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Purga en ERC: tira la toalla una de las candidatas que plantó cara a Junqueras

Helena Solà, que hacía tándem con el exconsejero Alfred Bosch, deja el partido con acusaciones sobre el seguidismo republicano a los socialistas.

Helena Solà. | Europa Press

Malestar creciente en el seno de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). La que fuera candidata a suceder a Oriol Junqueras en el último congreso del partido, Helena Solà, ha tirado la toalla y ha anunciado que rompe el carnet. Según Solà, ERC ha entrado en una "deriva sostenida que lo ha convertido en un partido desorientado, sin rumbo ni proyecto".

En opinión de esta frustrada aspirante a dirigente, el apoyo a la investidura de Salvador Illa "fue fruto de un asamblearismo más estético que real" que podía interpretarse como una "decisión táctica" en un momento especialmente delicado para el partido republicano. Y recuerda que ese apoyo se produjo en medio de los ataques de falsa bandera contra Ernest Maragall utilizando la enfermedad de su hermano Pasqual, el exalcalde de Barcelona y expresidente de la Generalidad.

Pero por lo que dice que ya no pasa Helena Solà es por apoyar unos presupuestos autonómicos "que ni tan solo se han negociado con nosotros". Eso, según la ya exmiembro de ERC, "no es táctica sino renuncia". Cabe constatar que Oriol Junqueras todavía no ha dado el visto bueno a esos presupuestos, aunque aumentan las voces dentro del partido que deslizan que su negativa a apoyarlos hasta que no produzca la cesión íntegra del IRPF es más formal que real.

"Falta de liderazgo"

Solà también cita en una larga cadena de mensajes en X que "se ha desdibujado el eje nacional", que el partido "parece subordinado a otras prioridades". Entre ellas, las de Gabriel Rufián, a quien no cita explícitamente si bien queda meridianamente claro que se refiere al portavoz del partido en Madrid cuando señala que "la falta de posiciones claras ante iniciativas, individuales, las ambigüedades estratégicas y los socialistas ante situaciones relevantes evidencian un problema más profundo".

Y ese problema más profundo, según la disidente Solà es un "déficit de liderazgo". En ese punto, se refiere a la modificación de los estatutos promovida por Oriol Junqueras para alargar su mandato, a quien también reprocha "una profesionalización excesiva y cronificada". El reproche también va dirigido a Rufián cuando señala que "un cargo público debería ser un servicio temporal, no un modus vivendi indefinido".

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