
Josep María Bartomeu es para muchos el peor presidente del Barcelona en toda su historia. Quizá rivalice con Joan Gaspart, pero económicamente hablando, Bartomeu fue peor. Pues bien, el exmandatario culé echó balones fuera en una entrevista con Catalunya Ràdio. Se escapa del caso Negreira, no se culpa del caso Messi ni tampoco del caso Neymar y por supuesto menciona al covid para hablar de la crisis financiera que dejó.
"No fue una mala herencia. Es una herencia que tiene cosas buenas y otras no tanto, pero que está totalmente condicionada por el covid. En aquel momento, el Barça era un club que estaba en una situación deportiva y económica buena, creciendo y con ingresos. El covid hace que caigan los ingresos y que, en los años 19-20 y 20-21, el Barça se vea afectado con 500 millones de euros menos, lo que hace que la economía del club sufra las consecuencias", dice Bartomeu.
Sobre el caso Messi, Bartomeu, cómo no, también se quita de culpa y mira hacia otro lado: "Todo el mundo habla del poder de Leo cuando estaba en el Barça, pero Leo Messi no decidía fichajes ni entrenadores. No tenía privilegios. Fuera de la parte deportiva, no decidió nunca nada. En agosto de 2020, cuando Messi pide marcharse, yo le digo que no porque es nuestro activo más importante y una de las principales fuentes de ingresos. Yo no podía darle la carta de libertad y, además, tenía contrato. Creo que lo entendió y por eso siguió. Él pensaba que habría una nueva directiva al cabo de unos meses que le renovaría el contrato. Su sorpresa es cuando llega el momento de renovar y lo despiden".
Tampoco siente el exmandatario azulgrana que la salida de Neymar al PSG por 222 fuese culpa suya: "La masa salarial se dispara a raíz de la salida de Neymar, que nos lo roba el PSG, pagando la cláusula. A partir de ahí, empezamos a sufrir para que otros jugadores no emprendieran la huida y porque los clubes estado y la Premier League tienen mucha fuerza económica. Nuestro rival era la Premier por la fuerza económica que tenían... Y a raíz de eso, hay ciertas renovaciones que hacemos para evitar que algunos jugadores se marchen. Más que los sueldos, lo que hacía falta era subir las cláusulas. La cláusula de rescisión de Messi la pasamos de 400 a 700 millones. Aumentamos también las de Jordi Alba, Busquets... para evitar que hubiera tentaciones de otros clubes por llevarse el talento".
Y cómo no, niega que el caso Negreira manipulase la Liga: "Cada uno ha defendido su periodo por el caso Negreira. En mi caso, estoy investigado hasta 2018, cuando decidimos prescindir de los servicios de Javier Enríquez. Fui el único que pidió a la jueza que no entregara la documentación del Barça al Madrid, que lo solicitó hace unos meses. No me parecía justo que el Madrid viera la documentación más interna del club. Los informes arbitrales es algo que muchos clubes hacían, no solo el Barça".

