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El clásico y su polémica

Los de Ancelotti fueron muy superiores en la segunda parte, lo que sucede es que tiraron la primera con un planteamiento, al menos, discutible.

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Los de Ancelotti fueron muy superiores en la segunda parte, lo que sucede es que tiraron la primera con un planteamiento, al menos, discutible.

Cuando dos partes de un partido son tan distintas, cuando has comprobado que los dos equipos han hecho por ganar en cada uno de los tiempos, es fácil concluir que el clásico debió acabar en empate. Lo que sucede es que el postrero gol de Jesé puede hacer entender que el Madrid maquillaba al final un resultado amplio del Barcelona. No fue así. Los de Ancelotti debieron empatar, al menos. Fueron muy superiores al Barcelona en la segunda parte, lo que sucede es que tiraron la primera con un planteamiento, al menos, discutible del técnico italiano. Un planteamiento que hizo tener al Barcelona la mayoría del tiempo el balón, despreciándolo el Madrid. Y claro, 45 minutos tirados en Barcelona son muchos.

En esa primera parte mandó el Barça, con posesión y con internadas. Con fuerza, con menos dudas que su rival. Con un gol de Neymar, de rebote, que abrió el camino y con una ocasión de Messi que pudo ser el segundo, pero que se fue fuera. Y con la dosis de polémica que tuvo el clásico. Para ser más exactos con la primera dosis, el penalti por mano de Adriano, o el posible penalti porque el reglamento es claro en ese sentido. "Queda a interpretación del colegiado la voluntariedad de la mano". Es evidente que la mano es involuntaria, y que el balón llega mansamente a Valdés. Es decir que Adriano no evita una acción vital del juego.

Más dosis de polémica llegaron en la segunda parte. Para empezar y para que no haya dudas. El penalti de Mascherano a Cristiano es más grande que todo el Camp Nou. Es clamoroso, no admite dudas, pero tampoco admite muchas el derribo de Pepe a Cesc al comienzo del segundo tiempo. Y no admite lugar a dudas, por reglamento, la segunda tarjeta amarilla a Sergio Ramos que Undiano decidió guardarse en el bolsillo. Pero son cosas que, evidentemente, no conviene contarlas no vaya a ser que las tertulias deportivas queden un poco light en las próximas noches. Se pongan como se pongan desde la central de prensa madrileña. Undiano hizo un arbitraje malo, pero en ningún caso "robó" al Madrid el triunfo en el Camp Nou.

Sí que es verdad que me da la sensación que la prensa madridista va a abordar en las próximas fechas el insólito argumento de no valorar las jugadas posteriores al posible penalti de la primera parte por mano de Adriano, porque considerarán que con el empate en el marcador el partido hubiera sido distinto. Eso es tan miserable como que la prensa del Barcelona diga que Cristiano se tira en el penalti de Mascherano. Ni una cosa ni la otra. Valoremos el clásico como lo que fue, un partido de fútbol. Intentemos hacerlo sin bufandas en el cuello.

Y el partido de fútbol en sí, fue lo comentado antes. Una parte para cada equipo. El Madrid muy bien en la segunda, cuando a Ancelotti se le ocurrió que el once titular saliera al campo 65 minutos después de empezar el partido. Con Benzema, de delantero y Cristiano en su posición, el equipo fue más vertical. Estuvo también Illarra muy valiente en la organización pero para eso, el sacrificado fue Ramos, que jugó de mediocentro y casi no juega de nada en el partido, mediatizado por una tarjeta lógica al principio del encuentro.

El partido fue también la ocasión de Benzema, el golazo monumental de Alexis. Fue la raza de los jugadores. Fue, también, el contraste de estilos, la manera en que el Madrid intenta reaccionar en la segunda parte, haciendo que el Barcelona se echase atrás al final. Tanto que Song entró por Iniesta porque a Martino no le gustaba lo que veía. Este Barça es del polo contrario a lo de los últimos años, hasta en eso. Defiende si hay que hacerlo. Es ganar por encima de todo, alejándose de sistemas tradicionales. Será criticado Martino o alabado según los títulos, como todos.

En el primer clásico sin Mou, en el debut de Martino y Ancelotti, se vieron cosas distintas. Tanto que se vio a un apocado entrenador del Madrid en la rueda de prensa. El año pasado el portugués, que ayer estaba cenando mientras se jugaba el partido porque "no le importaba nada" según dijo, hubiera rajado espectacularmente contra Undiano. Sin razón, ya saben, pero al menos esa prensa ávida de audiencia hubiera tenido esas declaraciones. Estarán llorando por las esquinas la ausencia de Mourinho.

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