
"Quien paga, manda", se acostumbra a decir en Cataluña. En el caso del traspaso de la red de cercanías ferroviarias a la Generalidad no será así. El Estado asumirá todos los costes pero mandará la Generalidad. Los trabajadores de Renfe y Adif mantendrán las mismas condiciones y dependerán del Estado a través del Grupo Renfe. Pero el control operativo será del gobierno catalán.
Eso es parte del acuerdo alcanzado a última hora para desconvocar las siete jornadas de huelga que iban a arrancar este mismo lunes con severas afectaciones en toda España y miles de trenes cancelados. Los comités de empresa de Renfe y Adif (con la única excepción del sindicato CGT), el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y la consejería de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica de la Generalidad firmaron un documento por el que quedan blindadas las condiciones laborales de los trabajadores que presten servicio en Cataluña.
La empresa de nueva creación que asumirá los trenes de cercanías (Rodalies) en Cataluña será diferente a la prevista entre el PSOE y ERC como parte del acuerdo para investir a Pedro Sánchez. El Estado tendrá la mayoría de las acciones, pero la última palabra será del gobierno autonómico.
Las mismas condiciones y a cargo del Estado
"Hemos introducido un blindaje de permanencia para los profesionales de Renfe y Adif. Hemos aprovechado esta situación para establecer el mecanismo que nos proteja en ambas empresas públicas, de cara a futuros procesos que puedan venir por la aplicación del cuarto paquete ferroviario. Así, en ningún supuesto, se podrá obligar a las personas trabajadoras a cambiar de empresa fuera del Grupo Renfe y Adif", destaca el comunicado de los sindicatos.
"Para la operación de las Rodalies se creará una nueva empresa llamada Rodalies de Catalunya dentro del Grupo Renfe y perteneciente al mismo. Esta empresa tendrá carácter mixto para facilitar de esta manera la visión de proximidad empresarial sobre las necesidades de servicio", especifica la misma nota.
A pesar de las garantías políticas sobre el mando en el seno de la nueva empresa a cargo de la Generalidad, Junts ha aprovechado para reafirmar su tesis de que el Estado ha burlado a ERC ya que las cercanías catalanas seguirán siendo Renfe y de Renfe. Los sindicatos, por su parte, se han garantizado seguir bajo el paraguas del Estado y no quedar a expensas de una empresa del sector público de la Generalidad catalana.

