L D (EFE)
Nadie preveía ese clima en el día en el que el fútbol parecía el protagonista con la presentación de los directores técnicos de las precandidaturas de Lluís Bassat y Jaume Llauradó, Josep Guardiola y Giuliano Terraneo, respectivamente. Además, unos y otros se habían posicionado en la tarde del lunes a favor de rebajar la tensión en el recuento de papeletas de apoyo e, incluso, se había asegurado que el exceso de celo de los interventores había desaparecido con el transcurso de las horas. Esta última afirmación la ratificaba la conclusión de la primera supervisión de firmas, a la espera sólo de validar unas diez mil este martes.
Guardiola fue presentado al mediodía en una multitudinaria conferencia informativa en la que justificó su aparición en los comicios en la necesidad de sentirse respaldado por los socios a través del voto. Giuliano Terraneo, el ex director deportivo del Inter de Milán, también tuvo su momento de gloria e, incluso, se permitió el lujo de jugar con nombres de entrenadores que son de su agrado, aunque uno de ellos, Fabio Capello, haya sido ratificado horas más tarde por la Roma, su actual club.
Estas dos apariciones, la de Josep Guardiola y la de Terraneo, acabaron convertidas en dos oasis en medio de una serie de polémicas, en las que sistemáticamente apareció Jaume Llauradó. Primero, Llauradó cargó contra Lluís Bassat y, desde su precandidatura, se aseguró que los rumores sobre ochocientas papeletas de apoyo sin número de socio eran falsas y que sólo ascendían a doscientas, pendientes ahora de que la Junta Electoral decida si se les da o no validez.
Más tarde, Josep Martínez-Rovira denunciaba el exceso de celo en la supervisión de firmas de una supervisora de Jaume Llauradó, Eva Parera, hija del que fue director deportivo del Barcelona. Después, llegarían las quejas desde Andorra por la presencia en dos papeletas de apoyo a Llauradó de la rúbrica de su Jefe de Gobierno, Marc Forné, con amenazas de acudir a los tribunales si se considera oportuno. Finalmente, la precandidatura de Joan Laporta desvelaba que algunos socios habían recibido llamadas de agradecimiento por su apoyo a Jaume Llauradó, pese a que su rúbrica había sido para el ex líder de la plataforma Elefante Azul , por lo que advirtió de una posible duplicidad.
En medio de todo este espectáculo, por el que Llauradó dijo sentir "vergüenza", Josep Maria Minguella se mostraba como el más moderado y, desde su equipo, únicamente se destacaba el convencimiento de llegar a las 1.529 firmas necesarias para convertirse que el ex agente futbolístico se convierta en candidato, pese a que se le habían declarado dudoso el cuarenta por ciento de las presentadas.
Este miércoles se abrirá oficialmente el periodo electoral, que concluirá el 15 de junio, aunque algunos, como la Fundación Catalunya Oberta (Cataluña Abierta) ya se han adelantado con un estudio, hecho público hoy, en el que se asegura que a la sociedad civil catalana le complacería una profunda renovación en el Barcelona. La última palabra, de todos modos, la tendrán los socios barcelonistas dentro de doce días. De momento, tiene seis alternativas.
Guardiola fue presentado al mediodía en una multitudinaria conferencia informativa en la que justificó su aparición en los comicios en la necesidad de sentirse respaldado por los socios a través del voto. Giuliano Terraneo, el ex director deportivo del Inter de Milán, también tuvo su momento de gloria e, incluso, se permitió el lujo de jugar con nombres de entrenadores que son de su agrado, aunque uno de ellos, Fabio Capello, haya sido ratificado horas más tarde por la Roma, su actual club.
Estas dos apariciones, la de Josep Guardiola y la de Terraneo, acabaron convertidas en dos oasis en medio de una serie de polémicas, en las que sistemáticamente apareció Jaume Llauradó. Primero, Llauradó cargó contra Lluís Bassat y, desde su precandidatura, se aseguró que los rumores sobre ochocientas papeletas de apoyo sin número de socio eran falsas y que sólo ascendían a doscientas, pendientes ahora de que la Junta Electoral decida si se les da o no validez.
Más tarde, Josep Martínez-Rovira denunciaba el exceso de celo en la supervisión de firmas de una supervisora de Jaume Llauradó, Eva Parera, hija del que fue director deportivo del Barcelona. Después, llegarían las quejas desde Andorra por la presencia en dos papeletas de apoyo a Llauradó de la rúbrica de su Jefe de Gobierno, Marc Forné, con amenazas de acudir a los tribunales si se considera oportuno. Finalmente, la precandidatura de Joan Laporta desvelaba que algunos socios habían recibido llamadas de agradecimiento por su apoyo a Jaume Llauradó, pese a que su rúbrica había sido para el ex líder de la plataforma Elefante Azul , por lo que advirtió de una posible duplicidad.
En medio de todo este espectáculo, por el que Llauradó dijo sentir "vergüenza", Josep Maria Minguella se mostraba como el más moderado y, desde su equipo, únicamente se destacaba el convencimiento de llegar a las 1.529 firmas necesarias para convertirse que el ex agente futbolístico se convierta en candidato, pese a que se le habían declarado dudoso el cuarenta por ciento de las presentadas.
Este miércoles se abrirá oficialmente el periodo electoral, que concluirá el 15 de junio, aunque algunos, como la Fundación Catalunya Oberta (Cataluña Abierta) ya se han adelantado con un estudio, hecho público hoy, en el que se asegura que a la sociedad civil catalana le complacería una profunda renovación en el Barcelona. La última palabra, de todos modos, la tendrán los socios barcelonistas dentro de doce días. De momento, tiene seis alternativas.
