Menú

A ver si cuela

La declaración de Felipe González en el juicio por los fondos reservados, el contencioso de Gibraltar, la confirmación del asesinato de los cuatro periodistas en Afganistán y el atentado en el que resultaron heridos dos ertzaintzas en Bilbao son los principales frentes informativos que aborda la prensa de este miércoles.

El Mundo, que lógicamente vuelve a dar la prioridad en portada y editoriales a la noticia de la confirmación del asesinato de su reportero Julio Fuentes, también dedica un extenso comentario a la participación de González en el juzgado. Para este diario, las declaraciones del ex presidente son ilustrativas de su concepción de la responsabilidad –o más bien irresponsabilidad– de los gobernantes y de su particular visión de la democracia. Dijo González ante el tribunal que investigar los fondos reservados no es propio de países democráticos y sí de regímenes “bananeros”. El Mundo señala que “la doctrina González” es toda una aportación a la historia del pensamiento político, ya que hasta ahora existía cierta unanimidad en que la fiscalización política y judicial del dinero público es una característica propia de los regímenes democráticos, en contraposición con las repúblicas bananeras en las que los dictadores hacen lo que quieren con los fondos, reservados o no, sin dar cuentas a nadie.

Para ABC, “la actitud de González ante la situación penal de sus colaboradores es la de un testigo protegido por el silencio de quienes ahora se sientan en el banquillo”. ABC considera que el ex presidente quiso menguar, como en otras ocasiones, el contraste entre su situación y la de los acusados “con el rancio argumento de la “artera persecución judicial”. Argumento pobre y, sobre todo, desmentido por las sentencias que han demostrado que ni el zulo de Colindres ni los fraudes de Filesa ni las malversaciones eran invenciones de la oposición. Que estos delitos no le afecten legalmente, es algo que deciden los Tribunales. Que están en su pasivo político –concluye ABC–, no tiene discusión”.

La Razón, por su parte, dedica su portada a este asunto con un elocuente titular: “González se quita de en medio y dice que no sabía nada de los fondos reservados”. Además de señalar que González quiso escudarse asegurando que durante su mandato se utilizaron los mismos procedimientos que en la etapa de Calvo Sotelo, su editorial, en la línea de la de El Mundo, destacada el desparpajo de González al comparar a la justicia española con la de un estado de juguete “en un intento de trasladar la responsabilidad a los denunciantes de la corrupción”. Porque lo que ocurrió –argumenta La Razón– es que quienes debían defender al Estado son los que se apropiaron de dinero público de forma deshonesta. Y son ellos, y no necesariamente los que hoy están en el banquillo, quienes hicieron que por un tiempo España se pareciese a una república bananera”.

El País sigue en su línea de no dar relieve a este juicio, y ni siquiera menta en portada la estelar intervención de González ni, por supuesto, la comenta en sus editoriales...

ABC dedica el principal espacio de su portada al contencioso de Gibraltar que con mucho optimismo titula “Madrid y Londres ponen en vías de solución el conflicto de Gibraltar casi tres siglos después”. El Mundo en su editorial también se muestra muy optimista, aunque dice no subestimar las diferencias entre los dos países relativas al referéndum de los gibraltareños.

Más pesimista y, a la vista de los datos, realista se muestra La Razón, que titula: “Straw engaña a Piqué: Gibraltar hará un referéndum”. Este diario destaca que Reino Unido Y España quieren cerrar un acuerdo antes del verano, pero asegura que los habitantes de la colonia tendrán derecho de veto. Las paulatinas cesiones que España ha concedido a los habitantes de la colonia nunca han arrancado compromiso alguno de las autoridades británicas y en esta ocasión, como dice La Razón “a cambio de una declaración de intenciones, aunque sea con fecha fija, Gibraltar obtiene las prometidas líneas telefónicas que le permiten desarrollarse económicamente en competencia desleal con el Campo de Gibraltar y el resto de España y, además, privilegios en la atención médica para sus habitantes en la Sanidad Pública española de los que ni siquiera gozan hoy los ciudadanos del Reino Unido”. Ciertamente, hay mucha ingenuidad en creer que la tradicional política de dar facilidades a los habitantes de la colonia sea la vía de su regreso a la soberanía española. Como concluye La Razón, “la única esperanza es que la diplomacia española tenga un secreto arsenal bien apunto, y que tengan razón quienes desde el propio Reino Unido critican la existencia de un pacto secreto entre Aznar y Blair, firmados por dos Estados soberanos, que llevaría a un acuerdo final, al estilo de los aplicados en Macao o Hong Kong”.


En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Inversión
    • Securitas