
El Real Madrid de Álvaro Arbeloa ya tiene su propia página negra en la historia del club por poca culpa que tenga el recién llegado entrenador del conjunto blanco. Lo que debía ser un trámite para iniciar con buen pie su andadura en el primer equipo se convirtió en un vodevil defensivo y un descalabro táctico ante un Albacete que olió la sangre y no perdonó. El Madrid se despide de la Copa del Rey a las primeras de cambio, dejando una imagen de equipo tierno, desorganizado y, lo que es peor, excesivamente autocomplaciente en la derrota.
Arbeloa decidió apostar por un equipo plagado de canteranos y jugadores residuales, una decisión que terminó costándole la vida en el torneo del KO. A pesar del 3-2 final, el técnico no mostró ni un ápice de autocrítica en la sala de prensa del Carlos Belmonte. "Estoy convencido de que la convocatoria era la correcta. He traído un equipo capaz de ganar a cualquier equipo del mundo", afirmó.
El técnico, que se estrenaba tras años en la Fábrica, minimizó el impacto del ridículo histórico: "Si algo he aprendido en la vida es que el fracaso está de camino al éxito. He sufrido eliminaciones incluso peores que esta". Unas palabras que se producen después de que el conjunto blanco tirara el segundo título de la temporada en tres días tras caer en la final de la Supercopa ante el Barcelona.
En medio del desastre, solo Vinícius pareció entender la responsabilidad que conlleva el escudo. El brasileño, que venía de un viaje transoceánico y un desgaste físico notable, fue el único que intentó desbordar y tirar del carro. Arbeloa quiso ponerlo en valor: "Es el 'Vini' que quiero ver, el que asume la responsabilidad y no se esconde nunca".
Sin embargo, ni el brillo individual del carioca pudo tapar las carencias de un bloque que, según el propio Arbeloa, "está lejos de su mejor nivel físico", lanzando de paso un recado indirecto a la preparación previa y fiando el futuro a la mano de Antonio Pintus.
Las claves del descalabro pueden estar en que Arbeloa insistió en que repetiría el once, a pesar de que la mezcla de canteranos y suplentes no funcionó en ningún momento y de que los tres goles encajados ante un Segunda dejaron en evidencia la falta de trabajo táctico en las transiciones y la debilidad defensiva.
Preguntado por si tendrá que dar explicaciones al palco, Arbeloa se mostró tajante: "Al presidente no hace falta explicarle nada, él sabe más que yo de esto". Con la Copa en la basura, el Madrid se ve obligado a hacer un papel impecable en Liga y Champions para evitar que esta temporada se convierta en un calvario.
