La subida del IPC es objeto de comentario editorial en todos los periódicos. Todos los diarios, a pesar de señalar la influencia del redondeo del euro, coinciden en destacar que el control de la inflación es la gran "asignatura pendiente" del Gobierno. Aunque los diarios más pro gubernamentales señalan además el efecto inflacionista que provoca el hecho de que España mantenga un diferencial de crecimiento de más de un punto en relación con la media de la zona euro, todos coinciden en destacar la falta de medidas liberalizadoras por parte del Gobierno.
Además de la liberalización pendiente en sectores como la energía eléctrica y el gas, El Mundo denuncia también acertadamente que el Ejecutivo “tampoco ha aprobado el paquete de medidas que anunció el pasado mes de noviembre y que incluía la liberalización total de los horarios comerciales, la flexibilización de las trabas para la apertura de nuevos establecimientos y el aumento de la competencia en la distribución”. El Mundo atribuye esa inacción del Gobierno a que “en un año electoral, lo último que quiere el Gobierno es enemistarse con los pequeños comerciantes, principales perjudicados por estas medidas”.
Es ciertamente curioso que todos los diarios atribuyan acertadamente parte de la culpa de la inflación acertadamente a la pérdida de impulso liberalizador del Gobierno cuando ninguno de ellos ha hecho campaña ni ha demandado al Ejecutivo que continúe en esa tarea de reformas sin verse atenazado por los intereses del statu quo. Particularmente es absurdo el caso de El Mundo, que insiste en que el Gobierno no debe abandonar el “centro” cuando es evidente que la senda liberalizadora debe alejarnos de las recetas socialdemócratas que defienden no sólo el PSOE sino también los sindicatos. Y es que poca liberalización más cabe esperar de un Gobierno que ha de someter sus propuestas al “diálogo” y a la “consenso” con fuerzas tan inmovilistas como aquellas...Sin embargo, parecería que, para este diario, el liberalismo es un punto equidistante entre el intervencionismo de la vieja derecha y el de la eterna izquierda. No es sorprendente pues que el “centro” quede así atenazado en el inmovilismo.
Aparte de estas consideraciones, el único editorial verdaderamente criticable vuelve a ser el de El País. Si a este diario es extendible el reproche general antes señalado, caben hacerle, como ahora veremos, otros más específicos.
Empieza su editorial preguntándose por qué la inflación española es tan alta en relación con la europea. El País señala con acierto que una primera explicación está en que “la política monetaria fijada por el Banco Central Europeo es demasiado laxa para las necesidades de la economía española”. Y aquí cabe el primer reproche. Porque, ¿quién, sino El País, ha celebrado y reclamado más al BCE esa política laxa que no sólo distorsionaba la realidad económica sino que perjudicaba específicamente los intereses de España?. Esa política de rebajar artificialmente los tipos de interés era demandada por los gobiernos de Alemania y Francia que pretendían camuflar con estos dopajes monetarios su falta de reformas estructurales y su falta de contención del déficit público. Al final no han logrado estimular ni siquiera artificial e insanamente el crecimiento económico de estos países, pero ha contribuido a que en España se disparen los precios.
“La segunda razón, y desde luego la de mayor importancia” que apunta El País constituye, por el contrario, el más grosero error interpretativo por parte de este diario. Y no es otro que atribuir nuestro diferencial de inflación a “la política presupuestaria española”. Y es que para El País esta “es insuficiente para contrarrestar la ausencia de un mayor rigor en el área euro. Las cifras de inflación en España —continúa su editorial— demuestran que el déficit cero no tiene las propiedades terapéuticas que se le atribuyen desde los ministerios de Economía y Hacienda: ni garantizan más crecimiento ni previene la inflación”.
Es evidente que el equilibrio presupuestario es una buena receta para lograr más crecimiento. Prueba de ello es que el crecimiento económico español —aunque El País no lo diga —sigue siendo superior al de la media europea. Respecto a la inflación, que es un fenómeno fundamentalmente monetario, ciertamente el déficit cero no equivale a la nula inflación. La cuestión es si, por el contrario, una política de déficit público —por la que sistemáticamente ha estado abogando El País— mejoraría o empeoraría aun más el alza de los precios. El decir que el equilibrio presupuestario no es “suficiente” no quiere decir que no sea “necesario” para contrarestar la inflación.
Aunque las medidas para hacer frente a la subida de los precios están en las antípodas de esa política monetaria expansiva y de ese déficit público que han tenido en los editoriales de El País a sus más airadores defensores, el Gobierno debe tener presente ese “coste de la inacción”, con el que, con acierto titula este diario su editorial.
Respecto a ABC y La Razón, bueno sería que no esperaran a que el Gobierno introdujera cambios para destacar su conveniencia, como hacen de costumbre. Y es que esa “inacción”, que también denuncia El Mundo, pero tan consustancial y lógica a ese “centrismo” por el que en tantas ocasiones han abogado sus editoriales, hacen de la inflación no sólo el telón de Aquiles de la economía española sino que por ella el Gobierno puede llegar a suspender también “otras asignaturas” como es la del equilibrio presupuestario... Que la inflación haya sido el doble de la prevista costará 2.000 millones de euros en revisión salarial y otros 2.000 millones para las pensiones y eso es buena muestra de hasta que punto la buena intención del déficit cero está cogida con alfileres.
A ver si, como en el caso de las reformas en el Código Penal, el Gobierno de Aznar llega también de una vez al convencimiento de que el “consenso” tampoco debe ser “condición sine qua non” para volver a introducir cambios en el terreno económico...Menos "centrismo" y más "reformismo".
Resumen de prensa
La propuesta de Francia y Alemania para que la Unión Europea tenga dos presidentes y la subida de un 4% del IPC —el doble de lo previsto— durante el 22002 son las dos noticias más destacadas en las portadas de prensa de este miércoles. El principal titular de ABC destaca, sin embargo, que “la crisis del Prestige abre grietas en los partidos políticos en Galicia”. Este diario hace referencia a la remodelación que su gabinete que ultima Manuel Fraga, a las críticas del alcalde socialista a su partido por el apoyo del PSOE a “Nunca Máis” y a la reprobación de Beiras al BNG por irse de la comisión. La Razón, con menor relieve tambien señala que “el PSOE y el BNG inician una ofensiva contra Vázquez”. El País tambien se refiere a dos columnas a la crisis que está generado la catastrofe medioambiental en el seno de los partidos, pero se centra exclusivamente en el PP al señalar que “Fraga prepara cambios en su Gobierno, enfrentado tras la crisis del Prestige”.
El Mundo, por su parte, asegura a tres columnas que “El Gobierno investiga si hay trato de favor de la UPV a los presos de ETA”. Este diario también es el único en destacar en su portada “la inauguración de un centro de vanguardia en España para buscar vida fuera de la Tierra”.
El Mundo, ABC y La Vanguardia coinciden en señalar en su portada que “Bush advierte a Sadam que está harto de sus juegos y engaños”. El País destaca tambien que “el Poder Judicial suspenden a la juez que quiso favorecer a Conde”. Este diario es, además, el único en llevar a portada que “la academia Oxford English cierra y deja sin clases a 4.500 alumnos”.
ABC y El Mundo destacan la “alarma en la Confederación de Sordos por la muerte de cuatro personas que se habían sometido al mismo implante”.
La Razón destaca que “el PP se presenta a las elecciones con una nueva rebaja fiscal para las familias”. Este diario completa su portada señalando que “Pujol abrirá embajada en Marruecos en Marzo” y que el PNV se desplaza a Gibraltar para “estudiar” el statu quo de la Roca respecto a Gran Bretaña.
Finalmente, La Vanguardia, destaca en portada que “dos de cada tres detenidos son reincidentes” y que “la flota catalana antifuel sigue su odisea”.

La inflación del centrismo
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