
El partido entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona en la ida de semifinales de la Copa del Rey dejó una imagen poco habitual en el fútbol de élite: siete minutos de revisión para anular un gol. La acción, protagonizada por Pau Cubarsí en el minuto 52, desató la polémica en el Metropolitano y obligó al Comité Técnico de Árbitros (CTA) a emitir una explicación oficial en pleno encuentro.
Cubarsí había superado a Musso tras una acción a balón parado que encendía la esperanza azulgrana. Con 4-0 en contra tras una primera parte demoledora del Atlético, el tanto parecía abrir una rendija para la remontada. Hansi Flick celebró desde la banda. Los jugadores del Barça se abrazaron. Pero el VAR intervino.
Lo que nadie esperaba era la duración del proceso... El motivo es que González Fuertes, desde la sala VOR, revisaba la acción mientras en el césped se mezclaban la incertidumbre y la tensión. Diego Pablo Simeone pedía el aliento de la grada y agitaba al Metropolitano; Flick, visiblemente molesto, reclamaba explicaciones. Koke y Frenkie de Jong aguardaban junto a Martínez Munuera sin saber cuál sería el desenlace.
El tiempo corría. Pasaron dos minutos. Luego tres. Cuatro. Cinco. Hasta siete minutos. Una eternidad en un partido de máxima exigencia. La escena llegó a tal punto que varios futbolistas comenzaron a realizar estiramientos y pequeños ejercicios con balón para no enfriarse. Totalmente surrealista el momento en un encuentro como este...
📺❌ El VAR invalida el gol de Pau Cubarsí por fuera de juego. #LaCopaMola #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/x49LofchJD
— Movistar Plus+ Deportes (@MPlusDeportes) February 12, 2026
El motivo: un fallo tecnológico
Ante la magnitud de la polémica, el CTA publicó una nota informativa para aclarar lo sucedido. Según el comunicado, el equipo VAR activó el protocolo habitual utilizando el sistema de fuera de juego semiautomático (SAOT). Sin embargo, durante el análisis "se detectó que el sistema generó un fallo tecnológico en la modelización de jugadores a través de los esqueletos".
El problema se produjo, según la explicación oficial, por la "mucha densidad de jugadores" en el área. La acumulación de cuerpos impidió que el software procesara correctamente las posiciones, provocando un error en la representación virtual.
Durante unos minutos, el equipo arbitral intentó recalibrar el sistema, pero finalmente comprobó que no era posible recuperar su funcionamiento en esa jugada concreta. Ante ese colapso tecnológico, se activó el plan alternativo: trazar las líneas manuales de fuera de juego manualmente. "Siguiendo el procedimiento establecido, el equipo VAR procedió a lanzar líneas manuales para llevar a cabo la toma de decisión definitiva y correcta", detalló el CTA.
Ese cambio de método explica la duración extraordinaria de la revisión y también la ausencia de la habitual recreación virtual en la retransmisión televisiva. El propio organismo reconoció que, "de manera extraordinaria", el proceso se extendió más de lo normal y que no se pudo enviar la recreación a la señal televisiva al no operar con el sistema SAOT.
La clave reglamentaria
Desde el análisis arbitral, la jugada también generó debate. Según explicó Iturralde González en la SER, la clave estaba en el momento exacto en que el balón impacta en Lewandowski y la posición de Cubarsí respecto a la pelota. "La línea hay que marcarla desde el balón y no desde la parte más adelantada de un jugador", subrayó.
Esto hace que, si no existe una imagen clara del instante preciso del toque, la decisión se complica. Y esa dificultad técnica, sumada al fallo del sistema semiautomático, multiplicó la incertidumbre en el estadio. Finalmente, el tanto fue invalidado por fuera de juego milimétrico. La decisión enfrió la reacción del Barcelona y dio aire a un Atlético que gestionó su amplia ventaja.
La paradoja llegó minutos después. El VAR volvió a intervenir para revisar la expulsión de Eric García por una entrada sobre Baena. En esta ocasión, la decisión fue rápida y la roja se confirmó casi de inmediato, evidenciando el contraste con la revisión anterior.
El episodio deja una reflexión abierta sobre los límites de la tecnología en el arbitraje. El fuera de juego semiautomático se presentó como una herramienta para agilizar y dotar de mayor precisión a las decisiones. Sin embargo, la acumulación de jugadores en acciones a balón parado demuestra que el sistema aún puede verse superado.
El CTA ha intentado zanjar la polémica con una comunicación inusualmente rápida, admitiendo el fallo técnico y defendiendo que el procedimiento seguido fue el correcto. Pero la imagen de siete minutos de espera, con jugadores calentando sobre el césped, ya forma parte de la historia reciente del torneo. En una semifinal de Copa, con millones de espectadores pendientes, la tecnología también mostró sus límites. Y, por un momento, el fútbol volvió a depender del trazado manual y del ojo humano.

