
El Mundo
"Joe Biden no se presentará a las elecciones para ser reelegido presidente en noviembre". Les ha costado. "La renuncia de Joe Biden a presentarse a la reelección a la Presidencia de EEUU es un paso acertado, obligado y valiente", dice el editorial como si lo hubiera hecho voluntariamente y no a rastras. "Presionado por la imagen de fragilidad que había proyectado en los últimos meses, su retirada no deja de ser un gesto de sacrificio personal, con el que Biden también trata de salvar un legado que peligraba en caso de aferrarse a un cargo para el que, evidentemente, ya no tiene fuerzas". "El paso a un lado abre un nuevo tiempo en la campaña y ahora es el turno de que el Partido Demócrata se mire en el espejo". Eso, que han estado mirándose el ombligo hasta última hora.
El País
"Biden anuncia que no se presenta a la reelección como presidente de Estados Unidos". "El demócrata tira la toalla y pide el voto para Kamala Harris con sendos mensajes en las redes sociales a menos de cuatro meses de las elecciones y tras semanas de presiones para que renunciara".
"Su retirada a tiempo como candidato, junto a la gestión presidencial hasta el relevo del 20 de enero, será su último servicio al país y sobre todo a la democracia", dice el editorial." Su candidatura se había convertido en insostenible, sobre todo después del magnicidio frustrado contra Trump, aprovechado por el candidato republicano para suavizar sus perfiles más agresivos, una vez exonerado de los múltiples procesos judiciales como primer expresidente convicto por 34 delitos de fraude en documentos públicos y responsable de una grave interferencia en el proceso electoral. Una nueva presidencia de Trump, protegido por las inexplicables decisiones y dilaciones de jueces nombrados por él mismo, es una amenaza efectiva para el sistema democrático que solo el voto de los ciudadanos puede frenar". ¡Anda, como aquí! ¿De quién depende la Fiscalía? ¿Quién ha nombrado a Conde Pumpido?
"Tras el último mes y medio, el Partido Demócrata estaba obligado a encontrar la fórmula para llegar a las urnas en condiciones de disputar las mayorías parlamentarias y la presidencia. No es fácil el procedimiento para la nominación de quien sustituya a Joe Biden como candidato a la presidencia a poco de tres meses de las elecciones y apenas unas semanas de la convención demócrata. Biden ha señalado ya a Kamala Harris, pero la estructura del partido deberá organizar el procedimiento y el nombramiento del candidato de la forma más adecuada para mantener la unidad del partido, asegurar que se mantienen los apoyos de los delegados y de los donantes y llegar al último tramo de la campaña en condiciones de vencer a Trump".
ABC
"Los demócratas se apresuran a mostrar unidad con Harris tras la renuncia de Biden". "Era cuestión de días. La fragilidad física y cognitiva de Joe Biden hacía insostenible su candidatura a la presidencia de los Estados Unidos y, finalmente, ha renunciado a su reelección", dice el editorial. "La decisión de Joe Biden sólo resuelve una parte de los problemas del Partido Demócrata. El relevo del todavía presidente llega tarde y forzado por unas circunstancias que evidencian la falta de contrapesos en su partido. De ninguna manera su decisión disipa la desconfianza que se ha apoderado de los demócratas por haber permitido que el presidente siguiera adelante con sus intenciones. Biden nunca debió aspirar a la reelección". Y el partido debió buscar un sustituto hace años.
"Si Donald Trump vence, como parecían augurar todos los pronósticos, el error de los demócratas se habrá demostrado letal y será una de las causas del regreso del populismo a la Casa Blanca. En el caso de que exista una suerte de súbito revulsivo con la nueva candidatura de sustitución, la victoria demócrata no debería eclipsar el conjunto de malas decisiones que hicieron posible que un anciano mermado y enfermo llegara a jugar con el destino de una nación postulándose como candidato a una presidencia que de forma evidente no está capacitado para ejercer".
La Razón
"El relevo de Biden: de la lucha de egos a la «heredera» natural". "La presión de las élites demócratas, encabezadas por Obama, han conseguido poner punto final a la pretensión de Biden de presentarse a la reelección. La situación no podía ser más desastrosa. A pesar de que había conseguido la nominación y que no tenía rival en su partido, existía la certeza de que estaba acabado y que caminaba con paso firme a la derrota". dice Marhuenda.
"Biden siempre fue un político mediocre y gris que formaba parte del paisaje estadounidense. Era un segundón que se vio favorecido por la fortuna, como le sucedió cuando se presentó por primera vez al Senado. Nada hacía suponer que llegaría a la Casa Blanca y ahora sale por la puerta de servicio. Ha reconocido su incapacidad para seguir en el cargo", machaca Marhuenda sin compasión. "Su vicepresidenta, Kamala Harris, también ha sido un fracaso. Biden ha pedido que la elijan sucesora con el apoyo del poderoso establishment demócrata. No es casualidad que Obama le haya secundado. Las únicas bazas a su favor es que es mujer y que se enfrenta a un rival que moviliza a los votantes demócratas, aunque está por ver que lo haga con la suficiente intensidad como para darle la victoria. No hay duda de que Obama y sus colegas, así como los poderosos medios de comunicación se volcarán en su favor. No es una candidata que despierte ilusión, está demasiado a la izquierda y su papel irrelevante estos años es un lastre para su candidatura". Se ha quedado a gusto, Marhuenda.