decisiones puntuales y una gestión del tiempo poco comprensible empañaron una labor que, por momentos, pareció bajo control.
Desde los primeros compases, el colegiado andaluz mostró una tendencia a dejar jugar que, en ocasiones, rozó la permisividad excesiva. El primer foco de conflicto llegó en el minuto 22, cuando Álvaro Carreras realizó una entrada sobre Lamine Yamal que dejó huella: un pisotón claro en el empeine que quedó sin sanción disciplinaria. Esta decisión condicionaría el resto del choque, ya que el lateral madridista no vería la amarilla hasta el minuto 81, momento en el que, de haber sido amonestado antes, habría sido expulsado.
No fue el único momento de "guante de seda" con la zaga blanca. Jugadores como Camavinga, tras derribar a Lamine en la frontal, o Bellingham, por una falta sobre De Jong cuando este enfilaba el área, se marcharon sin cartulina en acciones que el reglamento tipifica como amonestación clara. Pero realmente la tensión alcanzó su punto álgido en el minuto 56, cuando Asencio frenó un contragolpe de Pedri con una entrada durísima. El color de la tarjeta, que para el árbitro fue amarilla, fue "naranja" para muchos, provocando una tangana que evidenció que el partido se le empezaba a escapar de las manos en el apartado disciplinario.
El misterio del tiempo añadido
Si la gestión de las tarjetas fue discutida, el tiempo de prolongación de la primera mitad resultó directamente inexplicable para la expedición azulgrana. Tras anunciar tres minutos de añadido, el juego se extendió de forma sorprendente. Vinicius anotó el 2-1 en el 46', Lewandowski respondió con el 3-1 en el 48', y Munuera argumentó que las celebraciones obligaban a seguir jugando. Sin embargo, el cronómetro voló hasta los siete minutos y medio, permitiendo que Gonzalo hiciera el 2-2 en el 50'40'', fuera de toda lógica inicial. Este "minipartido" extra dentro del descuento fue el punto de mayor fricción del encuentro.
Aciertos con autoridad y la roja a De Jong
🟥 La expulsión de Frenkie de Jong. #superSupercopa #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/6xkBQWueBH
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Pese a las críticas por su falta de contundencia en las áreas, Munuera Montero tuvo aciertos de peso. Por ejemplo, en el área azulgrana, acertó al no señalar penalti de Eric García sobre Tchouaméni, interpretando correctamente que el defensor tocó balón primero y el contacto posterior fue residual.
La decisión más valiente llegó en el tramo final. En el minuto 91, Frenkie de Jong realizó una entrada peligrosa sobre Mbappé y Munuera no vaciló: roja directa. Aunque el neerlandés no tuvo intención de hacer daño, los tacos impactaron por debajo de la rodilla, asumiendo un riesgo de lesión evidente. Más si cabe si uno repara en que esa es la rodilla lesionada del francés… Fue una muestra de la personalidad del colegiado, que no necesitó consultar el monitor del VAR para tomar una de las decisiones más trascendentales de la noche.

