
Ronaldo Nazario puede optar perfectamente al dudoso honor de ser catalogado como peor presidente de la historia del Real Valladolid. Su gestión, dantesca y lamentable, tiene al conjunto pucelano navegando como alma en pena por la Primera División como colista.
El brasileño, del que se habló largo y tendido en Libertad Digital en su momento cuando la prensa local aún le doraba la píldora, ya no engaña a nadie. Ni siquiera disimula el nulo interés por un equipo que le acogió con los brazos abiertos y al que llegó con el pecho inflado prometiendo que en cinco años lucharía por entrar en la Champions. Este pasado fin de semana quedó muy retratado a nivel nacional al ser incapaz de dar la cara en el palco en el duelo ante el Real Madrid y es que ya le da igual todo. Hasta el punto de llevar a su mano derecha, el independentista David Espinar, a Oriente Medio para ocuparse de nuevos negocios tanto en Dubái como en Abu Dabi. Ronaldo lo único que espera es que llegue alguna oferta que le satisfaga económicamente para cerrar el chiringuito y presentarse a las elecciones a la presidencia de Federación Brasileña de Fútbol. Por eso el Real Valladolid parece más bien un Bazar que un club de fútbol a día de hoy. Un circo donde cada día crece un enano.
La última tropelía del actual presidente de un equipo cuya masa social está en su mejor momento -récord de socios- ha sido intentar culpar a otros de una nefasta gestión con la gran perla de la cantera. Hablamos del caso Juma Bah, un central de Sierra Leona que hace pocos meses se dedicaba a vender pan para ayudar a su familia.
Juma, que ha sido presentado como nuevo jugador del Lens, fue comprado por el City Group tras abonar de forma unilateral los 6 millones de su cláusula de rescisión. Una operación polémica en la directiva del Real Valladolid quiso señalar al agente del jugador como gran culpable, asegurando que su representante se negó a negociar un contrato profesional una vez que debutó con el primer equipo -estaba cobrando 2.500 euros al mes al tener contrato juvenil-.
El agente de Bah, Patrick Mörk, a través de un escrito en las redes sociales, deja retratadísimo a un Ronaldo y el resto de su junta directiva.
"En mis casi 40 años como agente de futbolistas he llevado a cabo infinidad de acuerdos y traspasos con equipos de fútbol de todo el mundo y jamás me he visto en una situación tan absurda, irreal y sinsentido como la que estoy viviendo ahora. Lamentablemente, las manifestaciones realizadas por la Directiva del Real Valladolid me llevan a escribir estas líneas".
Quiero empezar recordando que, para que Juma recalara en Valladolid, tuve que abonar los costes de viaje y alojamiento de los ojeadores del Real Valladolid, invirtiendo mi dinero. Asumí los gastos porque sabía que era una inversión segura y beneficiosa para todos", dice.
"Además, cuando el Club decidió ficharle, se consigue un contrato de cesión con opción de compra, evitando con ello todo riesgo económico, y se negocia un contrato de trabajo con el futbolista a través de mi persona. Para ese contrato, consciente de que contrataba a un chico joven y desconocido pero que destacaba por su enorme potencial, el Real Valladolid exigió unas condiciones que se aceptaron prácticamente sin oposición ni negociación. Parte de estas condiciones fue una cláusula de rescisión donde el Club estipulaba el precio del futbolista para una terminación automática del contrato", prosigue.
"Ante el reciente comportamiento de la Directiva del Real Valladolid, quiero aclarar que, ni Juma ni yo, su agente, rechazamos el cambio de ficha del equipo juvenil al equipo filial o al primer equipo. Eso es absoluta y rotundamente falso. Es más, el Real Valladolid jamás se puso en contacto con nosotros para realizar ese cambio de licencia. Tampoco es cierto que negáramos una renovación del contrato con una mejora de las condiciones salariales. El Real Valladolid nos envió una propuesta donde se mejoraban las condiciones económicas del jugador (aun así bajas comparadas con el resto de la plantilla y su rendimiento) haciéndolo coincidir con el ejercicio de la opción de compra. Sin embargo, y habiendo dado el visto bueno a esta mejora, nunca se comunicó nada más al respecto", remarca.
"Por lo tanto, quiero manifestar que he actuado con total profesionalidad, siempre conforme a la estricta legalidad y a los máximos estándares éticos, y que fue el Real Valladolid el que, primero, no cumplió con sus compromisos contractuales y, segundo, me está calumniando e injuriando de forma indecente. Ante estas actuaciones, me plantearé, llegado el caso, el ejercicio de todas las acciones judiciales que resulten necesarias y oportunas al juicio de mis abogados", finaliza un indignado Patrick Mörk.
Además de incompetentes, algo que ya habían dejado muy claro, el agente de Juma los acusa de mentirosos y manipuladores.
Menuda cruz le ha tocado vivir a la fiel afición del Pucela.