L D (EFE)
Ward, Lou Roe (Lucentum), Fran Vázquez (Unicaja), Tyrone Ellis (Girona) y Hermann, el jugador más valioso de la Liga, exhibieron un repertorio de estreno en una especialidad donde la innovación es altamente complicada. Las inolvidables noches de los matadores de la NBA en los
All Star
de la década de los ochenta agotaron prácticamente todas las opciones, pero los artistas del vuelo sin motor de la ACB abrieron nuevas vías de espectáculo. Lou Roe machacó el aro por primera vez a una mano con un salto precioso similar al de la famoso figura de Michael Jordan flotando desde la línea de personal hacia la canasta. El único español de la fiesta, Fran Vázquez, también apostó fuerte desde el principio con un balón recogido después de bote para hundirlo en la red a una mano.
Los siguientes concursantes rompieron la barrera del sonido. Ellis surgió de la superficie para clavarla tras dar un giro completo en el aire, Hermann brindó la primera perla de la noche en un mate de alta escuela por la dificultad de ejecución: un balón en cada mano, uno de ellos lanzado en bote, recogido en el aire y transformado a una mano seguido a continuación por el otro. Estética pura. A Ward le quedaba un margen muy limitado para estar a la altura de los acontecimientos, pero se sacó una cuna en suspensión que le puso al mismo nivel. No todos lo lograron. De hecho, Vázquez y Roe no pudieron engancharse a la siguiente ronda porque la exigencia de las volcadas que intentaron les dejaron sin puntos.
Los tres finalistas eligieron el mismo camino para buscar el título, el de la calidad, aunque diferentes maneras de interpretarlo. Eso sí, Ward, Ellis y Hermann fueron campeones de algo imprescindible: la diversión. El público disfrutó con ellos y, más aún si cabe, los jugadores protagonistas del fin de semana que estaban en el pabellón. Estos vibraron. Ward y Ellis prefirieron el academicismo. Sensacionales ambos. Fuerza, plasticidad, imaginación, dificultad. Sus mates lo tuvieron todo. Los de Hermann igual y, además, otra cosa, una capacidad de creación fuera de lo común. Mientras los dos estadounidenses sacaban humo de las palmas con giros, saltos de atleta y vistosos remates a sus jugadas, el argentino del Fuenlabrada celebraba su propia fiesta. Apareció disfrazado de Diego Armando Maradona, avanzó por la zona jugando el balón con las rodillas, se lo pasó a la cabeza, remató contra el tablero, lo enganchó en la bajada y lo hundió en la cesta.
Era el primero de una interesante serie. En el siguiente se desnudó hasta quedarse en calzoncillos después de lanzar el balón al aire por medio de un potente bote y, a continuación, también hizo unos pinitos en el academicismo gracias a una brillante cabalgada aérea que terminó a aro pasado con una mano. Pero la potencia de Ward, impresionante, sedujo al jurado -formado por Wlater Sczerbiack, Rafael Rullán, Ferrán Martínez, Juan Domingo de la Cruz y el técnico del Lucentum, el argentino Julio Lamas- más que la creatividad de Hermann. Ward ya era campeón y a Ellis, también magnífico, le tocó desempatar con Hermann. El alero del Fuenlabrada logró proclamarse subcampeón con otro maravilloso planeo que dejó una pelota por un lado del aro y la otra en el contrario. Gracias a él, el concurso de mates vuelve a latir.
Ajustado final en el concurso de triples
El último tiro del último carro, ese que vale doble por ser un balón tricolor, ha permitido que el alero del Caja San Fernando Raúl Pérez derrotase a su homólogo del Fórum Valladolid Jacobo Odriozola en la final del concurso de triples del All Star por un solo punto, 22-21, y se tomase la revancha de la edición de la pasada temporada. Hace un año en Valladolid el campeón fue Odriozola. El resultado también apretado coronó al jugador del Fórum como mejor tirador de la ACB. La campaña del veinte cumpleaños de la Liga ACB ha encumbrado a Raúl Pérez como mejor muñeca del campeonato. Pérez metió ritmo al concurso desde el primer segundo. El sevillano abrió el fuego acompañado por el irlandés del Auna Jay Larrañaga en el otro aro y clavó los nueve primeros balones seguidos. Los cinco del primer carro y los cuatro primeros del segundo besaron la red en uno de los fondos del abarrotado Centro de Tecnificación de Alicante con un Pérez perfectamente ambientado. su marca final no dejó duda: 23 puntos por 14 de Larrañaga.
La expectación siguió en aumento con la aparición de la segunda pareja de tiradores. La razón estaba en la presencia del base del Lucentum Héctor García. El director de juego del club anfitrión no decepcionó a los aficionados locales. Tenía en la canasta de enfrente a uno de los hombres destacados de la temporada, el alero del Fórum Valladolid Jacobo Odriozola, y ambos dejaron constancia de su buena muñeca con veinte puntos para García y dieciocho para Yebra, suficientes para acceder a la segunda en los dos casos. Una de las grandes atracciones de la noche surgió con el tercer dueto de tiradores, formado por el barcelonista Sarunas Jasikevicius y la jugadora del Caja Rural Canarias Rosi Sánchez, que empataron a diecinueve puntos en una preciosa serie de tiros. Luego les tocó desempatar para ver cuál de los dos continuaba en competición y la internacional española dio la sorpresa. Eliminó al lituano por un solo punto (quince por catorce).
Antes de ese duelo directo entre Rosi Sánchez y Jasikevicius le tocó el turno al actual campeón de la especialidad, el alero del Fórum Valladolid Jacobo Odriozola. Al mismo tiempo, el tirador del Cáceres Hurl Beechum. Odriozola, que ya había visto a Raúl Pérez, su rival de la última final, salir desbocado, aprovechó para firmar el mismo registro que él (veintitrés puntos) mientras el alemán del cuadro cacereño firmaba sólo dieciséis tantos que abocaban a la eliminación directa. Los últimos cuatro lanzadores no lograron alcanzar el mismo ritmo. Berni Alvarez (dieciséis puntos), el lituano del Caja San Fernando Donatas Slanina (quince), Paco Vázquez (catorce) y el estadounidense del Fuenlabrada David Wood (dieciséis) tuvieron que ver el resto del concurso desde la banda.
Rosi Sánchez y Jasikevicius jugaron su desempate para cerrar la nómina de la segunda ronda. Entraron la jugadora del Caja Rural Canarias y, con ella, Odriozola, Héctor García y Raúl Pérez. La competencia estaba asegurada. La alero canaria y el base del Lucentum rubricaron dieciocho puntos cada uno y perdieron el tren de la final. El duelo por el título de triplista valió la pena. Odriozola tiró primero. El segundo y el último carro le impidieron subir por encima de los vientiún tantos. Era una anotación que le dejaba en la frontera, con posibilidades de reeditar triunfo, pero al alcance de su oponente. Pérez lo sabía, aunque no pudo cantar victoria hasta el último balón, que le hizo campeón gracias al valor doble de las bolas tricolores con un punto más que el jugador del Fórum.
Los siguientes concursantes rompieron la barrera del sonido. Ellis surgió de la superficie para clavarla tras dar un giro completo en el aire, Hermann brindó la primera perla de la noche en un mate de alta escuela por la dificultad de ejecución: un balón en cada mano, uno de ellos lanzado en bote, recogido en el aire y transformado a una mano seguido a continuación por el otro. Estética pura. A Ward le quedaba un margen muy limitado para estar a la altura de los acontecimientos, pero se sacó una cuna en suspensión que le puso al mismo nivel. No todos lo lograron. De hecho, Vázquez y Roe no pudieron engancharse a la siguiente ronda porque la exigencia de las volcadas que intentaron les dejaron sin puntos.
Los tres finalistas eligieron el mismo camino para buscar el título, el de la calidad, aunque diferentes maneras de interpretarlo. Eso sí, Ward, Ellis y Hermann fueron campeones de algo imprescindible: la diversión. El público disfrutó con ellos y, más aún si cabe, los jugadores protagonistas del fin de semana que estaban en el pabellón. Estos vibraron. Ward y Ellis prefirieron el academicismo. Sensacionales ambos. Fuerza, plasticidad, imaginación, dificultad. Sus mates lo tuvieron todo. Los de Hermann igual y, además, otra cosa, una capacidad de creación fuera de lo común. Mientras los dos estadounidenses sacaban humo de las palmas con giros, saltos de atleta y vistosos remates a sus jugadas, el argentino del Fuenlabrada celebraba su propia fiesta. Apareció disfrazado de Diego Armando Maradona, avanzó por la zona jugando el balón con las rodillas, se lo pasó a la cabeza, remató contra el tablero, lo enganchó en la bajada y lo hundió en la cesta.
Era el primero de una interesante serie. En el siguiente se desnudó hasta quedarse en calzoncillos después de lanzar el balón al aire por medio de un potente bote y, a continuación, también hizo unos pinitos en el academicismo gracias a una brillante cabalgada aérea que terminó a aro pasado con una mano. Pero la potencia de Ward, impresionante, sedujo al jurado -formado por Wlater Sczerbiack, Rafael Rullán, Ferrán Martínez, Juan Domingo de la Cruz y el técnico del Lucentum, el argentino Julio Lamas- más que la creatividad de Hermann. Ward ya era campeón y a Ellis, también magnífico, le tocó desempatar con Hermann. El alero del Fuenlabrada logró proclamarse subcampeón con otro maravilloso planeo que dejó una pelota por un lado del aro y la otra en el contrario. Gracias a él, el concurso de mates vuelve a latir.
Ajustado final en el concurso de triples
El último tiro del último carro, ese que vale doble por ser un balón tricolor, ha permitido que el alero del Caja San Fernando Raúl Pérez derrotase a su homólogo del Fórum Valladolid Jacobo Odriozola en la final del concurso de triples del All Star por un solo punto, 22-21, y se tomase la revancha de la edición de la pasada temporada. Hace un año en Valladolid el campeón fue Odriozola. El resultado también apretado coronó al jugador del Fórum como mejor tirador de la ACB. La campaña del veinte cumpleaños de la Liga ACB ha encumbrado a Raúl Pérez como mejor muñeca del campeonato. Pérez metió ritmo al concurso desde el primer segundo. El sevillano abrió el fuego acompañado por el irlandés del Auna Jay Larrañaga en el otro aro y clavó los nueve primeros balones seguidos. Los cinco del primer carro y los cuatro primeros del segundo besaron la red en uno de los fondos del abarrotado Centro de Tecnificación de Alicante con un Pérez perfectamente ambientado. su marca final no dejó duda: 23 puntos por 14 de Larrañaga.
La expectación siguió en aumento con la aparición de la segunda pareja de tiradores. La razón estaba en la presencia del base del Lucentum Héctor García. El director de juego del club anfitrión no decepcionó a los aficionados locales. Tenía en la canasta de enfrente a uno de los hombres destacados de la temporada, el alero del Fórum Valladolid Jacobo Odriozola, y ambos dejaron constancia de su buena muñeca con veinte puntos para García y dieciocho para Yebra, suficientes para acceder a la segunda en los dos casos. Una de las grandes atracciones de la noche surgió con el tercer dueto de tiradores, formado por el barcelonista Sarunas Jasikevicius y la jugadora del Caja Rural Canarias Rosi Sánchez, que empataron a diecinueve puntos en una preciosa serie de tiros. Luego les tocó desempatar para ver cuál de los dos continuaba en competición y la internacional española dio la sorpresa. Eliminó al lituano por un solo punto (quince por catorce).
Antes de ese duelo directo entre Rosi Sánchez y Jasikevicius le tocó el turno al actual campeón de la especialidad, el alero del Fórum Valladolid Jacobo Odriozola. Al mismo tiempo, el tirador del Cáceres Hurl Beechum. Odriozola, que ya había visto a Raúl Pérez, su rival de la última final, salir desbocado, aprovechó para firmar el mismo registro que él (veintitrés puntos) mientras el alemán del cuadro cacereño firmaba sólo dieciséis tantos que abocaban a la eliminación directa. Los últimos cuatro lanzadores no lograron alcanzar el mismo ritmo. Berni Alvarez (dieciséis puntos), el lituano del Caja San Fernando Donatas Slanina (quince), Paco Vázquez (catorce) y el estadounidense del Fuenlabrada David Wood (dieciséis) tuvieron que ver el resto del concurso desde la banda.
Rosi Sánchez y Jasikevicius jugaron su desempate para cerrar la nómina de la segunda ronda. Entraron la jugadora del Caja Rural Canarias y, con ella, Odriozola, Héctor García y Raúl Pérez. La competencia estaba asegurada. La alero canaria y el base del Lucentum rubricaron dieciocho puntos cada uno y perdieron el tren de la final. El duelo por el título de triplista valió la pena. Odriozola tiró primero. El segundo y el último carro le impidieron subir por encima de los vientiún tantos. Era una anotación que le dejaba en la frontera, con posibilidades de reeditar triunfo, pero al alcance de su oponente. Pérez lo sabía, aunque no pudo cantar victoria hasta el último balón, que le hizo campeón gracias al valor doble de las bolas tricolores con un punto más que el jugador del Fórum.