L D (EFE)
"La prueba fue difícil, dura. La verdad es que no hubo grandes diferencias, porque entre la primera -la croata Janica Kostelic- y yo apenas hay siete décimas de diferencia en la clasificación. Hemos estado todas ahí, en muy poco margen de tiempo", manifestaba la andaluza. "Los días previos a la prueba nevó mucho y, a pesar de que se esmeraron en preparar bien la pista, había algunas bolitas, aunque una tiene que estar preparada para adaptarse a cualquier circunstancia", dice.
"En el tramo final de la segunda manga no supe adaptarme a esas circunstancias", explicaba Rienda, que se entrenará un par de días en Flumseberg (Suiza) y después pasará la Nochebuena y la Navidad en Innsbruck (Austria), junto a su marido, Ángel Izquierdo. "No obstante, entrar entre las primeras diez no está mal", dice la esquiadora de Sierra Nevada. "Ahora hay que seguir trabajando e intentar mejorar con miras al siguiente gigante, en Lienz (Austria, el 28 de diciembre)", añade.
"Lienz me gusta. Es una pista técnica, entre árboles. Me recuerda a Aspen. Hay que esquiar bien en toda la pista, pero sobre todo en la parte baja", concluyó.
"En el tramo final de la segunda manga no supe adaptarme a esas circunstancias", explicaba Rienda, que se entrenará un par de días en Flumseberg (Suiza) y después pasará la Nochebuena y la Navidad en Innsbruck (Austria), junto a su marido, Ángel Izquierdo. "No obstante, entrar entre las primeras diez no está mal", dice la esquiadora de Sierra Nevada. "Ahora hay que seguir trabajando e intentar mejorar con miras al siguiente gigante, en Lienz (Austria, el 28 de diciembre)", añade.
"Lienz me gusta. Es una pista técnica, entre árboles. Me recuerda a Aspen. Hay que esquiar bien en toda la pista, pero sobre todo en la parte baja", concluyó.
