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"Vox nos va a querer ajusticiar": el temor de cargos del PP tras el 28-M

"Lo complicado va a llegar tras el 28-M. Nos preocupa mucho", auguran fuentes populares.

"Lo complicado va a llegar tras el 28-M. Nos preocupa mucho", auguran fuentes populares.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo , junto con parte de su dirección. | EFE

Alberto Núñez Feijóo se someterá el próximo 28 de mayo a su primer examen electoral del año. Las elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán ese día se han convertido en una prueba de fuego para todos los partidos en España. El líder del PP podrá medir de forma real, y no a través de ninguna encuesta, si se produce "el cambio de ciclo" que lleva deseando desde que llegó a Génova, pero no solo eso. Esos comicios marcarán también la política de pactos de los populares.

El propio Feijóo se marcó su objetivo el pasado lunes: "No me conformo con superar el resultado de 2019. Hay que subir en votos, lo que se tiene que traducir en más alcaldías, conseguir más de las 3 comunidades en las que ya gobernamos y devolver el orgullo para el PP de ser la primera fuerza política de España".

Pero para conseguir esta meta, en el PP saben que necesitarán llegar a acuerdos con Vox. Es el caso de la Comunidad Valenciana, que se ha convertido en la joya de la corona de cara al próximo 28-M. Ese 28-M se dirimirá si se mantiene en manos socialistas o se convierte en uno de los grandes logros de la derecha.

Según los últimos trackings que manejan los populares valencianos, Carlos Mazón podría hacerse con el poder con el apoyo de Vox ya que el PP se encontraría en una horquilla de entre 33 y 37 escaños y Vox, en la franja de entre 13 y 17 escaños. La mayoría en las Cortes Valencianas son 50 representantes para lo que los populares tendrían que llegar a acuerdos con los de Santiago Abascal.

Pactos

El PP también cuenta con hacerse con La Rioja y con el gobierno de las Islas Baleares. En el primer caso, según dicen los sondeos, se encuentran muy cerca de la mayoría absoluta pero necesitarían el respaldo de un diputado autonómico de Vox. En cambio, en las islas sería más complicado. Los últimos sondeos indican que el PP conseguiría 22 representantes y Vox 8, por lo que tendrían que llegar a un acuerdo para lograr los 30 que marcan la mayoría.

Con estos cálculos, cargos populares reconocen que se enfrentarán a una "negociación complicada" ya que temen que desde Vox vayan a querer "ajusticiarles". "Nos lo van a hacer pasar mal", aseguran fuentes de Génova.

El enfado de Vox

Desde la llegada de Feijóo al poder, los populares han tratado de ignorar a la formación de Santiago Abascal ya que su estrategia ha sido apostar por lograr el voto de centro. La abstención en la moción de censura, declaraciones de cargos del PP sobre Vox o la falta de comunicación entre Feijóo y Abascal molestan en el seno de la tercera fuerza política.

Cabe destacar que, aunque mantuvieron un encuentro el pasado septiembre, los dos líderes de la derecha mantienen, a día de hoy, una comunicación muy poco fluida. Algo que se extiende a sus direcciones y comunidades autónomas.

Con esta situación, y tal y como ha explicado esta semana Maite Loureiro, Vox querrá mirar de tú a tú al PP tras el 28-M: "No regalaremos ningún gobierno, hemos sido demasiado generosos en el pasado", trasladan fuentes de la formación sobre las conversaciones que se llevarán a cabo después de las municipales y autonómicas del mes de mayo.

"Quien quiera los votos de Vox tendrá que respetar a los votantes de Vox", recalcan estas fuentes que advierten de que la "mayoría suficiente" para que el PP pueda gobernar en solitario, sin depender de ellos, sólo puede ser la absoluta. De lo contrario, aseguran, no cederán gratis su apoyo, siguiendo la estela de lo ocurrido en Castilla y León.

Viendo este panorama un dirigente de Génova sentencia: "Lo complicado va a llegar tras el 28-M. Vox nos lo va a pedir todo y va a querer poner cosas sobre el papel, en los documentos que firmemos, y Feijóo no va a tragar con según que cosas. Nos preocupa esto mucho", asegura. En este sentido, los populares lo tienen claro: en una negociación prefieren "ceder puestos" a "ceder en lo que se firme".

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