
El Real Madrid ha ganado, sí. En este caso al Levante (2-0). Ha sumado tres puntos que le permiten situarse provisionalmente a uno de un FC Barcelona que este domingo juega en San Sebastián frente a la Real Sociedad, pero todavía tiene muchos deberes por hacer si quiere salvar la temporada ganando la Liga y, sobre todo, la Champions.
Ha sido un triunfo en pleno caos, en un duelo clave tras la derrota en la final de la Supercopa de España ante el Barça, el despido encubierto de Xabi Alonso (no cuela lo de "decisión de mutuo acuerdo") y la eliminación en la Copa del Rey a manos del Albacete, en el estreno de Álvaro Arbeloa en el banquillo merengue. El salmantino, en el día de su 43 cumpleaños, se estrenaba en el Santiago Bernabéu en pleno plebiscito de la afición a los jugadores y sobre todo a la directiva, con Florentino Pérez sufriendo una histórica bronca por parte de la parroquia merengue ("Florentino, dimisión"). Ni siquiera Arbeloa se salvó de la quema.
Al margen de señalar quién es el máximo culpable de la crisis (cada uno tendrá su opinión, y es perfectamente respetable), lo cierto es que los aficionados no perdonan esta lamentable situación en la que se ha visto inmersa el equipo, el club y, al fin y al cabo, todo el madridismo. La victoria de hoy, bastante balsámica, sirve por lo menos para poner paños calientes antes de los próximos compromisos: Mónaco, Villarreal, Benfica, Rayo Vallecano, Valencia...
Un triunfo envuelto en ruido, en bronca, en una protesta sostenida que convirtió el Bernabéu en un juicio público a todas las patas de este gran banco que componen el madridismo. La afición no perdona y dijo "basta".
La pitada del Bernabéu al Real Madrid.#LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/ifMeNr7OLr
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Desde mucho antes del pitido inicial se intuía que no sería una tarde plácida. El ambiente era denso, irrespirable, y se fue enrareciendo aún más con el paso de los minutos: desde la llegada del autobús del equipo al estadio hasta bien entrado el partido, pasando por el calentamiento. Los primeros errores, las primeras imprecisiones y la falta de colmillo ante un Levante ordenado pero poco ambicioso encendieron la mecha. Los pitos comenzaron como un murmullo, se hicieron silbido y acabaron en una pitada atronadora, con pañolada incluida y un mensaje inequívoco: "Florentino, dimisión". Hasta hace no mucho tiempo era impensable que la afición madridista pidiera la cabeza del presidente, del hombre que ha ganado más de 60 títulos entre las secciones de fútbol y baloncesto, además de haber levantado una ciudad deportiva y un estadio que son ejemplo y admiración en todo el mundo.
La grada no atendió a la llamada de Arbeloa, que en la previa había apelado al espíritu de Juanito y a la comunión entre equipo y afición. No era día para romanticismos. El Bernabéu señaló culpables y lo hizo con nombres y apellidos. Vinícius Júnior fue el más castigado, símbolo para muchos del desorden, la desconexión y la falta de compromiso que se achacan a este Real Madrid. Tampoco se libraron Jude Bellingham ni Fede Valverde. Y Camavinga, desbordado y errático en la sala de máquinas, acabó convertido en la imagen perfecta del caos.
El primer tiempo fue un ejercicio de impotencia colectiva. El Real Madrid jugó atenazado por el miedo, más pendiente del ruido que del fútbol. Mbappé, recuperado y titular, sufrió entre tres centrales y acabó bajando demasiados metros, tratando de arreglarlo todo por su cuenta. Gonzalo, desubicado en banda, no encontró ni el espacio ni la velocidad para desequilibrar. Vinícius, empequeñecido por la bronca, apenas se atrevió, especialmente en un primer tiempo en el que todo el equipo estuvo muy mal.
El Levante, penúltimo en la clasificación, olió la sangre. Sin alardes, pero con orden y alguna transición peligrosa, llegó a creer que podía sacar algo del Bernabéu. Carlos Álvarez fue su mejor argumento y Pablo Martínez rozó el gol en varias acciones a balón parado. Cada llegada granota aumentaba el nerviosismo local y alimentaba una hostilidad que iba ya mucho más allá de lo futbolístico.
El descanso llegó como un salvavidas. Y también como un ultimátum. La pitada camino de vestuarios fue ensordecedora. Arbeloa movió el banquillo con decisión: fuera Gonzalo y Camavinga, dentro Arda Güler y Mastantuono. Cambios futbolísticos, sí, pero también un mensaje. El Madrid necesitaba algo de orden… y una tregua con su gente.
La reacción del Bernabéu con 0-0 al descanso.#LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/7bGhMBp7Mp
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La conexión Güler-Mbappé, que a lo largo de esta temporada ha funcionado en más de una ocasión, cambió el paisaje. El equipo dio un paso al frente. Sin brillantez, pero con mucha más intención. Tchouaméni avisó con un disparo cercano al larguero. Güler obligó a Ryan a lucirse con un zurdazo raso. Y a los 58 minutos llegó la jugada que lo cambió todo. Pase al espacio del turco, carrera de Mbappé, bicicleta y penalti tras la entrada precipitada de Dela. El francés asumió la responsabilidad, engañó al portero y marcó con suavidad. El gol no apagó del todo la protesta, pero sí concedió una tregua.
El penalti sobre Mbappé que transformó el francés para adelantar al Real Madrid. #LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/avqVMFNLLn
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Siete minutos después, el Bernabéu encontró otro motivo para agarrarse al futuro. Saque de esquina de Güler y testarazo imperial de Raúl Asencio. 2-0. Curiosamente, los únicos nombres coreados en toda la noche fueron los de los canteranos: Gonzalo, sustituido, y Asencio, goleador. Un detalle que explica mucho del estado de ánimo del madridismo.
Por encima de todos.
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El frentazo de @RaulAsencio_17.#LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/8tTueKNGpm
A partir de ahí el partido se fue apagando. El Levante buscó sin éxito un gol que lo metiera de nuevo en la pelea. Iván Romero perdonó la más clara después de una gran acción de ese joven prodigio granota llamado Carlos Álvarez. Pero fue todo el peligro que ofrecieron los visitantes en el segundo acto. Porque el Madrid tuvo varias ocasiones para ampliar la ventaja: un larguero de Mastantuono, varias paradas de Ryan a Bellingham, Mbappé y Vinícius. Pero nadie celebró nada con entusiasmo. Ni siquiera el pitido final fue liberador.
Los gestos de Vinicius.#LALIGAEASPORTS #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/vEzXFAtIiu
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El Real Madrid ganó en el marcador, pero perdió algo más profundo: la paz con su gente. El Bernabéu habló alto y claro, con pitos, pañuelos y un cántico que apuntó directamente a Florentino Pérez. Arbeloa, en el día de su cumpleaños, salvó el estreno en casa y en Liga con tres puntos, pero quedó claro que el problema es mucho más grande que un mero resultado. Y también se evidenció que la paciencia se ha agotado en Chamartín. El martes llega la visita del Mónaco, un equipo que, aunque está lejos de sus momentos de gloria, tiene argumentos (Ansu Fati, Lamine Camara, Balogun, Paul Pogba...) para complicarle la vida al 15 veces campeón de Europa.
Ficha técnica
Real Madrid, 2: Courtois; Fede Valverde, Asencio (Alaba, m.90), Huijsen (Ceballos, m.61), Carreras; Tchouaméni, Camavinga (Güler, m.46), Bellingham; Gonzalo (Mastantuono, m.46), Vinícius y Mbappé
Levante UD, 0: Ryan; Toljan, Dela, Matturro, Manu Sánchez; Vencedor (Raghouber, m.67), Pablo Martínez; Tunde (Cortés, m.83), Carlos Álvarez (Carlos Espí, m.83), Iván Romero (Olasagasti, m.84); y Etta Eyong (Iker Losada, m.67)
Goles: 1-0, m.58: Mbappé, de penalti; 2-0, m.65: Asencio
Árbitro: Miguel Sesma Espinosa (Comité riojano). Amonestó a Tchouaméni (m.31) y Gonzalo (m.43), del Real Madrid; y a Unai Vencedor (m.17), del Levante
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 20 de LaLiga EA Sports disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 70.104 espectadores


