
Una de las múltiples preguntas que nos hicimos durante la pandemia fue si hubo, o no, un grupo de expertos detrás de cada una de las decisiones que nos iba anunciando el Gobierno. Si uno bucea en las crónicas de los meses más duros de la pandemia podrá comprobar que cada vez que el presidente del Gobierno aparecía por televisión en nuestras casas para comunicarnos una nueva restricción, siempre decía que la medida obedecía "al criterio de los expertos". Luego descubrimos que los expertos no eran tales. Que, como dijo el Consejo de Transparencia, en realidad, "no existía ningún comité encargado de la evaluación de la situación sanitaria" y que el Gobierno tampoco se guiaba por los criterios de los expertos "en el proceso de desescalada".
Sin embargo, durante todos esos meses nos hicieron creer que sí lo había. Que existía un equipo de especialistas que sabían lo que hacían. Y esas son las personas que, durante toda la pandemia, decidieron sobre nuestras vidas y determinaron, con absoluta arbitrariedad, si seguíamos encerrados en casa o podíamos visitar a nuestros padres, salir al supermercado o, simplemente, dar un paseo.
José Ángel González, exDAO
Una de esas personas fue José Ángel González, Jota para los amigos. Entonces era el director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional. Hoy está denunciado por una presunta violación a una subordinada del cuerpo. El exDAO, ya dimitido, fue una de las caras visibles durante el confinamiento. Era el hombre de confianza del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, y fue de los primeros uniformados en salir a comunicarnos a todos los españoles las medidas que teníamos que adoptar durante el primer estado de alarma del Covid-19. Además, fue el portavoz que, desde el atril del Palacio de la Moncloa, se encargaba de denunciar públicamente, en cada comparecencia, el mal comportamiento de los ciudadanos y los incumplimientos de las normas del confinamiento.
En la actualidad, José Ángel González, Jota, tiene diligencias abiertas por presunta agresión sexual, coacciones y lesiones psíquicas a una subordinada en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid.
José Luis Ábalos
Otra de las personas del equipo A de Pedro Sánchez durante la pandemia fue José Luis Ábalos. El entonces ministro de Transportes fue junto a los ministros de Sanidad, Interior y Defensa, el que salía a comparecer a diario para darnos cuenta de la evolución del coronavirus. Con el tiempo descubriríamos a lo que, realmente, se dedicaba Ábalos durante la pandemia.
Mientras pedía a los ciudadanos que adoptáramos medidas de protección o que nos quedáramos en casa, él seguía adelante con sus actividades, algunas bastante poco decorosas. Otras presuntamente ilícitas. Tan solo seis días después de que se decretara el confinamiento, con todos los españoles encerrados en casa, su Ministerio de Transportes adjudicó, a través de Puertos del Estado, el primero de los contratos que ahora está investigando la justicia para la compra de ocho millones de mascarillas. Ese día, la cifra de fallecidos por covid en España fue de 324 personas.
El día que la Comunidad de Madrid anunció el cierre de los colegios, Ábalos le pidió a su asesor, Koldo García, que le buscara un restaurante para comer con Jéssica Rodríguez, la amante que colocó en dos empresas públicas, y mientras todos los españoles nos enfrentábamos a multas por salir de casa, si no era estrictamente obligatorio, el entonces ministro ahora encarcelado disfrutaba de viajes y de la compañía de una prostituta a la que puso un piso de lujo en plena Plaza de España de Madrid.
En la actualidad, Ábalos se encuentra en prisión provisional y sin fianza, acusado, entre otras cosas, de organización criminal, malversación de caudales públicos y tráfico de influencias.
Koldo García
En la misma cárcel madrileña de Soto del Real se encuentra encarcelado desde el mes de noviembre Koldo García Izaguirre, el fiel escudero de Ábalos en todas sus actividades públicas y privadas.
El ex portero de prostíbulo se convirtió en la sombra de Ábalos durante la pandemia. El caso de corrupción que ahora cerca al Gobierno de Pedro Sánchez se gestó durante las primeras semanas de la Covid. La red se aprovechó los peores días de la pandemia para embolsarse mordidas millonarias mediante adjudicaciones a dedo y contratos de emergencia. Y Koldo siempre estuvo allí.
Borja Cabezón
En el segundo aniversario del confinamiento, Pedro Sánchez llevó al Consejo de ministros el nombramiento de Borja Cabezón como nuevo "embajador en misión especial para la crisis internacional de la Covid-19 y la salud global".
Sin ninguna experiencia sanitaria ni diplomática, este socialista madrileño que había sido diputado en la Asamblea regional y alto cargo en el Palacio de la Moncloa, logró ascender a un puesto del Ministerio de Asuntos Exteriores, con el consiguiente enfado de toda la carrera diplomática.
Su puesto fue creado por el Gobierno de Sánchez para coordinar la respuesta exterior y la cooperación internacional frente a la pandemia. Solo supimos que cobraba 60.000 euros anuales. El Ejecutivo nunca nos aclaró a qué se dedicaba.
Dos años más tarde, Cabezón se colocó en la empresa pública ENISA. Después consiguió su puesto en la Ejecutiva Federal del PSOE como secretario de "Acción Democrática y Transparencia" y, tras la caída de Santos Cardán, Sánchez le repescó para ser el adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE y de Acción Electoral.
Amigo personal del presidente del Gobierno y miembro del núcleo duro de Ferraz, es portada estos días en los medios de comunicación por haber utilizado, supuestamente, un entramado de empresas falsas y testaferros para eludir impuestos. Según El Confidencial, Cabezón comenzó a utilizar esta red instrumental en los años en los que era el máximo responsable del PSOE en la localidad madrileña de Majadahonda.
Cabezón, Jota, Ábalos, Koldo... y podríamos seguir con la lista porque entre los "expertos" que comparecían a diario durante la pandemia también se encontraba Miguel Ángel Villarroya, el exjefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) que tuvo que dimitir al descubrirse que se había saltado la cola de vacunación. O José Manuel Santiago, el jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, que confesó públicamente en una rueda de prensa que rastreaba las redes sociales en busca de bulos para "minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno". O el polémico director del Centro de Alertas, Fernando Simón, que acaba de reconocer que "nunca podremos conocer la cifra real" de muertos por Coronavirus. "Se estima que podría ser el doble, pero también el triple", ha dicho Simón. Lo que está claro es que no fueron "un caso o dos", como pronosticó él mismo.



