
Lo que para el FC Barcelona fue una noche de éxtasis y consagración, para el Real Madrid supuso un ejercicio de pura frustración. La final de la Supercopa de España 2026 dejó heridas abiertas en el conjunto blanco, y nadie escenificó mejor ese sentimiento de impotencia que Arda Güler. El joven talento turco vivió un momento de "tierra trágame" tras el pitido final del encuentro que las redes sociales no han tardado en convertir en tendencia global.
El ambiente en el césped tras el cierre del encuentro fue un cóctel de emociones descontroladas. Mientras las cámaras de Movistar+ captaban a un Fermín López eufórico lanzando gritos a la grada y a Pau Cubarsí realizando gestos polémicos en plena celebración, en el bando madridista la narrativa era muy distinta.
La derrota dolió, y se notó en cada gesto. Desde las prisas de Kylian Mbappé por abandonar el protocolo del pasillo, hasta el reencuentro cargado de tensión entre Carvajal y Lamine Yamal. Sin embargo, fue el "momento botella" de Güler el que se llevó toda la atención por lo aparatoso y desafortunado de la secuencia.
El resbalón que incendió las redes
Con el título ya en manos azulgranas, Güler caminaba por la zona de las áreas técnicas cuando encontró una botella de agua en su camino. En un arrebato de rabia, el mediocampista lanzó una patada con todas sus fuerzas. Lo que no calculó el turco fue el cambio de superficie: el paso del césped natural al material sintético de la banda le jugó una mala pasada. El pie de apoyo perdió adherencia y el jugador cayó a plomo contra el suelo, cerrando su participación en la final con un 'fail' tremendo.
Arda Güler slipped while angrily kicking a bottle after the final whistle against Barcelona 🫣
— CentreGoals. (@centregoals) January 12, 2026
La caída, que se produjo justo cuando el Barça formaba su piña de campeones, se viralizó en cuestión de segundos. El contraste visual resultó demoledor para el madridismo: mientras unos saltaban de alegría en el centro del campo, Güler se levantaba del suelo visiblemente afectado para enfilar el túnel de vestuarios de inmediato.
A pesar de lo cómico que pueda resultar el incidente para el espectador neutral, la reacción de Arda Güler es el reflejo de un futbolista que vive los Clásicos con una intensidad máxima. Esa misma furia es la que suele impulsar a los jugadores de élite a superarse, aunque en esta ocasión se manifestara de la forma más amarga y pública posible.

