Todos los diarios dedican un editorial al proyecto de nueva resolución presentada por Gran Bretaña con el respaldo del Gobierno norteamericano y español. El editorial más crítico con esta iniciativa es el del diario El País, mientras que el de ABC es el más favorable. La Vanguardia hace una mera descripción de esta resolución y la que han presentado Francia y Alemania con el respaldo de China y Rusia favorable, esta última, a conceder al régimen de Sadam una nueva prórroga —que tampoco califican de definitiva—para que cumpla la resolución 1441.
La Razón y El Mundo desarrollan también una descripción de la brecha que se ha vuelto a abrir en el seno de la UE, tras el consenso de mínimos aprobado la semana pasada. La Razón se escora del lado del Gobierno con alguna afirmación favorable a la “troika trasantlántica” mientras que El Mundo hace lo propio a favor del eje franco-alemán. Este último diario se centra, sin embargo, en una reivindicación que suscribimos plenamente —si bien por razones distintas— como es la de que Aznar comparezca en el Congreso.
“Si Aznar va a implicar a nuestro país en un acto de guerra contra Irak —afirma El Mundo— parece evidente que debería solicitar la aprobación del parlamento”. La razón que apunta El Mundo puede resultar un poco prematura. En cualquier caso, nos parece muy conveniente la intervención del presidente en el Congreso, aunque sólo sea para contrarrestar el desgaste al que está siendo sometido su Gobierno por la práctica totalidad de los medios de comunicación, incluidos los estatales y los autonómicos dependientes del PP.
Hoy los medios se hacen eco del “no a la guerra” que ayer se coló en un programa de máxima audiencia como Operación Triunfo, pero no es menos lacerante para la política del Gobierno el sistemático sesgo de los presentadores de informativos cuando hacen referencia al conflicto iraquí. En cuanto a los autonómicos, Telemadrid, no contento con desgastar al PP en este asunto de Irak, ayer dedicó el programa “Todo Madrid” además de a denunciar la “psicosis” que ha causado el Once de Septiembre con la detención en España de algún inocente, a cuestionar claramente la detención preventiva impulsada por el Gobierno para evitar las fugas en su proyecto de seguridad ciudadana. Como guinda, la última sección del programa se dedicó a arremeter contra la “discriminación” que los homosexuales padecen por culpa del PP y su negativa al matrimonio y a la adopción.
La buena intervención de Aznar en el congreso la semana pasada sirvió para contrarestar algo la suicida política de medios del PP. En lugar de repetir o enviar algún peso pesado de su partido al Congreso, Aznar se dispone a enviar hoy a la ministra de Exteriores, Ana Palacio, que no es precisamente el súmmum de la dialéctica...
Volviendo al proyecto de resolución respaldado por nuestro Gobierno, el contraste más notorio lo ofrecen, como decíamos, los editoriales de ABC y El País. El primero destaca que esta resolución sigue por la “senda onusiana”, establece volver a escuchar a los inspectores, mantener la presión diplomática y de la fuerza y, de forma ambigua, dar luz verde a una intervención según las graves consecuencias que fija la resolución 1441. Concide así —continúa ABC— con lo aprobado por la UE —Francia y Alemania incluidas— en Bruselas: la guerra no es inevitable, pero el uso de la fuerza es el último recurso”.
El País, por el contrario, considera que con esta iniciativa “las máscaras han caído. Es un texto para la guerra, que Aznar ha preparado y suscrito a espaldas del Parlamento español, mientras se dispone a una posible participación militar junto a EE UU en lo que constituye un gravísimo precedente y una burla para la democracia”.
El País se desboca así y llega a unos extremos que si ni siquiera alcanza El Mundo. Aznar no tiene obligación legal para comparecer en el congreso. El Presidente, por otra parte, ha dicho que irá al parlamento antes de ordenar a nuestro ejercito intervenir en Irak. Habrá tiempo para recordárselo. Que El País hable de “gravísimo precedente” y “una burla para la democracia” porque Aznar aun no lo haya hecho no es sólo prematuro sino exagerado. En su caso, además, es una desfachatez, pues este diario respaldó a González cuya primera comparecencia en el Congreso fue posterior al envío de tropas al Golfo.
La desfachatez de El País va a más cuando acusa a los autores de esta resolución de sustraer todo margen de autonomía a los inspectores internacionales de armas, que deben presentar un nuevo informe en los próximos días”. Si los inspectores han tenido no ya “autonomía” sino posibilidad física de volver a entrar en Irak se debe, única y exclusivamente, a la presión militar de EE UU y sus aliados. Lo que El País no quiere ahora entender es que Francia y Alemania suscribieron en la resolución 1441 “una última oportunidad” a Sadam para que entregara las pruebas de la destrucción de su armamento. No lo ha hecho. Es más. Los inspectores han tenido la suerte de encontrar parte de ese armamento intacto, como son los misiles prohibidos Al-Samud 2. Sadam, para colmo, se niega a destruirlos, cosa que El País silencia en su editorial.
Por el contrario, El País reprocha a EE UU que “concluyan que Irak no ha aprovechado la última oportunidad que se le brindó en la resolución 1441”. Esa conclusión, por el contrario, no es sólo de EE UU y sus aliados, sino que es la de los propios inspectores y la de toda la comunidad internacional, incluida Francia y Alemania. Porque si Francia y Alemania consideraran que el dictador iraquí ya ha aprovechado esa última oportunidad, ¿para qué quieren darle una nueva prórroga de cuatro meses?. Aquí no hay ninguna duda de si Sadam ha cumplido o no con la ONU, lo que divide a la comunidad internacional es lo que debe significar que Sadam se haya vuelto a negar a hacerlo. Hay quienes creen que el paso siguiente debe ser declararle la guerra. Hay quienes quieren darle una nueva prorroga.
Dice El País que “zanjada toda duda sobre la actitud de Irak, sólo queda la guerra como respuesta”. Evidentemente jamás se puede zanjar la duda sobre lo que será una actitud futura. Pero la que ha mantenido Sadam antes y después de la llegada de los inspectores, sin duda alguna, no es la admisible por nadie. Ciertamente lo consecuente ante el incumplimiento de un ultimátum sería la declaración de guerra. Pero ahí esta El País para que un futuro siempre inalcanzable deje impune el pasado —y el presente— de Sadam. Así llevamos doce años.
El País no quiere dejar solo al dictador iraquí en sus tomaduras de pelo al decir que “un cambio de régimen en Bagdad no está avalado por resolución alguna de la ONU”. El País acusa a los aliados contra Sadam de “seguir refugiándose en la última oportunidad y las graves consecuencias de que habla la 1441”. Hay algo peor que “refugiarse” en lo que dice literalmente una resolución y es devirtuar lo que esta significa. ¿Acaso esa “última oportunidad” es para que Sadam haga lo que ha venido haciendo hasta ahora? ¿Acaso las “graves consecuencias” que debía asumir el dictador son las que ya ha estado “sufriendo” durante estos doce años? ¿Acaso sabe El País alguna forma de acabar con la impunidad de Sadam que no pase por su derrocamiento?
Resumen de prensa
El proyecto de resolución presentado ayer ante el Consejo de Seguridad de la ONU por los Gobiernos de EE UU, España y Gran Bretaña por la que se autorizaría la intervención militar en Irak es la noticia más destacada en todas las portadas. Todos los diarios destacan también que Francia, Rusia y Alemania exigen a Naciones Unidas una prórroga de cuatro meses más para los inspectores.
Los diarios completan su información sobre el conflicto iraquí con otros titulares. Así El Mundo resalta que “los jóvenes de Operación Triunfo lanzan por sorpresa un no a la guerra en su gala de TVE”. ABC dice que “el presidente de las Cámaras de Comercio apuesta por la contención bélica”. El País dice que “la oposición acusa a Aznar de romper la unidad europea”. La Vanguardia publica una entrevista a Yacer Arafat de la que se destaca su afirmación de que “No tengo derecho a decir si tiene razón Bush o Sadam”.
La segunda noticia más destacada en las portadas de El Mundo, ABC y La Razón hacen referencia al diario etarra Egunkaria. Los dos primeros denuncian que Ibarretxe desafía al juez y concede a ese periódico una subvención de 1,7 millones de euros. La Razón, por su parte, destaca el intento de suicidio del primer director de Egunkaria.
Todos los diarios, excepto La Vanguardia, llevan a su portada el fracaso del primer ensayo a gran escala de una vacuna contra el sida. El Mundo y La Vanguardia destacan los incidentes causados por los agricultores y los retrasos en la inauguración del AVE entre Madrid y Lérida. Varios diarios destacan la muerte de al menos 260 personas causadas por un terremoto en el noroeste de China.
Finalmente, un titular a cuatro columnas de La Vanguardia dice que “el Gobierno utiliza el decreto de opas para favorecer a Repsol en Gas Natural”.

Siempre más tiempo para Sadam
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