Hoy le ha tocado a María Jesús Montero, ministra de Hacienda y vicepresidenta primera del Gobierno, reiterar la defensa de Borja Cabezón ante las acusaciones que desde el lunes se vienen realizando desde El Confidencial. Concretamente que el adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE e íntimo de Pedro Sánchez eludió el pago de impuestos a través de una estructura de empresas falsas y testaferros. Todo ello lo hizo usando los servicios del fiscalista Fernando Peña, dueño de Nummaria, un despacho que se hizo muy conocido por el caso que afectó a Ana Duato e Imanol Arias.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, María Jesús Montero, sin poder evitar una risa nerviosa al referirse a Borja Cabezón, ha dicho respondiendo a una pregunta de un periodista, que "esta persona ni está investigada ni, que sepamos, tiene ningún tipo de imputación ni tiene ningún tipo de cuenta pendiente con la Administración de Justicia". Y ha añadido, en un complejo galimatías que pretendía ser didáctico: "Saben ustedes que hay empresas que se dedican al asesoramiento fiscal y al asesoramiento financiero y que, por tanto, en el ejercicio de su actividad privada, durante un periodo de hace más de 10 años, pues esta persona al parecer tenía relación con algunas empresas que van justamente en esa dirección, como a la gran mayoría de aquellos que están en las empresas que tienen asesoramiento de empresas fiscales. Pero hasta ahí les puedo decir", sin aclarar absolutamente nada de qué quiere decir con ir "justamente en esa dirección" como "la gran mayoría de aquellos que están en las empresas que tienen asesoramiento de empresas fiscales".
"La propia persona emitió ayer un comunicado, que yo creo que aclara alguno de los elementos que se plantean y poco más hay que decir de esta materia", ha concluido la ministra.
El problema es que una cosa es el asesoramiento fiscal que puede buscar una empresa, y otra muy distinta el tinglado que tenía montado Fernando Peña en Nummaria por el que fue condenado a 80 años en julio de 2025. A lo mejor ese es el motivo por el que hasta ahora no había salido a la luz el nombre de Borja Cabezón, porque, como señaló la Audiencia Nacional en su sentencia, Peña creó un entramado de sociedades españolas, a la vez con sede fuera de España, fundamentalmente en Costa Rica e Inglaterra —como es el caso del entramado de Borja Cabezón— que empleaba tanto para facilitar la opacidad de las operaciones del despacho Nummaria, como para entregarlas a los clientes que deseaban emplearlas para la realización de las actividades ilícitas.
Además, continuaba la sentencia de la Audiencia Nacional, "facilitó estructuras jurídico-económicas diseñadas, implementadas y gestionadas por el despacho con la finalidad de asegurar la opacidad de las operaciones económicas de sus clientes, bien frente a la Hacienda Pública, bien frente a otras terceras personas físicas y jurídicas que ostentan algún derecho de crédito contra aquellos".
De la información publicada este martes por El Confidencial se evidencia que tanto Ferraz como el propio Borja Cabezón mintieron en sus justificaciones de ayer lunes. Hoy María Jesús Montero sigue en la misma línea de basarlo todo en la falta de imputación o investigación abierta, sin tener en cuenta que Cabezón escogió un despacho fiscal especializado en crear estructuras empresariales para eludir impuestos y utilizar testaferros para evitar que los verdaderos dueños de las empresas pudieran ser identificados.
