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Hazaña de Aonishiki: el ucraniano que huyó de la guerra y conquista el sumo japonés

Danylo Yavghustyshyn, 'Aonishiki', logró el máximo galardón del sumo, la Copa del Emperador, el primer nativo de Ucrania en triunfar.

Danylo Yavghustyshyn, 'Aonishiki', logró el máximo galardón del sumo, la Copa del Emperador, el primer nativo de Ucrania en triunfar.
Aonishiki celebra la victoria en el Kyushu Basho. | JIJI PRESSEFE

El luchador de sumo ucraniano Danylo Yavghustyshyn, conocido en el dohyo como Aonishiki, ha protagonizado un hecho sin precedentes al convertirse en el primer atleta de su país en ganar la Copa del Emperador, el título más prestigioso del sumo profesional japonés. El histórico triunfo llegó en el Kyushu Basho, disputado del 9 al 23 de noviembre en Fukuoka, el último de los seis grandes torneos anuales de la disciplina. La noticia ha catapultado al joven de 21 años al estatus de figura global.

Su campaña en el torneo fue impecable: 12 victorias en 15 combates que lo situaron en la lucha por el título contra una de las estrellas emergentes del sumo japonés, el mongol Hōshōryū Tomokatsu. Y en el duelo decisivo, Aonishiki ejecutó un brillante okurinage, un derribo por la espalda que selló su cuarto triunfo sobre el yokozuna y lo coronó campeón.

El logro convirtió a Ucrania en el séptimo país del mundo en producir un ganador de la Copa del Emperador. El éxito de Aonishiki dio la vuelta al mundo y el momento se difundió también en redes sociales, como en este tuit que celebraba la gesta:

La victoria en Kyushu no es un episodio aislado. De hecho, Aonishiki se ha convertido en uno de los luchadores más rápidos en alcanzar la cima: ha participado en solo 14 torneos profesionales, lo que lo sitúa como el segundo más veloz de la historia en ganar un campeonato de primera división. Solo el japonés Miyakeya Takerufuji lo logró en menos torneos.

El ascenso meteórico de un luchador único

Su evolución ha sido tan deslumbrante que la Asociación Japonesa de Sumo celebrará una reunión extraordinaria para confirmar su ascenso al rango de ozeki, el segundo más alto del sumo. Un paso natural tras encadenar 34 victorias en los tres últimos torneos.

Aonishiki no esconde su ambición. Aunque afirma que no cambiará su estilo pese al ascenso, ya ha puesto su mirada más arriba: "ahora quiero apuntar al rango de yokozuna", confesó en Tokio. El joven alcanzó el estatus de komusubi —el cuarto rango más prestigioso— en solo dos años de carrera profesional, una velocidad récord incluso para los estándares japoneses.

Del exilio a la gloria: una historia marcada por la guerra

Pero no siempre todo fue bonito para él… En Ucrania, Danilo Yavgusishin comenzó a practicar sumo a los siete años y su sueño de competir en Japón se aceleró por la invasión rusa de Ucrania. Hay que destacar que, poco antes de cumplir 18 años, dejó el país para evitar el servicio militar obligatorio. Tras pasar por Alemania, viajó a Japón gracias al apoyo de la familia de un conocido del Mundial juvenil de 2019.

A su llegada no hablaba una palabra de japonés, pero se integró rápidamente en una heya, donde la inmersión total en los entrenamientos —y en la cultura— lo transformó tanto física como mentalmente. "Tenía confianza en mis habilidades, pero no pensaba llegar tan rápido a este nivel", admitió.

El nombre Aonishiki, que incluye un carácter que significa "azul", homenajea tanto a la bandera ucraniana como al color de sus ojos. Aunque evita hablar de la guerra, reconoce que extraña su país. "Tengo muchos amigos y familiares allí. Me gustaría mucho regresar", confesó con emoción contenida.

Aonishiki es apenas el segundo ucraniano en llegar al sumo profesional, después de Shishi. Y aunque al principio recibía consejos de su compatriota, admite que la rivalidad deportiva marcó distancia: "después de que nos retiremos, espero que podamos acercarnos". Por ahora, ambos forman parte de una nueva ola que está ampliando las fronteras del sumo y desafiando la hegemonía tradicional del deporte nipón.

A sus 21 años y ocho meses, el joven ucraniano ya es el cuarto campeón más joven de la historia del makuuchi y el primer europeo en casi ocho años en conquistar un gran torneo. Su ascenso, forjado entre sacrificio, exilio y un talento excepcional, dibuja el comienzo de una posible nueva era en el sumo. La Copa del Emperador ya tiene nombre ucraniano. Y Japón, un nuevo gigante.

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