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La "obscenidad inenarrable" de Arcadi Espada con "los melones" de Meloni

Las elecciones italianas se han convertido en el centro del debate nacional.

Las elecciones italianas se han convertido en el centro del debate nacional.
Georgia Meloni. | EFE

El Mundo

"Moncloa fuerza la dimisión de Pérez Tornero para tomar el control de RTVE". ¿Es que no lo tenía ya? Cualquiera lo diría, parece TeleSánchez. Eso es que quiere que su serie se emita en la televisión pública, ya que ninguna privada la quiere.

Editorializa hoy El Mundo sobre la mujer del momento, Giorgia Meloni, que ha revuelto a toda nuestra izquierda y parte de la derecha, alerta antifascista y tal. "La rotunda victoria de Giorgia Meloni en Italia pone a Europa en guardia ante la amenaza de una deriva iliberal similar a las de Hungría y Polonia en uno de los pilares de la Unión". Meloni "ha hecho gala de pragmatismo en campaña, colocándose de manera tajante en el bando de la OTAN en Ucrania y llamando a la calma en la toma de decisiones políticas para no desatar turbulencias en los mercados. Es probable que como primera ministra se centre más en intentar avanzar en temas de su agenda como los relativos a inmigración, aborto o «familia natural» que en plantear una rebelión abierta contra la UE que pondría en riesgo los 200.000 millones de euros en dinero europeo pendientes de entrega". Habrá que esperar antes de pedir las sales.

Jorge Bustos se huele que "la decepción será insoportable cuando Giorgia Meloni no se comporte como la fascista que se espera de ella". "Los primeros decepcionados serán los antifascistas, cada vez más amenazados no por el avance del fascismo sino por la falta de lectores". "Mientras esta izquierda enganchada al jaco de la memoria pierde el tiempo en los talleres narrativos del gastado género de la distopía, la derecha se dedica a ganar elecciones". Eso, eso, que sigan dando la vara con Mussolini, Hitler y Franco.

"Meloni es fascista en la misma medida en que Raffaella Carrà era comunista", dice Bustos chistoso. Y le arrea sin piedad a Bergoglio. Que esté tranquilo Su Santidad, que "el nuevo Gobierno no va a prohibir el aborto ni el divorcio, mucho menos perseguirá al colectivo LGTBI".

"Lo probable es que Meloni disfrute de sus dos años de legislatura -siendo generosos- chupando cámara, al término de los cuales será puntualmente derribada por el enésimo biscotto en el seno de una coalición que no puede estirarse más de lo que permita el caucho facial de don Berlusconi", ese tío eterno.

"Meloni ha ganado porque a la gente le gusta que su voto sirva para algo, sobre todo para protestar" y la izquierda "debería dejar de abroncar al votante pobre que no entiende la jerga autorreferencial y paternalista con que pretende salvarlo una casta de pijos incapaces de disimular el desprecio que sienten por el pueblo real. Y luego que por qué gana la derecha". Porque la gente de la calle, la normalita no puede soportar a la izquierda caviar todo el santo día dando lecciones.

Arcadi Espada, que va de intelectual por la vida, dedica su columna a los "melones" de Meloni. "Tener un buen par de melones quiere decir lo mismo en Italia que en España". "Los melones de Meloni son como si un candidato señor Jorge Nabo se pusiera un ejemplar del apellido sobre los pantalones, guiñara el ojo y dijera que estaba todo dicho". Se queja Arcadi, con la superioridad que le caracteriza de que "una indescriptible melona esté a punto de gobernar Italia".

"En el tiktok de Meloni no hay (no puede haber) más que lo que hay. Un par de Galias manchados, sin lustre céreo, como exige el estilo sucio de la chinoiserie hoy dominante, un guiño que es más bien un jiño y ese gesto de obscenidad inenarrable cuando la protagonista inclina el cuerpo hacia adelante como consciente de que lleva el tipo balconette y quiere que todos se asomen al abismo melonar". Desde luego la columnita se las trae. De una obscenidad inenarrable.

El País

"La UE teme el efecto Meloni". Pues como la izquierda siga insultando a los votantes van a temer con razón. Cué nos cuenta "La receta del Gobierno para evitar la deriva italiana: más izquierda y medidas para la clase media". Eso, más izquierda, mucha ultraizquierda, más Podemos, más Pablo Iglesias, más separatismo faltón, más filoterroristas, dale, Sánchez, dale. Cuenta Carlos Cué que Sánchez participó en el cierre de campaña de Enrico Lezzo, el candidato de la izquierda que se ha pegado un tortazo monumental. A Lezzo, dice García Domínguez en Libertad Digital, "le vota la clase de gente que, como no tiene problemas económicos, se preocupa en exclusiva por la tala incontrolada de árboles en la selva amazónica, la próxima letra del abecedario que habrá que incorporar urgentemente a la caravana LGTBI+Q, el maltrato de las mascotas o las iniciativas legislativas progresistas sobre coches eléctricos de última generación". O sea, un calco de Sánchez y sus podemitas.

"En la coalición progresista toman buena nota de lo que ha pasado en Italia y tratarán en este año largo que queda para las elecciones aprovechar la enorme ventaja de tener la presidencia del Gobierno y una mayoría cómoda para hacer reformas". A la coalición progresista le tiene cogida la medida toda España, Cué.

"Feijóo guarda silencio sobre la victoria de la ultraderecha en Italia, que revive las dos almas del PP", dice la Detritus Elsa García de Blas en el enésimo intento de sembrar cizaña a ver si esta vez cuela. "En política, a veces un silencio es más elocuente que un discurso. Alberto Núñez Feijóo eligió este lunes un sonoro mutismo sobre la victoria de la ultraderecha en Italia que mantiene en vilo a Europa". A la izquierda europea, más bien.

"Feijóo dejó pasar la oportunidad de marcar distancias con los ultras, con quienes en España tiene aún que decidir si gobernará en más autonomías —lo hace en Castilla y León— y en ayuntamientos tras las elecciones de mayo de 2023". ¿Marcar distancias con los ultras? Pero si nos gobierna una coalición de ultras apoyados en golpistas y terroristas. Más ultra que eso no hay.

El editorial, más de lo mismo. "La amenaza italiana". "La extrema derecha italiana ha culminado este domingo la cadena de tentativas anteriores de formaciones expresamente nacionalpopulistas, euroescépticas y xenófobas en países de larga tradición democrática", alerta antifascista, y tal. "La amenaza de un Gobierno presidido por Meloni es real y no debe banalizarse pero tampoco convertirla en el adelanto global de un tiempo apocalíptico". Pues la izquierda mediática lleva dos días anunciando al apocalipsis.

ABC

"Los etarras, más beneficiados en el País Vasco por la concesión de terceros grados que los presos comunes". Como dice el editorial, "no es una política de generosidad democrática, ya que ninguno se arrepiente ni pide perdón. Es una cesión basada en 'presos por votos'".

Sobre Meloni, dice Julián Quirós que a él también le puso los pelos de punta en su mitin de Marbella. "Sobre todo el tono tétrico de su voz, a fuerza de gritar síes y noes; sobre la cruz, los patriotas y los abismos de la muerte. Pero le tengo oído a Pablo Iglesias cosas bastante peores, eso sí evitando alaridos". ¿Como que Iglesias evita alaridos? Tic, tac, tic, tac. Hace tanto que se cansó de mitinear que algunos se han olvidado del miedo que daba. Luego pasó a los susurros, tan amenazantes que también ponía los pelos de punta. Y ahora, como es voluntario escucharle, no tengo ni idea de lo que dice o hace.

"Cosas relativas a poner una guillotina en la Puerta del Sol, atacar a los jueces o cerrar periódicos y televisiones. Todo esto lo ha dicho el fundador de Podemos con el aplauso de muchos que ahora se escandalizan con el resultado electoral italiano; son pulcros cuando les conviene". No, no son pulcros nunca, son simplemente ultras de izquierda y no retirarían ni una coma de las barbaridades de Pablo Iglesias y sus secuaces. Son lo peor. Y los tenemos en el Gobierno por culpa de Sánchez.

"Pronto vamos a conocer si Meloni es la líder que su país necesita; o es acaso la psicópata radical que dibujan sus enemigos de la izquierda española". Como dice Bustos, habrá mucha decepción.

Dice Isabel San Sebastián que en la idea de la democracia de los voceros de la izquierda, "solo encajan en el modelo quienes piensan como ellos". "Y otro tanto sucede con el feminismo oficial, cada vez más escorado hacia ese lado del espectro. Lejos de congratularse por la victoria de una mujer que con toda probabilidad hará historia al convertirse en la primera presidenta de Gobierno italiana, la señalan como una amenaza para el colectivo", tócate las narices. "Han retorcido un movimiento no solo legítimo, sino indispensable, hasta transformarlo en secta puesta al servicio de intereses contrario a los que predica". Exacto, una secta. Pero es que Podemos siempre ha sido una secta.Isabel hace una comparación entre las trayectorias de Meloni e Irene Montero, la pareja de Pablo Iglesias y, gracias a lo cual, ministra de Igualdad. "Juzgaremos a Meloni cuando empiece a tomar decisiones. De Montero conocemos la Ley Trans, el «sola y borracha quiero llegar a casa» o su ominoso silencio ante la brutal represión que sufren las mujeres iraníes por osar quitarse el velo". Y que se gasta nuestra pasta en enchufar amiguitas y llevárselas a Nueva York.


La Razón

"El PP rompe el cordón sanitario que Sánchez logró en época de Rajoy". "Génova se acerca a regionalistas y otras minorías como alternativa a Vox". ¿Y les dan los números? Porque Sánchez, además de minorías, no tuvo empacho en pactar con la ultraizquierda de Podemos con la que no podría dormir. Menos remilgos, señor Feijóo, el objetivo es echar a Sánchez.

Dice el editorial que Feijóo "está procurando abrir espacios de centro a otras formaciones moderadas del ámbito regionalista e, incluso,, a partidos nacionalistas como el PNV, que conocen bien las líneas rojas de los populares, pero que pueden coincidir en las vías para la recuperación económica. Todo ello, con independencia de que el Partido Popular debe y puede aspirar a conseguir una mayoría decisiva en las próximas elecciones generales, como el partido de referencia de ese voto moderado español, que se ha quedado políticamente huérfano". Todo esto está muy bien, pero Feijóo va a tener que contar con Vox quiera o no quiera, más vale ser realista y no poner las cosas difíciles. La obligación tanto de Vox como de Feijóo es sacar a Sánchez de la Moncloa, que no lo olviden ninguno de los dos.

Marhuenda entiende la "desolación de los políticos y los periodistas españoles" con lo de Italia "porque ya se sabe aquel dicho de «cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar»". "Meloni representa una derecha nacionalista o patriótica que nada tiene que ver con lo que defendía en su juventud. La incoherencia española pasa por aceptar a los que estuvieron en ETA y su organización política, incluso como dirigentes, en formaciones comunistas o independentistas, pero se descalifica a Meloni, aunque haya evolucionado hacia posiciones moderadas. Por cierto, los radicales que apoyan a nuestro gobierno se sienten muy orgullosos de mantenerse firmes en sus posiciones. No hay más que ver a ese gran «demócrata» de Arnaldo Otegi, los ministros comunistas y antisistema o a los líderes del golpe independentista del 1-O. La diferencia es que cuentan con un gran apoyo mediático". La eterna queja de Marhuenda, el apoyo mediático de la izquierda. Pero nunca pone el nombre de la cadena más sanchista, La Sexta, que pertenece al mismo dueño que La Razón que él dirige. La Sexta, Marhuenda, Antonio García Ferreras, Marhuenda.

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