
La temporada 2025 dejó una huella profunda en Jorge Martín, una herida física y mental que todavía no ha terminado de cerrarse. El piloto madrileño, campeón del mundo de MotoGP en 2024, sigue inmerso en un largo proceso de recuperación que le obligará a perderse uno de los momentos clave de la pretemporada: el test oficial de Sepang, en Malasia. Un nuevo contratiempo en una travesía marcada por quirófanos, fracturas y una paciencia forzada.
Las últimas semanas no han sido sencillas para Martín ya que ha tenido que volver al quirófano en dos ocasiones… La primera intervención sirvió para corregir una lesión persistente en el escafoides de la mano izquierda, arrastrada desde la pretemporada de febrero del año pasado. La segunda fue necesaria para solucionar problemas en la clavícula derecha, fracturada en la carrera sprint del Gran Premio de Japón a finales de septiembre. Aunque ya había sido operado de ambas dolencias, la recuperación no estaba siendo lo suficientemente sólida.
Un 2025 que empezó con ilusión y acabó en pesadilla
Recordemos que el curso pasado arrancó con máxima motivación para el madrileño... Martín lucía el dorsal 1 en su Aprilia RS-GP25 y afrontaba la defensa del título con ambición. Sin embargo, desde el inicio todo se torció. La lesión en la mano izquierda le impidió disputar las primeras carreras en Tailandia, Argentina y Las Américas. Cuando por fin debutó en Qatar, una caída en la que fue golpeado por otra moto provocó un escenario devastador: once costillas fracturadas y un neumotórax que le dejó fuera de combate durante meses.
A partir de ahí, la temporada se convirtió en un calvario. Martín se perdió un total de 14 Grandes Premios y llegó a reconocer que su cuerpo estaba "biológicamente destrozado". En total, el piloto ha sufrido cuatro lesiones graves —mano, clavícula, pulmón y costillas— y con estas dos últimas intervenciones suma ya seis operaciones.
El espejo de Márquez y la esperanza
Para cualquier aficionado al motociclismo, el paralelismo con la recuperación de Marc Márquez resulta inevitable. El regreso del piloto de Ducati tras años de dolor y cirugías se ha convertido en un referente de resiliencia dentro del paddock. Sin alcanzar aún esas dimensiones, el caso de Martín apunta a una odisea propia, a un segundo viacrucis que exige fortaleza mental y una gestión milimétrica de los tiempos.
Pese a todo, el optimismo empieza a asomar. Desde Aprilia, Massimo Rivola ha confirmado que el piloto avanza en su recuperación, "sin prisas pero sin pausas", y que vuelve a mostrar la mirada competitiva que le llevó al título. Martín, por su parte, ha sido claro: cuando esté al 100% y cómodo con la moto, se ve luchando de nuevo por victorias.
Malasia, un circuito con peso psicológico
Perderse el test de Sepang no es solo un contratiempo técnico sino que para el joven madrileño, Malasia tiene una fuerte carga emocional, ya que fue allí donde comenzó la pesadilla hace casi un año. Aunque viajará con el equipo para hacer piña y observar los entrenamientos, no podrá subirse a la moto. Recordemos que, desde noviembre, tras el test de Valencia, no ha vuelto a pilotar.
El objetivo ahora es llegar en condiciones óptimas al inicio del campeonato en Buriram. Si no fuera posible, la mirada se trasladaría a los últimos test de febrero en Tailandia, justo antes del arranque de una temporada 2026 con 22 carreras.
En esta última temporada, Martín ha dejado atrás el dorsal 1 y ha recuperado su icónico 89, un gesto simbólico de renacimiento tras un año devastador. Entre problemas físicos, tensiones contractuales con Aprilia y dudas personales, el campeón ha tenido que claudicar, recomponerse y volver a empezar. Su otra carrera ya ha comenzado: la de llegar sano, fuerte y preparado para demostrar que, cuando el cuerpo responde, el talento sigue intacto.

