
Gabriel Rufián, número 1 de ERC en el Congreso y aspirante a encabezar una plataforma "plurinacional" de izquierdas en las próximas generales, lleva tiempo evitando la cuestión de los escándalos de su partido en la atención a la infancia y adolescencia en Cataluña. Exconsejeros de Asuntos Sociales de ERC y altos cargos vinculados al partido están en el punto de mira judicial y político por el denominado "caso DGAIA" (Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia), un expediente con dos facetas fundamentales: el descontrol económico y la trama pederasta de la que fue víctima una niña de 12 años que estaba bajo guardia y custodia de la Generalidad a través de la DGAIA.
Rufián nunca ha hablado de ese asunto que tanto incomoda a ERC y al PSC y que el presidente de la Generalidad trata de tapar dada la condición de los republicanos de aliados del ejecutivo catalán. Pero la Sindicatura de Cuentas de Cataluña y la Oficina Antifraude han dado cuenta de importantes irregularidades en la gestión de los fondos destinados a los menores asistidos por la Generalidad, de contratos realizados sin control administrativo aplicando procedimientos de urgencia y la prórroga de los mismos contratos de manera injustificada. También cuentan con el testimonio de un testigo protegido que explicó cómo entidades vinculadas a ERC y dedicadas al "negocio" de la atención a los menores recibía dinero público por plazas fantasma o en pago de alquiler de viviendas propiedad de una inmobiliaria de una de las entidades dedicadas al llamado tercer sector.
Pero es que además del descontrol financiero, que afecta según la Sindicatura de Cuentas a más de 150 millones de euros en los años finales de la década pasada y en los iniciales de esta, la DGAIA se caracterizaba por dos rasgos: el primero, que los trabajadores sociales contratados por esas empresas decidían a su antojo la retirada de la patria potestad en cientos de casos, y el segundo, que una vez acogidos los menores en centros dependientes en última instancia de la Generalidad, no había control ninguno sobre lo que hacían dichos menores.
De ahí, por ejemplo, que en el caso de la menor de 12 años violada y prostituida por una red de pederastas dirigida por un electricista de 44 años se permitiera a esta menor irse a vivir a los 15 años con un novio diez años mayor que ella. Y con el visto bueno de la DGAIA.
Sin opinión sobre la DGAIA
A pesar de la gravedad de estos hechos, ya judicializados, Rufián no tiene opinión al respecto. Este jueves en el Congreso ha hablado de la pedofilia, pero no para referirse a lo que ha sucedido con la DGAIA bajo el control de ERC sino para impartir una demostración magistral de su falta de preparación.
Esto es lo que ha dicho desde la tribuna: "La crueldad y la maldad están de moda. Porque hoy ser un chungo y ser una mala persona está de moda. Sobre todo porque da votos. Porque así se ganan elecciones y aquí en Madrid tenemos ejemplos muy claros. En Cataluña también los tendremos. De hecho, ya los tenemos. Hoy, señorías, un defraudador, un pedófilo y un violador llamado Donald Trump se pasea por el mundo como un bully por el pasillo del instituto dando collejas sin ningún tipo de problema y así gana elecciones. ¿Y saben qué es lo peor? Que todo bully está rodeado de una cuadrilla de lamebotas que le aplauden como focas y en cada país se llaman de una manera. Aquí se llaman PP y Vox. En Cataluña se llaman Alianza Catalana".
Sí, la crueldad y la maldad están de moda y en ERC seguro que saben de ello por cómo han gestionado la acogida a menores y cómo, tras arrancarlos de sus familias muchas veces sin argumentos objetivos dejan que los capten redes de pederastas.



