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Venganza por el 155 y república, promete Torra

Anuncia la creación de un comisionado para depurar el 155 y ratifica el golpe: "Nuestro presidente es Puigdemont y seremos fieles a la república".

(Barcelona)
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Torra en el Parlamento catalán | EFE

Se acerca la hora del ajuste de cuentas. Quim Torra, el aspirante a presidente de la Generalidad designado por Carles Puigdemont, se ha marcado dos tareas urgentes en su discurso. Lo primero que hará será nombrar un comisionado para evaluar y reparar los daños de la aplicación del artículo 155. La función de este comisionado no se ceñirá a la administración, advirtió Torra, sino "a todo el país". Así pues, a la comisión parlamentaria sobre el 155 se sumará la figura de un inquisidor dependiente del gobierno de la Generalidad con atribuciones especiales.

La segunda cosa que hará será retirar la demanda de la Generalidad como parte perjudicada en el proceso en el Tribunal de Cuentas contra los inhabilitados del 9-N. Artur Mas, Joana Ortega, Irene Rigau y Francesc Homs se juega más de cinco millones de euros por malversación en la organización del primer referéndum separatista que volverían a las arcas de la administración autonómica.

Caza de brujas e impunidad judicial son, por tanto, los pies del proyecto vicario de Quim Torra, que no ha dejado lugar a dudas respecto a los planes golpistas del gobierno que prepara el separatismo para reactivar el golpe. De entrada, afirmó que "nuestro presidente es Carles Puigdemont y seremos leales al mandato del 1-O de construir un Estado en forma de república y programa social". No ha habido medias tintas en el mensaje de Torra, una combinación de mantras separatistas, homenajes a los presos y "exiliados", críticas al Estado, al juez del Supremo Pablo Llarena, a la Policía y la Guardia Civil y al Gobierno. Y un paso al frente en el plano judicial. "A partir de ahora -apuntó- yo y mi gobierno seremos los únicos responsables de lo que pase en Cataluña, no los 'presos políticos' ni los 'exiliados'".

"Rehenes" del Estado

Torra aseguró que la dilación formaba parte de una estrategia para poder demostrar en instancias judiciales internacionales el carácter antidemocrática y represivo del Estado. De ahí, explicó los intentos de investidura del fugado Puigdemont, del preso Sànchez y del procesado Turull. "¿En manos de quién está la justicia en España?", clamó Torra para censurar las que calificó de "barbaridades procesales y judiciales de Llarena" tras cuatro intentos de investidura.

"La mejor manera de recuperar las instituciones y de defender a nuestros presos es tener gobierno", abundó respecto a los "rehenes de un Estado que ha perdido sus atributos democráticos". Combinar la liberación de los presos, el retorno de los "exiliados" y la recuperación de las instituciones con la internacionalización del conflicto y la agudización del proceso es el propósito de Torra en un contexto que definió con tres palabras: excepcionalidad, provisionalidad y responsabilidad.

Desplante al Rey

De cara a la galería instó al diálogo en tres direcciones. De entrada se dirigió al Rey para recordar unas palabras en 1990 del entonces príncipe de Asturias en el "Parlament". "Cataluña será lo que los catalanes quieran que sea", son las palabras que Torra atribuyó al Rey y añadió: "Pues resulta Majestad que hay presos políticos, exiliados, cientos de catalanes investigados, que votamos el 1-O y el 21 de diciembre pero no se respeta la voluntad expresada en las urnas. Majestad, así no". Primeros aplausos de la bancada separatista. Era otro guiño a Puigdemont, que replicó así al discurso del Rey del 3 de octubre de 2017. Torra garantiza la producción de salidas de tono, ofensas y desplantes contra los españoles, España y sus símbolos que caracterizaron a sus predecesores Artur Mas, presente en la sesión, y su padrino Puigdemont.

Acto seguido instó a Rajoy a sentarse en una mesa de negociación: "Por lo tanto, ¿hablamos, señor Rajoy? Estamos dispuestos a negociar mañana mismo. Por nosotros no quedará. No renunciamos a nada, ni siquiera a ponernos de acuerdo con el Gobierno de España".

También apeló al diálogo con Europa e incluso entre los grupos parlamentarios. "Hay que dejar de lado los insultos", declaró el aspirante de Puigdemont, lo que provocó grandes risas y aplausos entre los diputados de la oposición, dados los artículos y mensajes de Torra sobre los españoles y los políticos y electores de Ciudadanos y de otros partidos no nacionalistas

En cuanto al papel de Puigdemont, Torra prometió que "persistiremos, insistiremos y lo investiremos". De momento se ratificó en el compromiso de activar el "consell de la república" en el "espacio libre de Europa" y la "asamblea de electos" en "el interior".

También aludió al calendario judicial y electoral. Apeló a la "unidad" para afrontar los juicios de los cabecillas del golpe y a las elecciones autonómicas para ratificar el "mandato republicano". La intervención duró cincuenta minutos. Un trámite a la espera de la asamblea de la CUP de este domingo, que debe decidir si se abstiene, vota "sí" o tumba al tercer hombre de Puigdemont.

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