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La guerra Guardia Civil-Policía afloró en plena tragedia de Adamuz: los 15 agentes que tuvieron que darse la vuelta

La Subdelegación del Gobierno desestimó la ayuda de la Policía Nacional al producirse el siniestro ferroviario en demarcación de la Guardia Civil.

Agentes de la Policía Nacional. | Flickr/CC/Oscar in the middle

La histórica diferencia entre la Guardia Civil y la Policía Nacional por las competencias de cada uno de los cuerpos pudo tener un pequeño brote durante la tragedia ferroviaria de Adamuz, en Córdoba, que dejó casi medio centenar de víctimas mortales. Y todo porque agentes de uno de los cuerpos trató de presentarse en una demarcación que pertenece al otro para ayudar nada más empezar a conocerse los primeros detalles del accidente ferroviario.

18 agentes de la Policía Nacional, 15 pertenecientes a la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y tres en prácticas, que estaban desplegados en un partido de fútbol en el estadio Nuevo Arcángel de Córdoba, emprendieron camino hacia la zona del accidente cuando empezaron a tener conocimiento de los hechos a través de la malla, es decir, la red de comunicaciones de la Policía Nacional a la que acceden a través de sus walkie-talkies.

Pero estos agentes no llegaron a su destino. A mitad de camino, cuando se encontraban tan sólo a unos minutos de Adamuz, recibieron la orden de regresar. La instrucción que recibieron llegó de la Jefatura Provincial de la Policía Nacional en Córdoba, que a su vez la había recibido de la Subdelegación del Gobierno en Córdoba. Los policías no llegaron a intervenir ni a ayudar a los guardias civiles y servicios de emergencia desplegados en la zona del accidente.

La número uno de la Policía Nacional en Córboba, la comisaria principal María Dolores López Sánchez, había ofrecido el apoyo de su cuerpo policial en la tragedia de Adamuz, pero el mismo fue desestimado por la Subdelegación del Gobierno en Córdoba, al ser el municipio donde se había producido la tragedia una demarcación exclusiva de la Guardia Civil. Por ello, se ordenó a los agentes de la UPR que regresasen a la ciudad.

Fuentes policiales consultadas por Libertad Digital han explicado que la iniciativa de dejar los aledaños del estadio de fútbol y dirigirse hacia Adamuz fue de los propios agentes de la Policía Nacional al conocer la magnitud del siniestro, es decir, que no habían recibido orden de desplazarse hasta allí. Los mismos informaron a sus superiores una vez estaban en camino y fue poco después cuando recibieron la orden de regresar.

Fuentes de la Guardia Civil han explicado a este periódico que la decisión que tomó fue "totalmente operativa" y que los mandos del Instituto Armado rechazaron el ofrecimiento de ayuda de la Policía Nacional porque en ese momento "lo necesario eran sanitarios y bomberos" y no colapsar las vías de comunicación que dan servicio a la localidad cordobesa.

En esta línea, han explicado que también se recibieron ofertas para acudir al municipio y a la zona del siniestro otras unidades de la Guardia Civil de comandancias limítrofes, de Fuerzas Armadas y cuerpos de Policía Local, pero los responsables del dispositivo consideraron que en ese momento no se necesitaban más efectivos policiales y sí bomberos y sanitarios.

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