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Principios y petróleo

Todos los diarios, excepto El País, dedican un editorial a la cuestión iraquí, si bien desde diferentes perspectivas. El Mundo analiza, tal y como dice el titular de su editorial, “la ventana diplomática que Bush quiere cerrar a toda prisa”. ABC, con ocasión del Consejo Europeo que se reúne hoy, vuelve a ocuparse de las divergencias en el seno de Europa. La Vanguardia dedica su atención a los sectores que rechazan la guerra dentro de EE UU, entre los que se encuentran muchas estrellas de Hollywood.

La Razón dedica, finalmente, dos editoriales de muy desigual interés: El primero se reduce a elogiar la “sensatez” de Ana Botella, quien ha insistido —como, por su parte, ha hecho el presidente del Gobierno— en que “la guerra es la peor de las soluciones, a no ser que se evite un mal mayor”. En el segundo comentario, La Razón fija oportunamente su atención en un hecho que está pasando inadvertido por el resto de los medios, como es la “pasividad” del mundo árabe en estas jornadas de protesta contra la intervención militar. “Durante las manifestaciones del sábado contra la guerra de Irak —llega a decir su editorial— se juntaron más manifestantes en Alicante que en todo el mundo árabe”. Más adelante, el editorialista se pregunta, “¿no era de esperar que las manifestaciones más numerosas contra la guerra se hubieran producido en Argelia, Marruecos, Libia, Jordania, Túnez o Egipto?. Tal vez la proximidad con Irak—apunta oportunamente La Razón— les haga ver con más claridad la amenaza que supone Sadam Hussein”.

El Mundo, a pesar del larguísimo editorial que dedica hoy a Irak, sólo hace al final del mismo una pequeñísima referencia de pasada a la noticia a la que dedica nada menos que su principal titular de portada como es la oferta de nuestro Gobierno de una donación a Irak en 1997a cambio de un contrato petrolero.

Antes de referirse a esta noticia, El Mundo dedica todas sus energias a rechazar todo lo que suponga un plazo o un ultimátum al dictador iraquí. Al principio, el editorial afirma que “Blix dio motivos para la esperanza al registrar avances en la cooperación iraquí”. A mitad de editorial reconoce que lo que dijo el jefe de los inspectores es que tenía “dudas razonables sobre la sinceridad de Sadam” y “que no podemos dar el salto de concluir que existen esas armas ni podemos decir lo contrario”.

A partir de esto El Mundo considera “llamativo que Aznar insista en que la guerra sólo será inevitable si el régimen de Sadam se obstina en conservar las armas de destrucción masiva que posee. ¿En qué se basa —se pregunta El Mundo— la certeza del presidente de que las posee?"

Lo que El Mundo vuelve a silenciar, una vez más, es que la misión de los inspectores en Irak no es encontrar el armamento de destrucción masiva sino recibir las pruebas de que Sadam lo ha destruido. En este caso no es aplicable el principio de “in dubio pro reo”, pues el régimen de Sadam ya había sido declarado culpable. La ONU no ha puesto condiciones a su inocencia, sino a su impunidad. El armamento de destrucción masiva en su poder estaba tan catalogado como lo está el dinero que robó Roldán. ¿Acaso vamos ahora a dudar de que Roldán robó los fondos públicos por el hecho de que no encontremos el dinero en su casa?.

Quizá consciente de la debilidad de su argumento, el editorialista de El Mundo vuelve a intentar engañar al lector hablando de “guerra preventiva”, cuando la verdad es que la guerra será un acto punitivo con los efectos preventivos que tiene todo castigo. El Mundo, en este sentido, insiste en esa mentira del PSOE de que esta es una guerra por “si acaso”. Como si Sadam no hubiera invadido Kuwait y no hubiera violado desde entonces las dieciséis resoluciones que condicionaban la impunidad de esa invasión. Que el dictador iraquí sea una amenaza para el futuro es una razón más —no una razón menos— para no dejar impune sus reiteradas violaciones de la legalidad internacional, por no hablar de las masacres cometidas por ese psicópata contra su propio pueblo.

El Mundo utiliza hipócritamente todos los argumentos según le conviene, para acabar afirmando que “aunque Sadam tuviera las armas, la guerra “sólo estaría justificada si existiera la certeza de que Sadam las fuera a usar de forma inminente”. Ya ven. Tanta energía derrochada para acabar con este torpe requiebro. Porque, ya nos dirán ustedes, cómo se tiene la “certeza de una intención”. ¿Para qué entonces enviar a los inspectores?

Ya era surrealista que tuvieran que ser ellos y no Sadam los que entregaran las pruebas. Pero lo que ya sería físicamente imposible es que los inspectores encuentren en el pensamiento de Sadam las "intenciones" de que va a utilizar el armamento que la ONU le prohibe no ya usar, sino tener.

Pero, en fin, es evidente que nada justifica para El Mundo acabar por la fuerza con Sadam Hussein. Lo verdaderamente nuevo en el caso de este diario, es cómo se refiere al final de su editorial a su noticia de portada referida a un contrato petrolífero entre Repsol y el régimen de Sadam en el que, por lo visto, medió nuestro Gobierno. Finalmente, el regimen de Sadam rechazó la oferta. “De haberlo hecho, queda la duda de si nuestro Gobierno no estaría ahora defendiendo intereses petroleros, como lo están haciendo Francia y Rusia”.

Aunque, tarde, poco y mal El Mundo reconoce así de pasada los intereses petroleros de los países que se oponen a la guerra. Pero lo hace mal porque, como ya dijimos la semana pasada, los intereses petroleros, como intereses económicos que son, pueden circular en dos direcciones. Los intereses petroleros que también juegan a favor de la guerra son una razón más para acabar con el régimen de Sadam. El hecho de que no sea la razón determinante, no es motivo para negarla. La intervención militar en Kosovo o en Afganistán no estaba justificada porque allí no hubieran intereres petroleros, sino pese a ello.

La cuestión en Irak es que, mientras los intereses económicos de EE UU y sus aliados se alinean con los intereses económicos de la población iraquí para liberalizar política y económicamente ese país, los intereses económicos del Gobierno francés y ruso se alinean -esperamos que por poco tiempo- con los intereses políticos y económicos de Sadam Hussein y esto fortalece y da continuidad e impunidad a una dictadura que no sólo empobrece y oprime a los iraquíes sino que es una amenaza para la paz internacional.

El Mundo no es que denuncie ahora los intereses bastardos que se han forjado entre el régimen de Sadam y los gobiernos de Francia y China, sino que prepara un bumeran por si estos países, finalmente, respaldan a Estados Unidos. Será entonces —y sólo entonces— cuando El Mundo llevará a portada, como hace ahora con el Gobierno español, los lazos económicos del pasado para cuestionar la sinceridad y los principios de quienes pasan a apoyar a EE UU. Y es que, ciertamente, la ilimitada complicidad en el tiempo que El Mundo otorga al régimen de Sadam, a diferencia de la que hasta ahora le brinda los gobiernos de Francia y Rusia, no obedece más que a “razones de principio”...Todo lo suicida y equivocado que se quiera, pero inquebrantable "principio", al fin y al cabo. Tal vez por eso, decía Anatole France que “un necio puede ser indefinidamente más funesto que un malvado”.


Resumen de prensa

El principal titular de El Mundo dice que “el Gobierno ofreció en 1997 una donación a Irak a cambio de un contrato petrolero”. El País y La Vanguardia coinciden en destacar que “aznar mantiene su apoyo a Bush pese a las masivas marchas por la paz”. ABC dice que “EE UU quiere otra resolución que autorice el uso de la fuerza a partir del 1 de marzo”. Finalmente, La Razón publica una entrevista a Ana Botella de la que el titular de portada reproduce la afirmación de la mujer del presidente del Gobierno de que “la guerra es lo peor que puede pasar, salvo si evita un mal mayor”.

Con menor relieve, casi todos los diarios destacan que el comité de Planes de Defensa de la OTAN, en el que no está Francia, logra un acuerdo para iniciar la ayuda militar a Turquía. El País asegura que el Pentágono construye en Rota alojamiento para más de 600 militares y publica una entrevista con Ana Palacio, en la que la ministra de Exteriores destaca que “los progresos con Irak han sido por amenaza de la fuerza”. La Razón señala también la “ofensiva diplomática de Aznar para lograr un consenso internacional sobre Irak".

Al margen de la cuestión iraquí, ABC publica una entrevista con Ignacio Astarloa, de la que reproduce la afirmación del secretario de Estado para la Seguridad de que “aunque el PNV no apoye, la potencia del Estado vencerá al terrorismo”. El País asegura a dos columnas que “un hospital de Madrid logra transplantar a una paciente el aparato digestivo completo”.

Finalmente, ABC y El Mundo dedican su foto de portada a la boda del matador de toros Curro Romero y Carmen Tello.

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