Todos los diarios dedican un editorial al conflicto entre israelíes y palestinos, al que Aznar hizo referencia en su entrevista con Bush este fin de semana. Todos presentan la referencia de Aznar a la cuestión palestina como una forma de “compensar” ante el mundo árabe su indiscutible respaldo a la política de EE UU contra Irak.
Es tal el sesgo pro palestino —cuando no abierto antisemitismo— de la inmensa mayoría de los medios de comunicación que el debate parte de la aceptación unánime de que Sharon no debe proseguir en su combate contra el terrorismo sino negociar la creación de un Estado con las “autoridades palestinas” que jamás han renunciado al terrorismo para lograr sus objetivos. Lo que se somete a discusión es si eso basta para legitimar el respaldo de Aznar a Bush o no. Ni siquiera exigiendo a los israelíes que renuncien a responder a sus onces de septiembre, la mayoría de los medios de comunicación dan el visto bueno a Aznar.
Una vez más, el contraste con la absoluta ceguera de los medios de comunicación y de la oposición nos lleva a tener que defender la miopía de nuestro presidente como muestra de perspicaz clarividencia. Ha tardado en entender que no es con “procesos de paz” y hablando con ETA como se acaba con el terrorismo en España. Aun tendrá que aprender que tampoco es esa la vía para erradicarlo en Oriente Próximo... o en Colombia.
La opinión pública no es que niegue, es que simplemente pasa por alto que los judíos no sólo son las más numerosas víctimas del terrorismo islámico sino que lo han sido desde mucho antes que el mundo se estremeciera con el once de septiembre. Israel, mucho antes que EE UU, se declaró en guerra contra el terrorismo y mostró su firme oposición a la continuidad —no digamos ya a la creación— de “Estados gamberros” que lo financiaran. El aldabonazo que supuso el Once de Septiembre se debía haber traducido en una toma de conciencia de a lo que se ha estado enfrentando Israel desde hace décadas prácticamente en solitario. Pero, curiosamente, la reacción ha sido la inversa. En lugar de que EE UU y la comunidad internacional abiertamente se solidarizaran, respaldaran e hicieran suya la guerra contra el terrorismo librada por Israel, lo que pretenden es excluir de la misma al Estado judío. Lo judíos no tienen derecho a participar en esta guerra contra el terrorismo, como si ellos fueran sus causantes. Tampoco tienen derecho a ser defendidos como víctimas, como si ellos se lo hubieran ganado.
Fíjense los lectores que todos los diarios han reconocido que Sadam Hussein lanzó misiles contra Israel y que ha financiado y entrenado a grupos integristas palestinos. Sin embargo, lo que los medios han considerado que puede o no justificar la intervención contra Sadam Hussein es su conexión con Al Qaeda porque este grupo terrorista no sólo mata judios. Los judíos no son víctimas defendibles, por tanto, no pueden ser legítimos combatientes contra el terrorismo. Las víctimas de EE UU justifican una guerra, las de Israel no. Los judíos sólo tienen derecho a negociar o ser exterminados, como si, frente al terrorismo integrista, eso fuera una alternativa.
Dice La Razón que “es difícil de entender que el mundo comprenda la necesidad de meter en cintura al régimen de un criminal que es un peligro para sus vecinos y para el resto de la comunidad internacional, y no se actúe con más firmeza para resolver el problema de Palestina”. Estaríamos completamente de acuerdo con este diario si no fuera porque en su caso —como en la del resto— la “firmeza” en el caso palestino que hace supuestamnente coherente “la metida en cintura al regimen de un criminal” como Sadam no es combatir el terrorismo palestino, sino dotarlo de Estado propio.
Dice El Mundo que Sharon “ya dejó muy claro en la campaña electoral que jamás aceptará un Estado soberano palestino y que su objetivo es aplastar militarmente a Arafat”. Miente El Mundo. Lo que repitió una vez más el líder del Likud es que no está dispuesto a tolerar la creación de un Estado Palestino si Israel no tiene garantías de seguridad previa del fin de la actividad terrorista. El País hace poco mintió al decir que Sharon no tenía credibilidad al decir “por primera vez”, tras las pasadas elecciones, que estaba dispuesto a la creación de un Estado palestino si se daban garantias de seguridad para su país. No era la primera vez. Sharon lo había defendido antes y después de su llega al Gobierno.
El País no prosigue hoy con esa mentira, pero renueva sus difamaciones contra Sharon. Dice que Arafat “no puede o no quiere imponer el alto el fuego por la fuerza”. Este eufemismo viene a decir que lo que Arafat “no quiere o no puede” es impedir el terrorismo. ¿Y a este líder que “no quiere o no puede” acabar con su terrorismo se le quiere entregar, nada menos, que la soberanía de un Estado?. ¿Para eso hay que derrocar a Sadam? ¿En qué otra tarea, salvo en la de matar judíos, se ha mostrado competente este dirigente palestino?.
El País considera que “aunque hubiera acuerdo entre Arafat y los grupos terroristas para conceder a Israel una tregua, esta seguiría siendo de improbable cumplimiento porque nada hace suponer que Israel vaya a cesar en sus incursiones militares, como ayer en Gaza, donde hubo seis muertos palestinos, haciendo que los terroristas se sientan de nuevo legitimados.”
Ya ven. Para El País las incursiones militares de Israel no son la respuesta a los ataques terroristas sino una gratuita y provocadora decisión que sólo busca legitimar el terrorismo que le desangra.
La Vanguardia, por último, pone de relieve que Bush, antes que Aznar, en su intervención en la ONU de septiembre “ya levantó entonces la vista para vislumbrar un día en el que el pueblo de Irak pueda unirse a un Afganistán democrático y a una palestina democrática que inspiren la reforma en el mundo árabe”. Eso y no otra cosa es lo que quiere firmar Israel desde hace décadas. ¿O quien sino Israel es el más perjudicado de verse rodeado de tiranías integristas?. ¿Quién sino los que se oponen a la política de EE UU e Israel han ridiculizado, por el contrario, ese loable objetivo como un “estúpido deseo de repartir pizzas democraticas” por el mundo?
Resumen de prensa
El conflicto iraquí y la manifestación de Nunca Máis en Madrid se reparten el protagonismo en las portadas de prensa de este lunes. El principal titular de El Mundo dice que “Aznar intenta compensar el ataque a Irak con un plan de paz para Palestina”. Lo que destaca ABC es que “Sadam se resiste a cumplir la orden de los inspectores para que destruya sus misiles”. El País dice que “una marea humana exige en Madrid responsabilidades por el Prestige”. La Razón publica una entrevista a Javier Arenas de la que su principal titular de portada destaca la afirmación del secretario general del PP asegura que “Zapatero se ha convertido en el hombre-pancarta”. Finalmente, el más destacado titular de La Vanguardia considera que “Galicia desborda Madrid en protesta por la marea negra”.
El País dice que “defensa planea enviar al Golfo el portaaviones Príncipe de Asturias”. La Razón destaca que Blix acusa a Sadam de “haber perdido la credibilidad”. La Vanguardia dice que “Powell anuncia decisiones vitales para el 7 de marzo”.
ABC destaca la afirmación del ministro de Justicia, José María Michavila, de que “el actual Código Penal anima a delinquir”. El Mundo destaca la afirmación de Rajoy de que “nos preocupa la bajada electoral pero los ciudadanos harán balance global”. Este diario, en su “hipódromo de febrero”, asegura que “Rajoy toma ventaja como más probable sucesor de Aznar aunque Mayor sea el preferido”.
El País destaca a dos columnas que “los científicos descubre la base para crear una vacuna contra la úlcera”. ABC y La Razón hacen referencia a los violentos incidentes que se registraron tras una fiesta de Carnaval en un barrio de valencia en los que han resultado heridos 17 policías”.
Finalmente, casi todas las portadas se hacen eco de los dos premios del cine británico que ha logrado la película de Almodóvar “Hable con ella” sólo 24 horas después de obtener el César francés.

Censurar en Israel lo que se legitima en EE UU
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