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¿Infanticidios ahora?

El clamor internacional contra Israel por el bombardeo en el que han resultado muertos quince civiles, entre ellos nueve niños, es el asunto más destacado en todas las portadas de prensa de este miércoles. Varios diarios también aseguran en portada que Palacio y Benaissa han acordado en Rabat el regreso de los embajadores para septiembre y la propuesta de EEUU a la ONU para el Sáhara favorable a las tesis de Marruecos. El Mundo destaca que menos del 12 por ciento de afiliados al regimen general de la Seguridad Social fue a la huelga el 20-J. Este diario también destaca que “un no nacionalista es el primer párroco vasco obligado a llevar escolta”. La Razón , por su parte, cifra en 200.000 los vascos que han tenido que abandonar el País Vasco por culpa de la violencia nacionalista. La Vanguardia , finalmente, destaca que “Cataluña no archiva la reclamación de los documentos de Salamanca”.

La parcialidad pro palestina de la totalidad de los medios de comunicación españoles vuelve a quedar en evidencia este miércoles. Podríamos felicitar a estos diarios por el amplio eco que le han dedicado a la muerte de civiles, entre ellos varios niños, en el bombardeo israelí si no fuera porque no le han dedicado ni la cuarta parte de atención y de denuncia al asesinato deliberado de civiles israelíes, entre ellos también muchos niños, que ha provocado la última ola de matanzas causadas por los terroristas palestinos. En estas últimas semanas hay diarios que ni siquiera han mentado esas periódicas matanzas en sus portadas. Por lo que claramente, no sólo no apreciamos, sino consideramos una burla lo que podría ser una encomiable muestra de preocupación por la infancia, si no fuera porque esta sólo se produce dependiendo de si los niños muertos son isralíes o palestinos.

¿Qué valor puede darse a su crítica de la muerte de unos niños como resultado no deseado de una intervención militar antiterrorista si estos diarios no han denunciado —al menos con la misma energía— el infanticidio deliberado de los terroristas palestinos que no sólo jalean la muerte de niños israelíes sino que utilizan a los suyos como camicaces en pro del exterminio judío? Si hay una “causa” que ha despreciado como muy pocas la dignidad de la infancia y la ha sacrificado, tanto como arma propia o como víctima ajena, ha sido la llamada “causa palestina”.

Pero en fín. Si ya es elevado el nivel de antiamericanismo que nuestra prensa muestra a derecha e izquierda, lo supera con creces su antisemitismo. ¿A alguien se le ha ocurrido equiparar las muertes —muchas de ellas de inocentes— provocadas por la represalia militar estadounidense en Afganistán con las víctimas —todas ellas inocentes—de los atentados del Once de Septiembre? ¿Alguien equipara las víctimas del nazismo con las muertes de inocentes que también causó el combatirlo? Pues siguiendo el símil, eso es precisamente lo que hace Gallego y Rey en El Mundo : Equiparar los asesinatos de los judios con las muertes que suman las de terroristas palestinos y las no buscadas víctimas inocentes de la represalias israelíes.

Se podrá hacer toda la burla que se quiera de la expresión “víctimas colaterales”, pero desecharla sólo muestra un inmoral desprecio por la distinción entre guerra y terrorismo, entre lo que es la muerte no deseada de un civil inocente en una intervención militar y lo que es el asesinato premeditado de una acción terrorista.

Se puede y se debe criticar a Sharon por no tratar de reducir al máximo las víctimas de inocentes en sus represalias antiterroristas, mucho más cuando son tan previsibles como las del bombardeo del martes. No basta con que las lamente como, ciertamente, ha hecho el primer ministro israelí, a pesar de que no lo reconozcan los editoriales. Esas muertes eran tan previsibles como las hubieran sido en Yenin de haber sido bombardeado. Entonces, para reducir los daños colaterales, Israel asumió el riesgo de la vida de sus soldados en una intervención terrestre. Claro que entonces eso también fue denunciado inventándose una elevadísima cifra —ahora demostrada falsa— de civiles en una operación que en realidad redujo, tal y como pretendía, enormemente los daños colaterales.

Y es que esta última intervención merece sin duda las más severas críticas, pero desde luego, no de quienes se oponen a todo tipo de respuesta militar por parte de Israel al terrorismo que le desangra. Y ese es el caso de la mayoría de los diarios españoles que exigen a los judios que dejen impunes los crímenes que padecen y que se limiten a dejarse matar o a ceder.

El País dice este miércoles “que es cierto que el abominable terrorismo suicida palestino está logrando lo contrario de lo que pretendía. Ha conseguido que Washington se alinee con Sharon hasta el punto de bendecir implícitamente hasta la hace poco impensable reocupación militar de Cisjordania o que haga la vista gorda sobre la gravísima e incesante expansión de los asentamientos israelíes”.

El País no felicita a Sharon, aunque sólo sea “por lograr que el abominable terrorismo palestino esté logrando lo contrario de lo que pretendía”. Y no lo hace por la sencilla razón de que la respuesta de Israel que buscan los terroristas es la misma que pretende este diario. Este y el resto.

Ahora toca que el Gobierno dilapide el fracaso sindical del 20-J

Si ya fue evidente en la calle y por indicadores de electricidad que el 20-J fue la huelga con menor seguimiento de cuentas se han convocado en España, El Mundo señala hoy, con cifras en la mano, que el Gobierno aún se excedió al cifrar el seguimiento en el 18%. “Sobre 12 millones de trabajadores del régimen general —destaca el editorial—sólo a 1,2 les fue descontada la jornada, lo que significa que sólo el 11% de los trabajadores secundó el paro”. El editorialista advierte que “se podría elevar al 15%” si se toma en consideración “a los autónomos, los acogidos al régimen agrícola y los funcionarios afiliados a Muface", colectivos que, como ciertamente señala El Mundo, son “poco proclives a secundar el paro”.

La única conclusión que saca El Mundo de esto es señalar las injustificadas que han resultado ser las descalificaciones que en su día se vertieron contra Pio Cabanillas a quien se le llegó a tachar de “mentiroso oficial del reino”. Nosotros fuimos los únicos que no sólo defendimos la ajustada apreciación del seguimiento que a esas primeras horas del 20-J estaba teniendo la huelga, sino que elogíamos el acierto de Cabanillas —de los pocos que ha tenido—en hacer pública una valoración a primera hora para no desanimar a la gente que quisiera ejercer su derecho al trabajo, pero que temiese no poder acceder a su puesto de trabajo.

Si el Mundo, evidenciado el fracaso en cifras, también pide una reflexión a los sindicatos, no menos exigible es una reflexión por parte del Gobierno. Ciertamente no sabemos qué hace el PP insistiendo en la necesidad de llegar a un consenso con los sindicatos en lugar de airear, en cada ocasión que pueda, este rotundo fracaso sindical. Parecería que tras no utilizar el apoyo social contra Marruecos ahora tampoco quiere hacerse uso del momumental fracaso social que ha cosechado los sindicatos en su huelga.

Se dilapida el apoyo gubernamental en las urnas, se dilapida el fracaso sindical en las calles, ahora tocará dilapidar aún más el dinero del contribuyente. Todo por unas “buenas relaciones” con los sindicatos que van a ser igual de “buenas” como las que tendremos con Marruecos.

En el País Vasco y a la espera de una tregua, no pasa lo mismo. Porque no queda margen. Que sino, también.


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