La periodista afgana Khadija Amin ha contado hoy en EsNoticia, con el director de informativos de esRadio, Juan Pablo Polvorinos, cómo su vida cambió el 15 de agosto de 2021. Esa mañana presentó el informativo en la televisión pública afgana y, apenas tres horas después de la entrada de los talibanes en Kabul, la expulsaron y no le permitieron volver a ejercer el periodismo.
Ha recordado que nació en 1993 y creció bajo el primer régimen talibán, cuando a las mujeres no les permitían estudiar ni trabajar. En 2001 pudo formarse y desarrollar su carrera profesional, como parte de una generación que luchó durante veinte años por abrirse paso en un país profundamente tradicional.
"El burka no es religión, es una cárcel"
Amin ha sido tajante al explicar qué simboliza el burka: "Es como una cárcel". Ha asegurado que no se puede ver bien, que apenas se puede respirar y que borra la identidad de la mujer.
Ella lo llevó durante seis años, obligada por su entonces marido. Tras divorciarse se lo quitó. Ha diferenciado entre el velo —que puede responder a una decisión personal— y el burka, que considera una imposición. "El islam exige velo, no burka", ha afirmado.
En pleno debate en España sobre esta prenda, ha defendido que el burka no debería permitirse si implica coacción. Ha insistido en que muchas mujeres no lo llevan por voluntad propia, sino por obligación familiar o por miedo.
La frase más impactante de la entrevista ha resumido la situación actual: "Se dice que las mujeres tienen los mismos derechos que los animales, pero los animales caminan libres por la calle y las mujeres no".
La periodista ha descrito el Afganistán actual como un "apartheid de género": niñas mayores de 12 años sin acceso a la educación, mujeres sin posibilidad de trabajar y restricciones incluso para recibir atención médica. Ha explicado que, si esta entrevista se estuviera realizando hoy en Afganistán, tendría que llevar el rostro cubierto y no podría hablar de derechos de las mujeres ni del burka.
Esperanza de Libertad
Desde España ha impulsado la asociación Esperanza de Libertad, con la que ha articulado una red de apoyo directo a mujeres afganas.
Hasta ahora, 34 mujeres han sido trasladadas y acogidas en España con su apoyo. El proyecto cuenta con 20 personas voluntarias. Además, 30 familias han recibido ayuda alimentaria y combustible; 30 mujeres y niñas han contado con atención y acompañamiento integral; y 10 mujeres participan actualmente en la producción de artesanía cuyos ingresos se envían para sostenerlas.
La labor de sensibilización también ha sido intensa: 100 conferencias, 70 charlas y coloquios y 10 ferias o exposiciones de artesanía han servido para visibilizar en España la situación de las mujeres y niñas en Afganistán.
En los próximos días viajará a Bruselas para seguir denunciando la situación de las mujeres afganas ante las instituciones europeas.


