Todos los diarios dedican un editorial a las elecciones en Austria de las que destacan más el desplome de los populistas de Haider que la victoria de sus socios de Gobierno, los democristianos del Partido Popular. El Mundo considera que el resultado de las elecciones supone “un respiro para Austria y para toda Europa”. El País, se pregunta si esta derrota de los populistas va a suponer el “fin del experimento” austriaco. ABC titula su editorial “Austria, una lección positiva para Europa”.
Para ABC “Europa entera debe sacar lecciones de esta experiencia. Las sanciones a Austria no sivieron para frenar el auge de Pym Fortuin en Holanda o de Jean-Marie Le Pen en Francia. En Holanda, el resultado del paso de la lista Pym Fortuin ha sido un efímero desbarajuste seguido de crisis gubernamental que ahora debe ser resuelto en las urnas el próximo 22 de enero. Pero la lección de Austria, que ya se empezó a aplicar en Holanda y tras los resultados de ayer debe ser norma de aplicación general en toda Europa, es que no se puede castigar a un país por los resultados electorales. Cuando las urnas —continúa ABC—dan un resultado que pueda parecer lamentable a muchos hay que preguntarse el por qué y buscar soluciones desde los partidos que tradicionalmente cuentan con el respaldo mayoritario. Todo parece indicar que ése va a ser el caso en los Países Bajos donde las encuestan auguran a los hombres del asesinado Pym Fortuin un regreso a la semi marginalidad y algo parecido puede pasar en Austria si Wolfgang Schüssel vuelve a formar Gobierno y la izquierda se apresta a presentar alternativas que vayan más allá del insulto a los conservadores por haber gobernado con Haider.
Para El Mundo, “dando la victoria a los democristianos -un partido que ha logrado su mejor resultado desde la creación del Estado austriaco- parece claro que los ciudadanos de este país no han querido seguir siendo la oveja negra de Europa y también es evidente que han castigado las extravagancias de Haider -aunque teóricamente se retiró hace dos años ha seguido intrigando internamente, unas veces alabando a Hitler y otras reuniéndose con Sadam Husein- así como la incapacidad de los dirigentes de su partido para mantener la estabilidad del Gobierno de coalición. Precisamente la necesidad de una “estabilidad política” ha sido la consigna con la que el canciller austriaco ha convencido a la mayoría del electorado. Tampoco cabe obviar -concluye El Mundo-que Schüssel ha asumido en su gestión algunos postulados de los ultras, por ejemplo en una mayor dureza contra la inmigración”.
ABC critica la campaña orquestada contra Austria desde que los populares se coaligaron con los populistas y dejaron en la oposición a los socialdemócratas. Es evidente que todos los efectos apocalípticos para los derechos humanos y para la democracia que auguraban los promotores de esta campaña no se han cumplido y que Austria ha seguido siendo una democracia que en nada se ha desviado de la senda por la que circula el resto de la UE. Nosotros, sin embargo, no creemos como ABC que “no se pueda castigar a un país por sus resultados electorales”. Claro que se puede —y se debe— si lo que llega de mano de las urnas es un peligro cierto para las libertades y la misma democracia.
Lo que no se puede ni se debe —eso no—es mentir sobre una formación por el hecho de que haya cosas que no nos guste de ellas. Y lo que ABC no denuncia es que esos pronósticos que auguraban casi la vuelta del nacionalsocialismo a Austria erraron porque se basaron en una monumental campaña de desinformación.
La lección, pues, que hay que extraer es que no se pueden hacer pronósticos ni promover sanciones partiendo de falsedades y en estas se ha basado y siguen basando buena parte de las críticas a Haider. Nadie sabe, por ejemplo, que hay políticos judíos, como el europarlamentario Peter Schirovsky, que militan en su partido, como pocos saben que tras la declaración firmada por Haider y Schüssel en defensa de los valores democráticos, el dirigente populista ha hecho más declaraciones contra el nacionalsocialismo que cualquier otro dirigente democrático del mundo, nadie dice que Haider ha sido el dirigente que más visitas ha hecho a los campos y a los monumentos que denuncian el odio antisemita, como nadie dice que la campaña contra Haider en Canadá lo provocó su asistencia a la boda de un amigo judío, nadie subraya que su modelo político es Blair, nadie sabe de su prototipo de política migratoria es la practicada por González en España. Ni siquiera esto se denigra como un “supuesto lavado de cara”. No. Simplemente se calla, se oculta, y se dice, como mantiene hoy El País que el partido de Haider “asume la herencia nazi” o, como dice El Mundo, que Haider "sigue alabando a Hitler". Cuándo, donde y de qué forma Haider “ha alabado a Hitler” es algo que simplemente no se dice.
Lo único cierto de lo que se denuncia de Haider es su respaldo a la continuidad del régimen iraquí, pero esto, lejos de hacer del suyo un partido de extrema derecha, lo hace equiparable a toda la izquierda. El gran “pecado” de Haider no es su antisemitismo, pues no lo tiene en grado superior a todos los que —como él y más que él— apoyan la causa palestina en contra de Israel.
Como liberales tenemos mucho que criticar a un formación como la de Haider. Pero no tenemos que lancear fantasmas, nos basta con denunciar lo que se le puede emparentar con la extrema izquierda. Y desde luego no participamos en falsas e hipócritas rasgaduras de vestiduras de quienes lo único que verdaderamente le “escandalizan” es que en Austria la “derecha” se haya aliado con la “extrema derecha” dejando a la socialdemocracia en la oposición.
Lo que es normal en la “izquierda” —que socialistas y comunistas se alíen para gobernar— es pecado de excomunión democrática si se trata de la “derecha”.
Se podría decir, sin embargo, que España es una excepción. Pero aquí un partido como el PNV, no es denigrado como de “extrema derecha” aunque sea una formación mucho más conservadora que la de Haider, aunque abandere un nacionalismo mucho más excluyente y tenga unos principios fundacionales que destilan mucha más xenofobia y racismo. Además de su ideología, el PNV mantiene pactos y alianza prácticas con el último movimiento terrorista que queda en Europa. Sin embargo, y a diferencia de lo que pasa con los partidos de Haider o de Le Pen, con el PNV los demócratas "pueden pactar", deben “establecer puentes” y deben “dialogar”.
Resumen de prensa
La arrolladora victoria de la derecha en las elecciones austriacas y el anuncio socialista de presentar una moción de censura contra Fraga son las dos noticias más destacadas de este lunes. El Mundo informa en exclusiva que el documento robado en la CNMV es el “resumen final” del expediente sobre el “caso Alierta”.
El partido entre el F.C Barcelona y el Real Madrid del pasado sábado sigue trayendo cola. El Mundo destaca las declaraciones de Figo en las que el jugador madridista responde a Gaspart que “tirar los córneres no es provocación sino deber profesional”. ABC asegura que, “según el reglamento, el Camp Nou debería ser clausurado”. En la portada de La Vanguardia, por el contrario, se asegura que “la policía temió un desastre si se suspendía el partido” y que “el Barça prepara la defensa jurídica para que no cierren el campo”.
Sólo La Razón y El País destacan la victoria del ex golpista y candidato de la izquierda Luio Gutiérrez en las presidenciales de Ecuador. Otras noticias del día son: “Bruselas exigirá a Gibraltar que desmantele en un plazo de tres años su paraíso fiscal”, “El visado tendrá validez como permiso de trabajo para los inmigrantes”, “El precio de la gasolina cae al nivel de febrero y el del gasóleo de automoción es el más bajo del año”, “Radicales de izquierda encapuchados destan una batalla campal en El Rastro madrileño”, “Acusan a un hijo de Castro de vender visados ilegales”.
La Vanguardia, finalmente, publica una entrevista a Manuel Chaves, en la que el presidente de la Junta de Andalucía afirma que "Cataluña y España le deben mucho a Pujol".

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