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El Racing vuelve a Primera División catorce años después; desde Paquito hasta José Alberto pasando por Setién

El equipo cántabro vuelve a la élite tras un periplo en el infierno que le llevó, incluso, a Segunda B

El equipo cántabro vuelve a la élite tras un periplo en el infierno que le llevó, incluso, a Segunda B
Asier Villalibre celebra su gol ante el Valladolid durante el partido de la jornada 40 de La Liga Hypermotion. | EFE

El 28 de abril de 2012 una derrota 3-0 en Anoeta, en San Sebastián, ante la Real Sociedad daba con los huesos del Racing de Santander en Segunda División. Era el descenso a los infiernos de un grupo de jugadores que habían luchado hasta la extenuación pero la temporada no acompañó. Ni la suerte ni el fútbol estuvieron del lado del equipo cántabro. Tres entrenadores en un año, una situación nefasta en la organización, el público contra la propiedad y un equipo que se iba por el precipicio.

Ahora hay una nueva fecha para la historia del Racing. El 16 de mayo de 2026 y una victoria ante el Valladolid que da con el equipo en la máxima categoría. Se tenía que dar una circunstancia. Era ganar y esperar a una de las dos situaciones, o el tropiezo del Almería o el del Deportivo el día siguiente. El destino quiso que la misma tarde del triunfo del Racing, el Almería perdiera en casa ante Las Palmas. Fue entonces cuando El Sardinero se unió en un solo grito, el ascenso estaba hecho.

Se juntaron en la celebración, el día siguiente, por las calles de Santander el júbilo de la gente, la alegría de los jugadores. El sentimiento de José Alberto un entrenador que se ha hecho desde el barro, desde las cotas más bajas del fútbol. Sporting juvenil, filial, primer equipo gijonés, Mirandés, Málaga. Hasta que dio hace cuatro años con este proyecto que le ilusionó. Le salvó sin problema el primer año cuando vino a sustituir a Guillermo Fernández Romo, le situó séptimo el año siguiente, sexto el pasado siendo eliminado en el play-off por el Mirandés. Y este año le ha llevado a la cima.

Está Manolo Higuera, un presidente que siente el club, que aceptó sin fisuras ser el comandante de la nave cuando peor pintaban las cosas. Cuando se habló incluso de crisis económica y peligro de disolución. Era entonces cuando había que ser más racinguista que nadie y él lo fue, al contrario que en muchas ciudades en la que ciertas personas huyen de la responsabilidad.

Vuelve el Racing a Primera División y vuelve ese aroma de fútbol que siempre ha tenido Santander. La gente se acordaba de Paquito, el técnico que en 1993 devolvió al equipo a la máxima categoría en una promoción dramática ante el Espanyol. Lo hizo después de varios años en Segunda B y otro en Segunda deambulando por mitad de la tabla. Se acordó también la gente del gran Quique Setién, el último que lo subió a Primera, en mayo de 2002 en un partido ante el Atlético de Madrid de Luis Aragonés, que ya había subido una semana antes.

Contaba el otro día el presidente Higuera que lo difícil ahora es hacer una plantilla competitiva. Porque lo más fácil será devolver la ilusión a los aficionados que volverán a llenar el estadio el año que viene. Lo complicado ya se ha hecho en el campo, en el terreno de juego. Ascender nunca es fácil. Lo atestiguan los catorce años sin estar en la élite. Ha vuelto un grande, un histórico. El Real Racing Club.

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