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Aguirre dimite como presidenta del PP de Madrid y deja en evidencia a Rajoy

Génova ve en Cifuentes el futuro y malmete sobre las "razones reales" del adiós de Aguirre. Seguirá como portavoz en el Ayuntamiento.

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Esperanza Aguirre asume responsabilidades políticas, suelta el PP de Madrid y pone en un brete a Mariano Rajoy, incapaz de dar una respuesta sólida a los presuntos casos de corrupción que afectan a su formación. "En los últimos días hemos conocido una serie de noticias de indiscutible trascendencia que habrá que confirmar y calibrar" pero "la gravedad de esas informaciones me lleva a presentar mi dimisión", anunció en una comparecencia extraordinaria, con todo el partido en estado de shock , pasadas las dos de la tarde de este domingo. Sí seguirá como portavoz del Grupo Popular en el consistorio.

Poco antes de dar la cara ante los medios, Aguirre se puso en contacto con el presidente para informarle de su decisión, "absolutamente" personal, que toma tras la última fase de la operación Púnica. Le llamó pero no le contestó, y se cruzaron unos mensajes. Finalmente, lograron hablar. "Te entiendo", le dijo Rajoy, en el marco de una conversación amable. Si bien, la relación entre Aguirre y la dirección nacional, que ya no era buena, sufrió un revés enorme tras el registro, el pasado jueves, en la primera planta de la sede nacional.

Entonces, María Dolores de Cospedal puso el máximo interés en construir un muro infranqueable entre el PP nacional y el de Madrid. La secretaria general enfatizó que ella cesó como gerente en 2014 al investigado Beltrán Gutiérrez y que fue Aguirre quien le repescó como "funcionario de la casa" manteniéndole su despacho en la sede regional. "Yo no controlo lo que haga el PP de Madrid", sentenció en 13TV. Poco después, dos vicesecretarios, Javier Maroto y Andrea Levy, solicitaron purgas "caiga quien caiga", aunque no dieron nombres.

En varias ocasiones, Aguirre apeló a su responsabilidad política para dar el paso atrás. Reiteró que no le consta que la formación regional se haya financiado de manera irregular, y que en ningún caso se ha llevado "un duro" que no fuera lícito. Según su relato, ella jamás estuvo pendiente de las "cuestiones económicas" del PP, pero admitió que debió estar vigilante, vistas las personas implicadas en las tramas, como Francisco Granados o Gutiérrez, próximas a ella.

"La corrupción nos está matando. No llueve sobre mojado sino que es una inundación. La gente quiere gestos y que se asuman responsabilidades", arguyó Aguirre ante los periodistas. Y de ahí que, el pasado sábado, tomara la decisión de renunciar, después de que el viernes compareciera en la comisión de investigación de la Comunidad de Madrid. Prácticamente nadie sabía de sus planes, y de ahí que el partido convulsionara cuando se supo que iba a comparecer de forma urgente. "¿Va a dimitir? ¿Qué es lo que sabes?", llegaron a preguntar los políticos a los informadores.

Confirmada la bomba informativa, el partido se dedicó a especular sobre las "razones reales" de la dimisión. "Ella sabe que todo puede ir a peor en el tema de la corrupción y ha decidido adelantarse", sugirió un alto cargo regional. En la cúpula nacional también llegaron los ecos de que "pueden salir más cosas" en breve, una vez se levante el secreto de sumario. "Esto irá a más", deslizó un dirigente próximo a Cristina Cifuentes, que se enteró de los planes de Aguirre por la prensa, como la inmensa mayoría. Tampoco sabía nada del adiós de Ignacio González hace ya un mes, lo que confirma la enorme distancia que mantenía con ambos.

"Rajoy sabe lo que tiene que hacer"

Aguirre deja la batuta que le permitía seguir teniendo un incontestable poder en el partido, y pone en apuros a Rajoy. Así lo entienden varios cargos consultados por este diario. Le preguntaron si el presidente debe tomar nota y seguir sus pasos. "El señor Rajoy debe seguir su camino y nadie mejor que él sabe lo que tiene que hacer" aunque "no es el tiempo de los personalismos, es el tiempo de los sacrificios y las cesiones", contestó.

Ya en su día, la líder madrileña propuso públicamente que Rajoy se hiciera a un lado si con ello logra que Podemos no entre en la Moncloa. El presidente contestó entonces que el PP en ningún caso se abstendrá ante una posible alianza del PSOE y Ciudadanos. "Rajoy está en una situación muy importante para todos", le metió presión este domingo, pero sin llegar a pedirle públicamente que deje la presidencia del partido.

Ahora, el PP de Madrid queda descabezado a la espera de que la dirección nacional tome una decisión. Existen dos salidas, tal y como precisó Aguirre. Nombrar una gestora hasta la celebración de un congreso -retrasado por orden de Rajoy- o convocar una Junta Directiva regional y elegir, estatutos en mano, a un nuevo líder. Fuentes de la dirección nacional deslizaron que "seguramente" la solución pasará por una gestora, pero que será el presidente quién lo decida en el Comité de Dirección que se celebrará el lunes.

Ya la propia Aguirre avisó de que no pueden producirse más dedazos, y dio a entender que no vería con buenos ojos que todo se resolviera en una Junta. Aún más, recordó que tras el batacazo electoral de mayo, propuso un congreso extraordinario para refundar el partido mediante la fórmula de "un militante, un voto", pero la dirección nacional le paró en seco. E insistió: "Creo que la decisión que ahora se adopte será temporal".

Así las cosas, a falta del aval de Rajoy, la hoja de ruta sería una gestora de inmediato y un congreso en el que la hoy presidenta de la Comunidad de Madrid se presente con el apoyo del partido nacional y regional. "Ya se ha terminado el tiempo de los compromisarios y los delegados", apretó Aguirre, dando a entender que dará la batalla en ese sentido. La propia Cifuentes ya afirmó, en una reciente entrevista en Es la Mañana de Federico, que su plan pasa por democratizar internamente el partido.

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