
Hay algunas comparaciones que a Pedro Sánchez le pueden resultar odiosas, pero la realidad histórica es la que es. El dictador Franco también prohibió a los Estados Unidos la utilización de sus bases en suelo español, como ahora ha hecho el Ejecutivo español en la Guerra de Irán con las bases de Rota y Morón, provocando una airada reacción del presidente norteamericano, Donald Trump.
El episodio más famoso ocurrió durante la Guerra del Yom Kippur en 1973. Franco, a pesar de ser un aliado estratégico de EEUU frente al comunismo, prohibió que las bases en suelo español se utilizaran para abastecer a Israel.
Aunque los Pactos de Madrid de 1953 daban a EEUU mucha libertad, Franco siempre insistió en que el uso de las bases en conflictos que no fueran de defensa mutua (o que no involucraran directamente la seguridad de España) requería una "consulta previa". De hecho, durante la Crisis de los Misiles en Cuba (1962), EEUU puso las bases españolas en alerta máxima sin avisar, lo que molestó mucho al régimen franquista, ya que colocó a España en la diana nuclear soviética. Desde entonces, España endureció las condiciones en las renovaciones de los tratados para tener más control sobre lo que salía y entraba de las bases.
Cuando estalló el conflicto entre Israel y una coalición árabe (liderada por Egipto y Siria), Estados Unidos lanzó la Operación Nickel Grass —un masivo puente aéreo que duró 32 días— para enviar armamento a Israel, y que evitó que este país perdiera la guerra. Franco negó el permiso para que los aviones estadounidenses usaran las bases de Torrejón, Morón o Zaragoza para aterrizar, repostar o sobrevolar España en misiones de apoyo a Israel.
La razón es que España mantenía una política de tradicional amistad con los países árabes, motivada en parte para asegurar el suministro de petróleo. Franco temía que, si permitía el uso de las bases, los países árabes incluyeran a España en el embargo de crudo que acababan de activar.
La reacción de Nixon
La frustración de Richard Nixon con Europa, incluida España, fue total, llegando a cuestionar la utilidad de la OTAN si, en el momento de la verdad, cada país miraba solo por su suministro de petróleo.
Por lo que respecta a España, Kissinger fue el encargado de "apretar" a los diplomáticos españoles. Hubo comunicaciones tensas donde se recordó a España que las bases existían precisamente para la seguridad estratégica. Sin embargo, el Gobierno de Franco (con el almirante Carrero Blanco como presidente) se mantuvo firme. España argumentó que el conflicto de Oriente Medio no estaba cubierto por los acuerdos bilaterales, que se limitaban al área atlántica y la defensa contra la URSS.
No se llegó a una ruptura total, porque EEUU necesitaba las bases de Rota y Torrejón para controlar el Mediterráneo, pero sí hubo un enfriamiento notable en las relaciones. Quedó claro para Washington que, en una crisis real, España priorizaría su relación con el mundo árabe, y su petróleo, frente a las necesidades de defensa de los EEUU.
Consecuencias de la prohibición del uso de las bases
La prohibición del uso de las bases obligó a los EEUU a buscar rutas alternativas más complicadas, como la base de Lajes en las Islas Azores (Portugal) que acabó convirtiéndose en el único punto de escala en el Atlántico para llegar a Israel, pues otros aliados europeos, como Francia y Alemania, también pusieron restricciones por miedo al embargo del petróleo.
De estas prohibiciones, EEUU aprendió que necesitaba aviones con capacidad de reabastecimiento en vuelo, para no depender de la voluntad de otros países de prestar sus bases en el futuro.
