
Nick Kyrgios vuelve a estar en el centro de la polémica. El tenista australiano ha sido suspendido provisionalmente por la Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) después de que un control antidopaje detectara benzoilecgonina, un metabolito de la cocaína, en una muestra tomada durante el torneo ATP 250 de Mallorca el pasado 22 de junio.
La muestra fue analizada por un laboratorio acreditado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que confirmó el resultado el 17 de julio. La suspensión provisional del jugador está vigente desde el 4 de agosto y, debido a la naturaleza de la sustancia detectada, su aplicación es obligatoria dentro del Programa Antidopaje del Tenis.
Nick Kyrgios, de 31 años, ha decidido dar la cara y fue el primero en comunicar públicamente su positivo. El australiano reconoció los hechos y asumió su responsabilidad, aunque explicó que atraviesa uno de los momentos más complicados de su carrera.
"He cometido un error enorme y asumo toda la responsabilidad", reconoció el tenista, que también pidió disculpas a sus seguidores, familiares, patrocinadores y, especialmente, a los niños que le siguen.
Un duro golpe en el tramo final de su carrera
La cocaína está incluida en la lista de sustancias prohibidas de la AMA y está considerada una sustancia de abuso. En el caso de un consumo fuera de competición, el régimen sancionador puede ser diferente al de otras sustancias prohibidas, pero el positivo de Kyrgios se produjo dentro del marco de un evento ATP.
El australiano tiene derecho a recurrir la suspensión provisional, aunque hasta el momento no lo ha hecho. Mientras permanezca suspendido, no podrá competir, entrenar ni asistir a ningún evento organizado o sancionado por World Tennis, la ATP, los Grand Slams o las federaciones nacionales.
El positivo llega en un momento especialmente delicado para Kyrgios, marcado por las lesiones y por las dudas sobre su futuro profesional. El tenista, que llegó a ocupar el número 13 del mundo en octubre de 2016, ha sufrido durante los últimos años numerosos problemas físicos que han limitado su presencia en el circuito.
El propio jugador relacionó su situación actual con las dificultades que ha atravesado recientemente. "Los últimos dos años de lesiones me han pasado una factura enorme, tanto física como mentalmente", explicó.
Kyrgios admitió que aceptar que su carrera puede estar acercándose a su final ha sido especialmente complicado. "A veces me he sentido impotente y solo. Nada de eso justifica lo que hice", aseguró.
"Me alejaré de las redes sociales"
El australiano también anunció que aprovechará el periodo de suspensión para apartarse temporalmente de la vida pública y reflexionar sobre lo sucedido. Su intención es alejarse durante 28 días de las redes sociales y centrarse en su recuperación.
"Esto me ha servido como toque de atención", afirmó Kyrgios, que cerró su mensaje con una promesa de futuro: "Trabajaré duro y volveré mejor que antes".
La suspensión supone un nuevo capítulo complicado en la trayectoria de un jugador acostumbrado a vivir bajo los focos. Kyrgios alcanzó el número 13 del ranking mundial y llegó a convertirse en uno de los tenistas más mediáticos y controvertidos del circuito por su talento, su personalidad y sus actuaciones dentro y fuera de la pista.
Ahora deberá afrontar un escenario muy diferente. El positivo por benzoilecgonina y la posterior suspensión provisional añaden incertidumbre a una carrera ya marcada por las lesiones. El australiano tiene todavía la posibilidad de recurrir la decisión, mientras trata de superar un episodio que, según sus propias palabras, le ha servido como un importante toque de atención.

